Historia de la India: Jinnah vs. Gandhi

Aunque entre nosotros no vaya a suscitar enormes debates ni excesivo interés, el volumen de Roderick Matthews Jinnah vs. Gandhi (Hachette) sí ha despertado atención en otros lares, sobre todo en la India y en menor medida en Pakistán. Todos los grandes periódicos de aquella zona lo han reseñado, amén de la atención que le han prestado otros medios. Para la ocasión, y enlazando con otra entrada anterior, nos quedaremos con la reseña del veterano periodista B. G. Verghese para The Hindu, siendo conscientes de que el asunto se aborda de manera muy distinta según el lado de la frontera en la que se esté:

Recientemente ha habido varios intentos de reinterpretar y reevaluar la figura de Jinnah y el asunto de la partición, especialmente en Pakistán. Sus iniciales valores seculares, como se refleja en su discurso inaugural ante la Asamblea Constituyente de Pakistán el 11 de agosto de 1947, aunque rechazados en su día,  se citan como el ideal básico de la nación que debe ser restaurado. ¿Pero cuál fue el legado de Jinnah, en contraste con el de Gandhi? Roderick Matthews, historiador británico, se propone contrastar a estos dos hombres, muy diferentes, en su Gandhi vs Jinnah. El resultado es una lectura gratificante con varias  perspectivas y estampas analíticas, bien perfiladas para hacer comparaciones y mostrar contrastes. Sin embargo, el “versus” del título quizás no encaje en cómo Jinnah siguió su objetivo de una patria musulmana, Pakistán, primero dentro y luego separada de la India con incansable celo, mientras Gandhi no iba contra nadie, sino que obedecía a su “voz  interior”.

El esquema del libro es interesante, yuxtaponiendo las facetas contemporáneas de la vida política de Jinnah y de Gandhi, así como la teoría de las dos naciones; la política y la religión; el liderazgo; el auge de Gandhi (1919-1929) y la reconfiguración de Jinnah después de la Comisión Simon y hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la renuncia de los ministros del [Partido del] Congreso bajo la Ley de 1935 puso a Jinnah en la palestra, con poderes de veto sobre futuras reformas contra el telón de fondo de su anunciado nuevo objetivo de Pakistán.

Matthews culpa al Congreso y a Nehru por no formar un gobierno de coalición con la Liga después de las elecciones de 1937, como en líneas generales se acordadó en el Pacto de Lucknow, pero reconoce que tener “electorados separados” situó la identidad por delante de la política, y de las políticas. Esto dio lugar a la Resolución de Pakistán en 1940, la teoría de las dos naciones, una maniobra táctica para lograr la paridad en todos los asuntos, diferenció entre nacionalidad y territorialidad y endureció una realidad religiosamente polarizada seguiendo la consigna de Jinnah en favor de la Acción Directa en 1946, dando lugar a asesinatos masivos en Calcuta, así como a represalias tanto allí como en Bihar. Dado que Jinnah reclamaba la “custodia” de todos los musulmanes de la India bajo la bandera de la Liga Musulmana, en última instancia le resultó difícil tolerar la partición de Bengala y del Punjab, según su propia lógica. Tampoco tenía respuesta alguna acerca de qué hacer con el gran número de musulmanes que se quedarían dentro de una India independiente. Esto llevó a la la teoría de una Liga “rehén”, que hizo que las minorías de un país fueran rehenes del trato justo de las minorías del otro.

Matthews critica varios de los libros publicados sobre Jinnah y es espcialmente duro con Rafiq Zakaria, que abrazó la punto de vista “nacionalista” musulmán, y con Stanley Wolpert, el estudioso norteamericano, a quien le sorprendió el “histórico” discurso inaugural ​​de Jinnah ante su asamblea constitutiva el 11 de agosto de 1947. Pero lo que Matthews no explica es por qué la lógica de la teoría de las dos naciones murió en el momento en que Pakistán nació, con muchos mini-Pakistanes o Hindustanes en su seno. El secularista esencial que había en el hombre Jinnah advirtió los peligros de su dogma político, pero sus compatriotas simplemente no le hicieron caso y, en cierto sentido, eso le obligó a volver a la senda previa en sus discursos posteriores, antes de su muerte. Como una figura al estilo Moisés, argumenta Matthews, Jinnah vio la Tierra Prometida, pero carecía de cualquier Mandamiento sobre qué clase de nación debería ser Pakistán  -excepto cuando hablaba sobre aquel 11 de agosto, exclusivamente para retractarse. El hecho de crear una nueva nación da derecho a que Jinnah ocupe un lugar en la historia. Matthews cree que estuvo por una India unida con dos entidades autónomas débilmente federadas y que, en consecuencia, aceptó el Cabinet Mission Plan, manteniendo la Parte A y la Parte C, con un Punjab unido,  una Bengala unida y Assam (con minorías muy grandes) como parte de una viable Pakistán. Pero precisamente ahí está la falacia:  menos de un tercio de una minoría nacional exigiendo una paridad basada en la fe y no en el respaldo político, solo el 11 por ciento del voto de un electorado muy restringido para la Liga Musulmana. El Congreso bajo Gandhi fue un partido de masas; la Liga Musulmana de Jinnah era feudal/zamindari, un partido de salón de las clases altas.

El papel británico

Matthews cree que los británicos sostuvieron la balanza de manera equilibrada, y que Mountbatten era un gran estadista, por encima de la refriega. Los hechos demuestran lo contrario. El libro de Chandrashekhar Dasgupta, War and Diplomacy in Kashmir, basado en documentos desclasificados de los archivos británicos, y el de Narendra Singh Sarila, Shadow of the Great Game, que bucea en los documentos de Mountbatten, no se mencionan en absoluto. Tampoco la jugarreta del Plan Coupland que pedía una colonia cristiana de la Corona en el noreste de India. Lo más vergonzoso de todo fue que Mountbatten retrasó intencionalmente la configuración de la Línea Radcliffe durante tres días, hasta después de las celebraciones de la Independencia. Esto impidió un despliegue significativo de la Fuerza de Fronteras, como urgentemente exigían los Gobernadores Punjab y de UP, lo que podría haber salvado muchas vidas. Gandhi había optado por no participar en el día a día del liderazgo del Congreso, pero era el Mahatma, la fuerza anímica del movimiento, con sus valores éticos aparentemente extravagantes que ponían los medios adecuados, la no-violencia y la lucha en favor de la paz,  por encima de los fines. Así Jinnah fue el gran defensor, más “un gran líder para Pakistán que un gran líder de Pakistán”.

Mirando hacia atrás, Matthews ven en la partición un desastre tanto para el Congreso como para la Liga, siendo los británicos los responsables. Pakistán fue el legado de Jinnah, pero era un país para el cual él no había hecho ningún plan, sobre el que no tenía una gran visión. Él había estado inmerso en el proceso de la partición, y no en el resultado. Así, Matthews encuentra el legado político y espiritual de Gandhi el más significativo como conjunto de principios y valores, probado por el ejemplo para dirigir una nación y válido para todo el mundo. Gandhi sigue influyendo en la India y en el mundo en muchos aspectos, mientras Jinnah sigue siendo una figura enigmática en medio de los esfuerzos de Pakistán por resucitarlo y basarse en los ideales seculares que él personalmente profesaba, pero tácticamente desechado en tanto Quaid-e-Azam – hasta pasada la última hora, cuando los acontecimientos le habían sobrepasado.

La conclusión de Matthews es que “no importa quién tenga que expiarlo”, la partición no fue un éxito. El Estado de Pakistán ha sido pobre y ha estado profundamente dividido. Esto no puede proporcionar ninguna alegría a los indios, cuyo máximo interés está en ayudar al fortalecimiento de las raíces democráticas de Pakistán en cualquiera de las formas posibles.

Copyright © 2012, The Hindu

Quien desee ampliar información puede recuperar algunos fragmentos del libro, que publicó ese mismo periódico, o consultar una entrevista con Roderick Matthews, que difundió The Times of India. Y, como complemento divulgativo, el reciente Atlas historique de l’Inde (Autrement), de Arundhati Virmani, con prólogo del siempre interesante Sanjay Subrahmanyam.

2 Respuestas a “Historia de la India: Jinnah vs. Gandhi

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