El controvertido legado de Lacan

Como suele ser habitual, el mercado literario francés re renueva diariamente con toda suerte de polémicas. El turno le corresponde ahora nada menos que a Lacan (1901-1981) y a su legado (no el intelectual precisamente). Lo relata con lujo de detalles Eric Aeschimann en Le Nouvel Observateur:

El 30 aniversario de la muerte de Lacan debería haber sido una sucesión de homenajes. Ha bastado un mail de Jacques-Alain Miller, yerno  y albacea del psicoanalista,  a Olivier Bétourné, director general de Editions du Seuil, para incendiarlo todo.  En pocas palabras, todo está en juego: Jacques-Alain Miller deja Seuil, llevándose consigo los seminarios aún inéditos.

Seuil es el histórico editor de Jacques Lacan, el que publicó sus “Escritos” en 1966, el que creó la colección “el Campo Freudiano” y donde Jacques-Alain Miller comenzó la publicación de los seminarios, siguiendo la voluntad expresa del gran hombre. Su salida es un revés para Seuil, aunque en un monteje un tanto barroco se espera que Miller publique directamente los próximos textos de Lacan en Ediciones La Martinière, propietarios de Seuil. “Pasa de la cuarta a la sexta planta y, por supuesto, el personal de Seuil ayudará en las futuras publicaciones”, dijeron en  Seuil.

JA Miller reprocha a Olivier Bétourné no haber participado en los preparativos que rodearon el lanzamiento de dos textos publicados a finales de agosto: el Livre XIX du Séminaire, titulado “… ou pire”, que data de 1971, y “Je parle aux murs”, tomado de una serie de conferencias pronunciadas ese año en la capilla de Sainte-Anne. Miller cita varios incidentes: no le solicitaron su opinión sobre los envíos de prensa ni para la publicidad en Le Monde ni le habrían sido consultadas las invitaciones a los principales medios de comunicación. “Están tratando de enterrarme en vida”, dijo al Nouvel Observateur.

Seuil replica: “Durante meses hemos tratado de llegar a él, pero no respondió. Esto sucede a menudo”. En efecto, mientras que, por definición, el aniversario era de todos conocido, JA Miller parece no haberlo previsto. Él mismo explica que sólo el 2 de agosto se sentó en su escritorio para escribir una “Vie de Lacan” para que apareciera  en el momento de las celebraciones … a principios de septiembre. En realidad, publicado de urgencia por Ediciones Navarin, el folleto de 24 páginas se está vendiendo muy bien.

Sea como fuere, el martes 6 de septiembre Jacques-Alain Miller le escribió a Bétourné : “Ha tejido a mi alrededor un velo de silencio. Todos los libreros de Francia estaban convencidos de que era inalcanzable, así que desistieron de invitarme. En cambio, Olivier, su editorial no dejó de promover a cualquiera, en las librerías, revistas, radio. (…) Usted deshonra esa casa, así que me voy. (…) Me llevo conmigo estos diez seminarios [inéditos]. ” (El correo se reproduce íntegramente en su boletín de noticias en línea, “Lacan quotidien“)

Precisión:  ese cualquiera burlón se refiere a Elisabeth Roudinesco, que publica de forma simultánea y también en Seuil un pequeño ensayo, Lacan envers et contre tout. Roudinesco es la autora de la biografía de referencia de Jacques Lacan, cuya publicación en 1993 ya había suscitado la ira de JA Miller.

Se habían reconciliado en 2003 en pro de la lucha común contra la enmienda Accoyer que proponía regular la profesión de psicoanalista, pero la relación se enturbió de nuevo tras  las declaraciones  de Elisabeth Roudinesco sobre la relación  de Lacan con el dinero (tema que aborda en detalle y documentadamente en su biografía).

Más precisiones: en la vida civil, Elisabeth Roudinesco es la compañera de Olivier Bétourné.

También el martes 6 de septiembre, JA Miller se pone en contacto con Hervé de La Martinière, director general de las ediciones del mismo nombre y propietario de Seuil desde 2004. Le recibe por la tarde. La conversación se narra en detalle en el número 17 de su “Lacan quotidien” (en forma de un extraña “autoentrevista” del propio Miller). Se inicia con un retrato de La Martinière, “Él, pantalón negro, camisa de color negro, sin chaqueta, ojos brillantes, de mi estatura, más delgado, le pregunté su edad: 64 años. Le felicité …”, etc.

Al final de la discusión, JA Miller le dijo a su interlocutor que “un grupo cosmopolita e informado como el suyo, sobre el que no recae el peso de la tradición (…), es el mejor” para editar a Lacan. “Pareció sorprendido y me dijo:  ¿puede publicar en las ediciones de La Martinière? Le tendí mi mano derecha: si la acepta, está hecho. Nos dimos un apretón de manos”. Esa noche, según lo revelado en el blog de Pierre Assouline, Miller relata triunfalmente sus hazañas ante un público de psicoanalistas  reunidos en el hotel Pullman-Montparnasse.

Del lado de Seuil, se recuerda que las relaciones de Jacques-Alain Miller con su editorial siempre han sido complicadas, incluso con François Wahl, editor histórico de Lacan, que publicó los “Escritos”. En varias ocasiones, había esgrimido la amenaza del divorcio y, para hacerle frente, los presidentes de la casa habían tenido que gestionar personalmente la relación con el yerno recalcitrante. ¿JA Miller no soportaba ver que “su” Lacan se le escapase en ocasión del trigésimo aniversario? ¿Bétourné no fue capaz de encontrar las palabras para mimarlo? (…)

JA Miller fue encargado por su suegro para fijar el texto definitivo de cada seminario, con el estatuto de “coautor.” En Seuil se pone de manifiesto la extrema lentitud de la publicación de los seminarios de Lacan: una cada tres o cuatro años. A este ritmo, todos los textos estarán disponibles … en 2050! En 2007, los psicoanalistas denunciaron a Miller, denunciando una deliberada estrategia de no-publicación, destinada, según ellos, a afirmar su poder en la comunidad lacaniana.

Los tribunales no es probable que decidan pronto. Como indicó al Point, Judith Miller, la hija de Lacan y esposa de JA Miller, presentó este fin de semana una denuncia contra de Elizabeth Roudinesco. Está acusada de haber dicho en su último libro que Lacan hubiera deseado un funeral católico, pero que su familia se negó. Al mismo tiempo, JA Miller señaló el viernes al Nouvel Observateur que se reserva entablar acciones legales contra Seuil por haberle marginado de las actividades de promoción de este otoño.

Más importante aún:  no hay evidencia de que el folletín editorial concluya con el apretón de manos en la oficina de Hervé de La Martinière. Con 10.000 ejemplares vendidos de cada volumen y el prestigio asociado al nombre del psicoanalista, los “Seminarios” parecen interesar a otras editoriales. ¿JA Miller subirá la apuesta? “He aceptado la propuesta de La Martinière y comeré  con él pronto”, dice al Nouvel Observateur. “Ya veremos cómo puedo trabajar con él”.

Ahora hay dos Lacan

Viernes por la noche:  en la Ecole Normale Supérieure de la rue d’Ulm Catherine Clément había organizado una velada de lecturas con extractos de los seminarios. Todo el pequeño mundo de los lacanianos está presente. En la sala Dussane, la misma en la que Lacan daba su seminario en la década de 1960, Alain Badiou ha leído en la apertura el texto en el que Lacan hace hablar a la verdad (“Yo, la verdad, hablo …»), hermosa meditación sobre la virtud del síntoma o del gesto frustrado (lapsus): “Que vous me fuyiez dans la tromperie ou pensiez me rattraper dans l’erreur, je vous rejoins dans la méprise contre laquelle vous êtes sans refuge” [Ya huyáis de mí en el engaño o ya penséis alcanzarme en el error, yo os alcanzo en la equivocación contra la cual no tenéis refugio].

Jean-Claude Milner, François Regnault o Benoît Jacquot (quien dirigió la emisión televisiva con Lacan en 1974) también tenían que leer textos. Elisabeth Roudinesco -que optó por no hacer comentarios sobre los ataques de JA Miller- y Olivier Bétourné leen pasajes de Antígona. Informada de la presencia de sus “enemigos”, Judith Miller, que también estaba involucrada, cancela su visita. ¿Su marido la iba a imitar? Suspense …

Finalmente, a medianoche, con un ligero retraso cuidadosamente estudiado, JA Miller llega al patio de la escuela. En una declaración de apertura, blandie su puño: “Ahora hay dos Lacan, que parecen perros de porcelana: un mortificado Lacan, cuyo legado se estudia,  (…) y un Lacan que vive,  un Lacan perturbador, al que he dedicado una parte de mi vida. Han querido borrar mi nombre en todas partes, en las librerías, periódicos, revistas”. Denunciando los “corporativismos intelectuales”, prometió: “en adelante, defenderé mi nombre”.

Luego leyó un pasaje de una reunión del seminario en marzo de 1969, cuando Lacan, en una improvisación libre, sevocó sucesivamente la protesta estudiantil, la relación de la ciencia y el capitalismo y su visita a la fábrica de Fiat, para luego tomarla contra la amenaza de renuncia anunciada por De Gaulle ante al referéndum sobre la participación: “On n’a jamais vu ça à Rome, enfin! Aux endroits où c’était sérieux! On n’a jamais vu un consul donner sa démission, ni un tribun du peuple! C’est, à proprement parler, inimaginable. Ça veut simplement dire que le pouvoir est ailleurs” [En fin, uno no ha visto jamas eso en Roma. Nunca se ha visto a un cónsul presentar su renuncia, ni a un tribuno del pueblo. Eso es, hablando con propiedad, inimaginable. Eso quiere decir simplemente que el poder esta en otra parte].

Era casi la una de la mañana, de una dulzura estival, en el patio de la Normal y JA Miller imitaba a su suegro con gran talento. Queda por demostrar si su ruptura es más que una llamada de atención, que una simple “renuncia”.

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