Colapso y decadencia de los imperios

Robin Lindley entrevista en HNN a la historiadora Jordanna Bailkin, autora de un apreciable volumen sobre  The Afterlife of Empire (University of California Press). El diálogo es extenso, así que reproduciremos solamente algunos párrafos:

Jordanna Bailkin

Se considera una especialista en la historia de la caída y decadencia. ¿Qué es eso, y cómo llegó ahí?

Mi padre era un planificador urbano, y cuando era niñale gustaba llevarme a diferentes sitios de Nueva York, donde crecí.

Sus sitios favoritos eran aquellos donde las cosas se estaban viniendo abajo. Nunca estuvo interesado en cosas que ya estaban construidas o desarrolladas, sino más bien en cosas habían caído en desuso o estaban deterioradas o habían sido demolidas. Entonces podía imaginar cómo podrían ser reconstruidas.

Cuando empecé a estudiar la historia de la posguerra ese tema me resonó, con la idea de ver a la gente ante la destrucción e imaginando lo que podría ser reconstruido. Eso se convirtió tanto en un interés académico como en uno personal.

¿Fue ese el foco de su tesis y su trabajo desde entonces?

No. La posguerra es un interés nuevo para mí. Soy una victorianista en recuperación. Mi primer libro [The Culture of Property] se situaba a finales del siglo XIX y principios del XX.

De alguna manera, yo pensaba en los años de la posguerra como algo muy americano. Incluso mirando a Europa, son décadas en las que la influencia estadounidense era de suma importancia. Así que la parte más británica de la historia británica me parecía el siglo XIX y principios del XX. El giro hacia las décadas de posguerra es más reciente, pero creo que me quedaré ahí por el momento.

¿Qué despertó su interés en la Gran Bretaña de posguerra, poscolonial?

En cierto modo, sigo con algunos temas de mi trabajo anterior, que fue en gran medida sobre la circulación. En mi primer libro, yo estaba pensando en la circulación de los objetos y cómo se relacionan esos objetos entre sí. Ese libro era sobre la historia de la propiedad cultural y sobre cómo los objetos de arte se percibían en una cultura victoriana que valoraba la propiedad como una parte esencial de la política, de los derechos políticos y de la ciudadanía. Los objetos de arte son otro tipo de propiedad que podría ser tramitado más por las mujeres o los trabajadores o los nacionalistas celtas o personas que habían sido excluidos tradicionalmente de otras formas de propiedad.

Creo que hay similitudes entre ese primer libro y The Afterlife of Empire, porque todavía estoy muy interesada en la circulación, pero el segundo libro es más sobre la circulación de personas e ideas que sobre los objetos. La era de la posguerra se caracteriza por la movilidad de las personas en esta era destructiva y móvil. Yo estaba interesada en pensar sobre estas personas y las ideas que pusieron en circulación.

Desde el punto de vista historiográfico, en términos de la literatura existente, cualquier libro de texto de la Gran Bretaña del siglo XX tendrá capítulos sobre el Estado del bienestar y el fin del imperio, pero son capítulos distintos, por lo que se entiende que tienen muy poco que ver entre sí. En algunos sentidos, son además registros emocionales opuestos. El Estado de bienestar se está construyendo sobre los regímenes anteriores del siglo XIX y principios del XX, al tiempo que este imperio se pierde. Quería pensar en la manera de hacer que esos dos capítulos de la historia británica se relacionaran entre sí -pensar en cómo el fin del imperio y el Estado de bienestar se dan forma uno a otro y de qué manera son capítulos de la historia británica mutuamente constituidos, no separados .

¿Y no son la posguerra en Gran Bretaña y la Gran Bretaña poscolonial dos temas diferentes? Su objetivo es entrelazarlos en el libro.

Sí. Unono puede entenderlos plenamente si los mantienen separados. En parte eso se debe a que los actores individuales -los inmigrantes de las antiguas colonias estaban trayendo sus propias expectativas de bienestar. Pero también es porque las personas que se dedican a la creación de ciertas estructuras de bienestar -en ámbitos como la salud mental y el cuidado de los niños, por ejemplo- estaban pensando en el bienestar como algo que estaba sucediendo a escala global, así que no pensaban en el bienestar como una historia metropolitana británica, sino como algo que afectaba al mundo y también a las personas que venían a Gran Bretaña desde las antiguas colonias . Una forma de verlo es en términos de los diversos y alternativos sistemas de crianza, por ejemplo, o lo que significaba estar sano o enfermo.

the-afterlife-of-empire

Usted menciona que el bienestar era, en cierto sentido, el impulso para el Imperio Británico.

En cierto sentido, pero sin duda hay muchas razones diversas. Pero en términos de cómo los británicos se explicaron su imperio a sí mismos, sus programas de bienestar social eran justificaciones absolutamente vitales. Muchos grandes estudiosos han escrito sobre ese aspecto del bienestar imperial, pero su historia se suele cortar con la Segunda Guerra Mundial. Yo quería pensar en lo que sucede cuando se analiza esa relación en décadas posteriores. ¿Qué supone la relación entre imperio y bienestarcuandohablamos de colapso imperial y no de ascenso  imperial?

En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, ¿Gran Bretaña no era una tierra devastada por la escasez y la necesaria reconstrucción – y sin embargo el momento en que nace  el Estado de bienestar? ¿Recibió Gran Bretaña ayuda masiva de los EE.UU.?

Sí, así fue. En definitiva, el Estado de bienestar está conectado a la ayuda americana y hay una historia económica mucho más compleja sobre cómo sopesar los costes del imperio frente a los gastos del Estado de bienestar. Algunos historiadores han escrito sobre el desvío de recursos desde la construcción del imperio al Estado del bienestar.

Pero creo que la guerra es importante para generar la idea de que el Estado le debe algo a todos sus ciudadanos, y en parte porque era una guerra civil de muchas maneras.

No sólo los veteranos, todos los ciudadanos estaban prestando servicios, pero a cambio el Estado lo hizo también en términos de su participación, por lo que en ese momento hubo  un pacto mutuo de servicios entre los ciudadanos y el Estado.

En ese Estado de bienestar británico, se produjo un auge de la tecnocracia y de la confianza en los expertos. ¿Es comparable a la American Progressive Era, cuando el gobierno estadounidense parecía confiar cada vez más en loss expertos para el desarrollo de sus políticas?

Un aspecto que me interesaba tratar en  este libro era todo ese elenco de expertos, pero hubo igualmente importantes criticas de esos expertos. Si nos fijamos en algunos como Alec Dickson y el Voluntary Service Overseas (VSO – jóvenes ciudadanos británicos que se ofrecieron en el extranjero), fue muy poderoso en muchos aspectos y estaba cerca de los centros de poder del Estado, pero se veía a sí mismo como un anti-experto y conciibió la empresa de crear el VSO. Decía, en ese momento de la posguerra ante la necesidad de llevar bienestar a todos estos lugares, que no era necesario recurrir a los expertos tecnocráticos, sino que se necesitaba una resonancia de sentimientos entre la persona  que asume los servicios y la persona que los recibe.

Estaba muy cerca de algunos de los fundadores o arquitectos del Estado del bienestar como Richard Titmuss que hablan de un Estado de bienestar donde todoss son donantes y un receptores de ayuda. De alguna manera, Dickson quería hacer eso, pero no lo hace desde la perspectiva de un tecnócrata, sino de una perspectiva anti-tecnocrática muy explícita , y haciendo hincapié en la conexión afectiva o emocional entredador y receptor, donde el donante debe ser transformado por la experiencia de la ayuda, así como la persona que lo recibe.

Es una idea muy interesante y particular de lo que significa crear bienestar. No se necesita un saber tecnocrático o burocrático y la gente obtendrá ciertas cosas de manera inadecuada, pero como anti-experto uno será capaz de desarrollar políticas de bienestar que conectarán mucho más con las demandas globales de los particulares, lo cual significaba para él remitirse a la independencia inminente de lugares como Nigeria. No sólo está pensando en el contexto de posguerra en Gran Bretaña, sino también a cuando un país se independiza, al tipo de asistencia social que podría funcionar allí para transformar el carácter de las personas, no sólo sus condiciones materiales. Tendió a subestimar las transformaciones materiales del bienestar y enfatizar más el desarrollo psicológico de las personas que lo estaban llevando a cabo y participando.

¿Cómo influyó la Guerra Fría en esos temas que detalla?

Ciertamente, los psiquiatras y psicólogos que trabajaban con los refugiados de Hungría y Polonia en los años cincuenta pensaban mucho sobre el contexto de la Guerra Fría, y lo mismo se puede decir de sus ideas sobre lo que se consideraba un comportamiento normal o anormal y sus ideas sobre cómo medir la adaptación a la vida en Gran Bretaña -si existe un elevado grado de ajuste político. Ellos no querían que la gente fuera políticamente inerte, pero no querían  verlos radicalizados.

Otro [temor] estaba en la discusión sobre la libertad en el exterior, en las antiguas colonias,, y su temor a cómo los estudiantes de África occidental, en particular, podrían abrazar el comunismo y otras visionespolíticas extremistas. La idea de que Gran Bretaña debería proporcionar un alto nivel de bienestar para los estudiantes mientras estuvieran en el Reino Unido estaba muy dirigida a anticiparse a que los estudiantes se mostraran descontentos mientras estaban en Gran Bretaña, antes de regresar a Nigeria o Ghana.

Puede sorprender a algunos lectores  cómo esa patologización de los migrantes y de otros grupos se daba en muchos contextos. ¿Había algo peculiarmente británico en essa visión de los forasteros (outsiders) o de los inconformistas?

Uno podía ver resonancias entre esse pensamiento y y el pensamiento etnográfico del siglo XIX, que estaba muy dedicado a la clasificación y a la  taxonomía de los diferentes grupos, y a fijar sus patologías.

Sin embargo, algo diferente estaba pasando en el momento de posguerra, que tiene que ver con el tipo de asistencia pública proporcionada a los diferentes grupos. Es por eso que esta historia tiene consecuencias aún, debido a la forma en que las guarderías de los trabajadores británicos entendían que las familias nigerianas y ghanesas fomentaran el acogimiento privado e insistían, al mismo tiempo,  en que los antillanos utilizaran el “dayminding” o guardería privada. Estas suposiciones tienen alguna base en la realidad, pero no es una verdad universal. Pero tuvieron consecuencias a largo plazo en el tipo de cuidado de niños que se proporcionó en los años 1950 y 1960, y el tipo de recursos que se puso a disposición de los grupos, y deriva en la forma en que los grupos son estereotipados por los servicios sociales y los trabajadores sociales partieendo de determinadas suposiciones sobre  quién cuida a sus hijos en particular. Eso tuvo consecuencias de largo alcance para los estándares educativos y consecuencias sociales y económicas para las familias.

(…)

La foto de la portada de su libro es muy llamativa. Representa a una mujer blanca con un lindo bebé negro. El pie de foto dice: “madre adoptiva y niño” y está fechada en 1962.

Me encanta esa foto, y esa es una de las sorpresas que me deparó mi investigación. Esa foto es del archivo de trabajo social de la Universidad de Warwick y procede de un pequeño folleto fotocopiado titulado “Los hogares de crianza son buenos para los bebés.” Me enamoré de la fotografía. Conseguir el permiso para usarla fue complicado porque tenía que haber un esfuerzo por localizar a las familias y a los individuos involucrados.

De alguna manera, la propia fotografía se convirtió en un emblema de este proceso de lo que se me ha permitido ver  (…)

Una respuesta a “Colapso y decadencia de los imperios

  1. Pingback: Colapso y decadencia de los imperios | Historia...·

Los comentarios están cerrados.