Saint-Simon (Obras completas)

Roger-Pol Droit evalúa para Le Monde las recientes Œuvres complètes de Henri Saint-Simon, edición de Juliette Grange, Pierre Musso, Philippe Régnier y Franck Yonnet (PUF), en 4 volúmenes,  3.504 págs., 49 €. La breve crónica se titula “Saint-Simon hors doctrine“:

saint-simon

“Escribo porque tengo algo nuevo que decir “, proclamó valientemente este aristócrata aventurero, que ya tarde “cambió la espada por la pluma”. Nacido en 1760 y fallecido en 1825, primo segundo del famoso diarista de la corte de Luis XIV, pero orgulloso de su rechazo a esa vida, Henri de Saint-Simon había caído en la Enciclopedia siendo pequeño (su tutor fue probablemente el mismo D’Alembert). Después de haber echado una mano sobre el terreno en la Revolución Americana, especuló con bienes nacionales tras la Revolución Francesa, ganó y dilapidó una buena fortuna y tras haber recorrido, durante veinte años y mil peripecias, el ciclo humano de la metamorfosis, se preocupa, siendo cuarentón, por los grandes cambios que necesita la sociedad moderna.

El resultado es una obra que ha influido en todo el siglo XIX e inspirado un sinnúmero de pensadores y gobernantes, tan diversos como Marx y Napoleón III … para finalmente caer en un relativo olvido. Mencionado en casi todas partes, pero muy a menudo reducido a una frase, una influencia, una intuición, Saint-Simon, a veces apresuradamente clasificado entre los socialistas utópicos, a veces entre los profetas de la sociedad industrial, ha sido prácticamente escamoteado. Si bien comprendió antes que nadie que la ciencia y la tecnología transforman la humanidad, que la industria ocupa un papel central, que todo se dirime en la organización del progreso y la distribución de sus frutos, su lugar en la historia de las ideas permanece en un plano secundario.

Es cierto que él no ayudó a que la posteridad le hiciera justicia. Tuvo demasiado secretarios, colaboradores y coautores, entre los que estaban el historiador Augustin Thierry y el filósofo Auguste Comte, a los que  durante mucho tiempo se atribuyeron erróneamente algunos de sus textos. También tuvo demasiados discípulos, que estiraron su doctrina en uno y otro sentido, transformándola incluso, después de su muerte, en una regla de vida para una secta folclórica: los sansimonianos se vestían con una chaqueta azul que tenía que estar abotonada en la parte trasera,  para recordar que todos necesitan a los demás … En fin, y sobre todo, su doctrina ha evolucionado a lo largo de los años: apela tanto al gobierno de los empresarios, de los científicos y de los banqueros como a la necesidad de mejorar la condición de la mayoría. Así, este prolífico inclasificable -visto, por un lado, como continuador de los enciclopedistas y de Condorcet y, por otr0, como precursor de Marx y el socialismo- al hemos ha sido leído por sí mismo.

Sobre todo porque no se trata de una lectura cómoda. Multiplicando borradores, versiones, folletos y prospectos para una obra futura, más ansioso por ser de su tiempo que por el desarrollo de sus obras completas, Saint-Simon esparció a los cuatro vientos sus ideas y manuscritos. El maravilloso trabajo editorial que permite hoy -más de 3000 páginas, y con un precio asequible, cosa que ha de subrayarse- un acceso directo a ese continente anuncia, sin duda, nuevas lecturas, o una reconsideración de este pensamiento. La obra es tan desconcertante, tan interesante, que permanece ajena a la mayoría de las grandes divisiones que más tarde se hicieron evidentes, para bien o para mal:  virtuosos proletariados contra jefes malvados, intelectuales contra banqueros, pueblo contra industriales, virtudes morales contra conocimiento científico.

A la espera de los inventarios detallados y los análisis cuidadosos que deberían llegar,  ya es remarcable en esas páginas que muchas de las declaraciones de Henri de Saint-Simon tengan un sonido atemporal y, por tanto, extrañamente actual. Por ejemplo: “Me preguntaba por qué todos los esfuerzos de los políticos eran impotentes contra los males de Europa, y he advertido que no hay salvación para ella sino mediante una reorganización general”. O: “El gobierno se deja guiar por principios totalmente desgastados y desacreditados, de modo que todas sus acciones son incorrectas y todas las medidas que toma están mal concebidas, incluso aunque sus intenciones sean buenas”. Con cuatro volúmenes del mismo tono y todas las herramientas de investigación deseables (bibliografías, índices, etcétera), el continente empieza a emerger. Bien podría decirse que este pretendido utopista todavía tiene un montón de cosas nuevas por decirnos. Tanto mejor!

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Contenido:

I: introducción y textos del período 1802-1812

II: 1813-1818, incluida la parte tercera de L’Indutrie, atribuida erróneamente a Auguste Comte.

III:  1819-1821.

IV: 1822-1825; índice analítico, “bibliographie des bibliographies” y bibliografía secundaria seleccionada; listado de “secretarios” y discípulos; bio-bibliografía, índice de conceptos y temas precedido de un index nominum.