Filmar la guerra, cine e historia

En las páginas de Le Monde, Jacques Mandelbaum reseña La Voie des images. Quatre histoires de tournage au printemps-été 1944, de Sylvie Lindeperg, publicado por  Verdier. Así nos lo presenta:

voie images

¿Qué papel jugaron y juegan las imágenes en la memoria colectiva de la segunda guerra mundial y del genocidio? Sobre esta pregunta hace ya quince años que trabaja la historiadora Sylvie Lindeperg, jalonando la marcha de su investigación con algunos notables textos que restablecen el orden e ilumina el dominio  extraordinariamente confuso y errático de los archivos filmados. desde Les Écrans de l’ombre (CNRS, 1998)  hasta «Nuit et brouillard». Un film dans l’histoire (Odile Jacob, 2007).

En la misma línea, su nuevo libro, probablemente destinado a ampliar el círculo de sus lectores,  sorprenderá.  La historiadora desciende, en efecto, a la arena contemporánea para tomar partido firmemente en contra de las películas recientes que evocan esta época, poniéndolas en perspectiva con algunas otras películas, rodadas estas tras el abismo.  El corpus estudiado, de una parte y deotra, es relativamente escaso. Tenemos una ficción cinematográfica (La Rafle, de Roselyne Bosch, 2010),  una serie documental (Apocalypse, 2009) y una docu-ficción (The Resistance, 2007). Hay dos películas de la resistencia (Au cœur de l’orage, de Jean-Paul Le Chanois, 1948, y La Libération de Paris, colectiva, 1944) y otras dos sobre el mandato de los nazis sobre los campos de Theresienstadt (Checoslovaquia) y Westerbork (Países Bajos), esas antesalas de la muerte disfrazadas como lugar de modelo de detención.

Desde el principio, la historiadora dibuja un retrato poco favorecedor. Bajo los auspicios de una “uniformización creciente de las formas de escribir la historia”, su lista de agravios va particularmente cargada: “estética del desbordamiento y de la hipervisibilidad, superposición e hibridación de las épocas y de los regímenes de lo visible, inmersión en la imagen y el sonido a costa de un nuevo enfoque de los conceptos de verdad y realidad; pulverización de la duración y de las temporalidades”. En pocas palabras, hay algunas películas que, por la omnipotencia falsa de sus puntos de vista, por el tráfico de imágenes destinadas a dar al espectador la impresión de vivir el acontecimiento en directo o por su constante chantaje emocional, no hacen sino traicionar la memoria a la que se pretende servir.

En el momento en el que el genocidio ha entrado en el tiempo de una historia apaciguada, parece que, después del gran éxito de La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) y La vida es bella (Roberto Benigni, 1998), reclamar unas exigencias políticas y estéticas con respecto a la representación de estos acontecimientos  no concerniría más que a una tribu de cinéfilos obsoletos. Es necesaria la intervención de una historiadora en este campo para reafirmar la importancia de un debate que algunos quieren creer agotado.

Nadie ha dicho nada hasta ahora del tour de force de este libro, que reside en un estudio detallado, emocionante y estilísticamente sentido de la fabricación de las películas del segundo corpus.  De las imágenes tomadas por la resistencia durante los combates a las tomadas por los internos del campo de concentración bajo las órdenes de los nazis, el punto común es, obviamente, el de las limitaciones, los obstáculos, las imposibilidades, el azar y el doble juego incesante en el punto de vista cinematográfico. Exactamente lo contrario de lo que nos hace creer hoy el discurso del control total de lasimágenes, reconstruyendo la integridad de un pasado del que se sabe, no obstante, la dimensión trágicamente fantasmal. un libro valiente e inspirador.

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Aunque no es el cine su objeto, sino las imágenes en general, la editorial de la Université de Perpignan  presentó el pasado mes de enero un curioso volumen:  Michel Cadé y Martin Galinier (dirs.), Images de guerre, guerre des images, paix en images. La guerre dans l’art, l’art dans la guerre. En realidad, recopila las variopintas comunicaciones de un Congreso de 2011, con textos que tratan el asunto desde el arte rupestre hasta la película Avatar.  El Holocausto no aparece.

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