Primo Levi y la resistencia

Aunque un poco tarde, por razones que tienen que ver con las premuras de esta bitácora, reparamos en la animada polémica suscitada en Italia con motivo de la aparición del último volumen del historiador Sergio Luzzatto (Partigia. Mondadori). El origen del debate es, por supuesto, el contenido del libro, aunque habría que situarlo más bien en la reseña del periodista Gad Lerner,  aparecida en La Repubblica. Desde entonces, han sido varios los intervinientes. Para no alargarnos, tomaremos el resumen que, en el mismo rotativo, hizo Massimo Novelli en los primeros días de aquella discusión:

Partigia

“Mi período partisano en Valle de Aosta ha sido, sin duda, el más opaco de mi carrera, y no lo relataría voluntariamente: es una historia de jóvenes bienintencionados pero tontos, y bien está entre las cosas olvidadas. Con las alusiones que contiene El sistema periódico hay más que suficiente”. Así se expresaba Primo Levi en 1980 en una carta a Paul Momigliano, presidente del Instituto Histórico de la Resistencia de Aosta. A partir de esas “señas” el historiador Sergio Luzzatto ha comenzado a construir su libro Partigia. Una storia della resistenza, ahora en el centro de la controversia. En el ensayo, publicado por Mondadori y no por Einaudi, editor de muchas de las obras de Luzzatto, destaca por encima de todo la “obsesión” que el escritor turinés habría tenido por un episodio vivido durante aquellas semanas de vida partisana.

Refugiado en el Valle de Aosta, Levi se había unido a un grupo compuesto por comunistas vinculados con el Partido Comunista Internacionalista y de anarquistas. Por otra parte, después de unos días, la formación quedó infiltrada por agentes fascistas enviados por cabecillas aostanos de la República de Salò. Los espías, por añadidura, pronto tomaron el control del grupo, hasta conseguir entregarlos a manos de sus camaradas fascistas. La supuesta “obsesión” del entonces joven doctor en química, como era Primo Levi, se habría originado tras haberes enterado del fusilamiento por parte de los partisanos de dos compañeros, Fulvio Oppezzo y Luciano Zabaldano, acusado de robo. Sucedió cuando en el grupo ya se habían infiltrado los fascistas

La historia recordada por Luzzatto, así como las circunstancias que el 13 de diciembre 1943 condujeron a la detención y luego a la deportación del autor de Si esto es un hombre, fueron presentados por Paolo Mieli en el Corriere della Sera como la verdad ocultada durante años por una cierta “retórica de la resistencia.” Para ser justos, sin embargo, en 2008 el investigador piamontés Roberto Gremmo había dado una explicación detallada en la revista Storia ribelle. Y hace unos meses, el escritor Frediano Sessi lo relató extensamente en su libro Il lungo viaggio di Primo Levi (Marsilio), sin prestarse por otra parte a operación alguna que oliera a “revisionismo histórico”.

Veamos: es el “revisionismo” aplicado a Levi, fallecido en 1987, el que parece ser el principal elemento captado por todos los que, tanto historiadores com0 estudiosos, han seguido el debate que ha precedido la publicación del volumen de Luzzatto. Marco Revelli, hijo del partisano Nuto y autor de Einaudi al igual que Luzzatto, no duda en hablar de “uso diario sensacionalista de la historia”. Y añade: “No he leído el libro. Sin embargo, enl a operación mediática para presentar el libro de Luzzatto sorprende la desproporción entre los acontecimientos, mínimos, y el énfasis dado a los mismos. Me parece una operación dictada por una necesidad obsesiva de sensacionalismo, que nada tiene que ver con la práctica historiográfica. Dicho esto, también hay un uso inhumano de Primo Levi, indagando de modo indiciario en los pliegues de su conciencia”. ¿Es esta “utilización” de Levi, en última instancia, lo que habría llevado a algunos viejos einaudianos a aconsejar que no se publicara el volumen de Luzzatto, dejando que fuera a Mondadori? El sello del avestruz lo niega, pero queda la duda.

Como existen dudas sobre la interpretación de las palabras de Levi sobre el fusilamiento de Oppezzo y Zabaldano. Frediano Sessi cree que “las alusiones contenidas en El sistema periódico, además de no ofrecer ningún juicio negativo sobre la resistencia, en realidad expresan su pesar por la muerte de los dos jóvenes, probablemente autoreres del robo, porque eran parte de la misma comunidad humana en la que él había entrado. Es por eso que se sentía implicado, casi coresponsable”.

De todos modos, Oppezzo y Zabaldano pasaron a ser mártires de la Resistencia tras la liberación. Sessi lo explica por el hecho de que “nadie había oído nada de ellos: se creía, por tanto, que habían caído en batalla”.

También el historiador Giovanni De Luna es muy crítico: “No acepto del revisionismo este continuo énfasis en romper la llamada vulgata resistencial, según el descubrimiento de una verdad que se habría mantenido oculta“. Estos argumentos carecen de fundamento. Todo esto quedó claro hace tiempo,  con el debate sobre la resistencia en los setenta. Y algunos de los que escriben hoy sobre la resistencia, gente que se formó en el debate de los años noventa, reprochan la falta de conciencia de los contextos históricos.

Ernesto Ferrero, dirigente durante mucho tiempo de Einaudi y que ha dedicado a Levi varios estudios, es igualmente duro: “Yo entiendo que una historia tan íntimamente dostoievskiana puede excitar al narrador que dormita en todo historiador. Pero me parece apreciar en el desarrollo mediático de este hecho una especie de uso impropio de estrógenos historiográficos”. Ferrero concluye: “precisamente porque Levi no creía en la retórica de la resistencia, le entristecía profundamente la astucia del revisionismo. Antropólogo minucioso y genial, no transigía en cuanta a elecciones éticas. Y también de este episodio sale más grande que nunca”.

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Como se habrá observado, hay algunas claves de lectura que pueden escapar al lector no inmerso en la historia italiana y estos vericuetos particulares. A lo cual debería añadirse que, según algunos comentaristas, hay un transfondo de conflicto editorial e incluso mediático, con Il Corriere y La Repubblica de por medio.