Experimentos docentes con Twitter

“In Classroom Experiment, All Discussion Happened via Twitter”, breve de Alisha Azevedo para The Chronicle:

Fairfax, Virginia – Los estudiantes de la Universidad George Mason se movían inquietos y charlaban en el pasillo  este martes por la mañana, a la espera de que empezara la clase de Stephen Groening sobre “cellphone cultures”. No era una discusión ordinaria sobre lecturas asignadas. Todo el diálogo se llevaría a cabo por Twitter, y los estudiantes estaban nerviosos.

Algunos habían creado cuentas de Twitter sólo para la clase, mientras otros no estaban seguros de cómo iría la discusión. “Estoy completamente abrumado por esta fórmula”, dijo Emily Clough, una alumna de historia de último año, cuando el profesor Groening comenzó a montar tres aparatos para proyectar la imagen de Twitter en las paredes del aula.

Groening, profesor asistente de estudios de cine y medios de comunicación, ofreció el curso por primera vez este semestre para alentar a los estudiantes a pensar sobre temas culturales relacionados con los teléfonos móviles. La discusión vía Twitter fue sólo uno de los muchos experimentos del curso de “aprendizaje experimental”. Otros han sido pedir a los estudiantes que hicieran ensayos fotográficos con las cámaras de sus móviles, y un proyecto final en el que los estudiantes usaban sus teléfonos para organizar flash mobs.

El profesor no estaba seguro de lo que podía esperar cuando la clase sobre la lectura asignada comenzó twitteando silenciosamente. Con el aula a oscuras, los tuits  aparecían en las pantallas de proyección, y los pulgares se movían furiosamente cuando los estudiantes trataban de seguir el ritmo de los debates separados sobre los artículos que habían leído.

“Yo estaba súper nervioso porque, para mí, la enseñanza significa hablar mucho -sea en una clase magistral o en un debate”, dijo Groening. “Estaba más asustado en esta clase de lo que lo he estado en años, por si no era capaz de hacer el tipo de tareas que asocio con la enseñanza. Me preocupaba perder el control, salirme del tema o que nadie tuviera nada que decir “.

Los estudiantes sin duda tenían algo que decir. Escribieron más de 200 comentarios marcados con una de las etiquetas que se utilizaron para la clase, #cellphonecultures. (La clase se basó en los llamados hashtags, utilizados en Twitter para organizar los mensajes por tema). La conversación se desviaba por momentos, lo que provocó risitas. “Una clase vía móvil, me muero! Tengo que hablar tan mal, ayúdame! “, escribió Christina Mannino, una estudiante de los primeros cursos. Ella y Brian Le, estudiante de último año, habían decidido practicar para el proyecto flash-mob tuiteándose entre sí para prepararse. Poco después, un grupo de estudiantes tuiteaban su confusión.

En la recapitulación,  Groening pidió a los estudiantes que expresaran lo que pensaban. La mayoría tenía problemas para seguir tantos hashtags y se sentía limitada por los 140 caracteres de Twitter a la hora de expresarse. Otros argumentaron que los medios sociales pueden funcionar como forma de eliminar las reservas de los estudiantes, dado que algunos alumnos adoptan un lenguaje informal que no suelen utilizar en el aula.

No todos los estudiantes estaban familiarizados con Twitter, y algunos tuvieron dificultades técnicas al tratar de unirse a la discusión. Mientras otros, ha señalado Groening, “se encontraban como en casa.”

Mannino disfrutó de la experiencia, diciendo que le había sido más fácil expresar sus pensamientos sin compañeros de clase fijándose en sus opiniones, como hubiera ocurrido en un debate al uso. “Me sentí muy independiente en el feed de Twitter, y pensé que era una manera divertida y creativa para que nuestra clase se implicara”, dijo.

Groening sambién se preguntó si ese formato inusual ayudaba a los estudiantes a comprender mejor el material o a orientarles en tal sentido. Al final se encontró con que el debate careció de profundidad.

“Existe ese énfasis en tener tu propio blog, Tumblr, Twitter, Facebook, pero ¿qué pasa con la habilidad que se necesita para leer y escuchar esas cosas?”, dijo. “A pesar de todo el amor tecnofílico que se da a la comunicación en red y al aprendizaje peer-to-peer, no es la mejor fórmula educativa -hay algo en la linealidad y el diálogo que funciona mejor que el caos que has visto hoy”.

[Añadamos que el curso está a rebosar y que todos los estudiantes y el profesor están satisfechos]