Slavoj Žižek: Hegel y la sombra del materialismo dialéctico

Si hacemos caso a lo que se va diciendo por el mundanal ciberespacio, uno de los mejores libros de los últimos tiempos es Less Than Nothing: Hegel and the Shadow of Dialectical Materialism,  de Slavoj Žižek (Verso). Los amigos de Big Think le dieron el premio a mejor libro del mes y lo presentaron del siguiente modo:

Slavoj Zizek ha sido llamado “el filósofo más peligroso de Occicdente” por su análisis de la crisis ecológica mundial, de la revolución biogenética y de los desequilibrios económicos, apocalípticos. Pero, mientras tanto, siempre ha estado escribiendo sobre teoría política, su corazón estaba con Friedrich Hegel, el filósofo idealista alemán del siglo XIX que revolucionó la comprensión occidental de la mente (Sartre y Dewey eran sus fans, al igual que Fukuyama).

En una entrevista reciente, Zizek dijo a Big Think: “Durante mucho tiempo, me comporté como si todavía fuera joven, como si tuviera todo el futuro por delante. Nunca fui lo que llamaríamos una persona madura normal. De repente [pasé] de pretender ser joven a descubrir, ¡oh Dios mío, que tengo más de sesenta … Lo odio. Ahora me pasa como a la mujer del refrán que celebra su 39 cumpleaños cinco veces seguidas. Me di cuenta que no podía pretender que siempre me quedaría tiempo para hacer un gran trabajo. Si no  hago ahora lo que realmente quiero hacer, nunca lo haré”. Esa gran obra es Less Than Nothing.

La editora, Verso, lo anuncia así:

“Durante los dos últimos siglos, la filosofía occidental se ha desarrollado a la sombra de Hegel, de cuya influencia cada nuevo pensador trata en vano de escapar … Hoy en día, el capitalismo mundial se deshace por sus costuras, de modo que estamos entrando en una nueva transición. En Less Than Nothing, publicación cumbre de una destacada carrera, Slavoj Zizek sostiene que no solo es imperativo que volvamos a Hegel, sino que repitamos y superemos sus triunfos, superando sus limitaciones para ser aún más hegelianos que el propio maestro. Este enfoque no sólo permite a Zizek realizar un diagnóstico de nuestra presente situación, sino también participar en un diálogo crítico con las lineas maestras del pensamiento contemporáneo -Heidegger, Badiou, el realismo especulativo, la física cuántica y las ciencias cognitivas. La modernidad comienza y termina con Hegel”.

Una advertencia: con sus  1.000 páginas, el libro es casi tan grueso como la Biblia. Y la pregunta es si se trata de un libro para un club de lectura. Después de hacer trampa y leer la introducción y el primer capítulo, nos ha enganchado. En las primeras 30 páginas, Žižek asocia libremente nombres como Alan Turing, Hans Christian Andersen, Hercules Poirot, Kafka, Kant, Wittgenstein y Dios. (…)

En fin, ahora que ya sabemos por los amigos de Big Think que el libro es accesible, podemos pensar en recurrir a la reseña de The Guardian para profundizar un poco más. Pero la cosa no funciona. En ese periódico, Decca Aitkenhead aprovecha para presentarlo a los no iniciados, recordando que tiene una legión de seguidores, pero también bastantes críticos, esos que le llaman el Borat de la filosofía. La propia periodista lo deja claro: aunque en términos de teoría cultural Žižek  forma parte del bando de los legibles, ella lo considera impenetrable (lo cual no sé si dije más de el filósofo o de la reseñadora). Pero no es solo por eso último por lo que buena parte de la reseña trata sobre la personalidad de este autor; el artículo de Aitkenhead  es una entrevista y el propio filósofo se comporta y habla de manera errática, interesado en hablar más de sus manías que de su libro, por lo que su interlocutora no consigue centrarse y acaba admitiendo en un momento determinado: “ahora puedo ver que no vamos a ninguna parte en cuanto al contenido del nuevo libro”.

Lo mejor de la conversación está hacia el final, pero nada tiene que ver con el libro ni con Hegel:

“Siempre enfatizo: no esperéis eso de mí. No creo que la tarea de un tipo como yo sea proponer soluciones completas. Cuando la gente me pregunta qué hacer con la economía, les digo: ¿qué diablos sé yo..? Creo que la tarea de la gente como yo no es dar respuestas sino hacer las preguntas correctas”. No está contra la democracia, en sí misma, lo que ocurre es que piensa que nuestras instituciones democráticas ya no son capaces de controlar el capitalismo global. “Buenas reformas consensuales pueden funcionar, posiblemente, a nivel local”. Pero el localismo pertenece a la misma categoría que las manzanas orgánicas y el reciclaje. “Está hecho para que te sientas bien. Pero la pregunta actual más importante es cómo organizarse para actuar de manera global, a nivel internacional, sin una regresión a un régimen autoritario”.

¿Cómo será? “Soy pesimista, en el sentido de que nos estamos acercando a tiempos peligrosos. Pero soy optimista, exactamente por la misma razón. El pesimismo significa que las cosas se están poniendo complicadas. El optimismo, que estos son precisamente los momentos en que el cambio es posible”. ¿Y si no hay cambios? “¡Ah, si esto sucede, entonces poco a poco nos iremos acercando a una nueva sociedad autoritaria, de apartheid. No va a ser -debo subrayarlo-. el viejo y estúpido autoritarismo. Será una nueva forma, aún consumista”. ¿El mundo entero será como Dubai? “Sí, y en Dubai, ya sabes, el otro lado son literalmente los esclavos”.

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Como colofónj: “Slavoj Žižek Responds to His Critics”, en Jacobin.

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