De lo numérico o digital

A finales del pasado mes de octubre, la parisina Société des Gens de Lettres organizó unas breves e intensas jornadas sobre la revolución digital, centrándose en el concepto de autor. A lo largo de los dos días de conferencias y debates, se dedicó  una sesión a “Figures de l’Auteur à l’ère du numérique“, en la que participaron Milad Doueihi y Pierre Mounier. Poco después, Pierre Assouline lo reseñaba en su blog en los siguientes términos:

Pocos son los comentarios originales y las reflexiones estimulantes sobre la revolución digital en el mundo de los libros. Debo decir que no son legión los verdaderos pensadores. No es que los intelectuales hayan abandonado este campo, pero parecen tan asustados por este trastorno que se les escapa que a menudo lo que producen es un discurso que apuntala el tópico, hablando sobre la crispación de los modelos fijos, cacareando sobre el renacimiento del “pouvoir auctorial”(!). El historiador Milad Doueihi, titular de la cátedra de investigación sobre culturas digitales de la Universidad de Laval en Quebec, es uno de los que realmente hacen avanzar el debate sobre el tema, con sus estimulantes ensayos que apelan sobre todo al “humanismo digital”. Recientemente, hablando en un foro sobre “L’auteur et la création sur Internet”, que se celebró en París en la Société des Gens de Lettres, planteó su análisis sobre la mitología del libro e hizo una analogía interesante con el Golem, famosa criatura artificial, hecha de barro, que apareció por primera vez en el Libro de los Salmos (139, 16), un humanoide que el Talmud establece como predecesor del primer hombre y de la Cábala, un ser informe. La leyenda cuenta que un prominente rabino del siglo XVI, el Maharal de Praga, le dio vida juntando las letras hebreas que forman la palabra “Emeth” (verdad) y que lo redujo a la nada eliminando la primera letra para formar la palabra “meth” (muerte). Desde entonces, el Golem ha sido objeto de innumerables transformaciones, inspirando a muy variados escritores, dramaturgos, compositores, cineastas y poetas, sin contar a los creadores de series de televisión y videojuegos, que han sido los últimos en llegar, pero no los menos prolíficos. Me voy a quedar con la gran novela del austriaco Gustave Meyrink, El Golem (1915) y su adaptación al cine por Paul Wegener en 1915 y por Julien Duvivier en 1936 (aunque parece que Wegener se inspira directamente en la leyenda). Tres obras también fascinantes. No sé si han inspirado a Milad Doueihi como sí lo ha hecho su origen bíblico. Sin embargo, su evocación en el foro de la SGDL, como informó Livres Hebdo, es notable por la claridad de la síntesis;  la metaforización del Golem para tratar el uso de la tecnología digital puede desanimar:

“Existe una mitología del libro, heredera de la cultura del libro desde la antigüedad y sobre todo desde finales del siglo XVIII, que establece una problemática del libro. Estamos pensando en lo digital en ese marco, con la figura del Golem, ese monstruo del Antiguo Testamento que, por el poder mágico y místico de las letras, se anima, como doble de un hombre que se convierte, en versiones posteriores, poco a poco en a su rival. Pensamos en la escritura digital como el Golem de la escritura clásica. En mi opinión, esta dimensión es el obstáculo, ya que no es apropiada para pensar la textualidad de lo digital.

Lo digital se despega de la cultura del libro y de lo impreso, cobra autonomía en sus prácticas y se apodera de la escritura. Como si el Golem se independizara. Pero siempre pensamos en una especie de monoteísmo del libro. Ahora, con lo digital, estamos en un politeísmo. Debemos aceptarlo, con cautela, para permitir las nuevas formas -participativas, colaborativas…- del lado del lector o del autor. La informática inicialmente quería reproducir la página del libro, la tipografía; pero hoy lo que hay es fragmentación. Esto causa problemas y abre horizontes. La cuestión es pasar por alto este mitología del libro”.

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