Robespierre

Peter McPhee, un historiador australiano especializado en la Francia revolucionaria, acaba de publicar una nueva biografía de Robespierre, obra que está teniendo bastante eco mediático y académicio. Él mismo nos explica (con mayor o menor extensión) el contenido de Robespierre. A Revolutionary Life (Yale Press):

Maximilien Robespierre es una de las figuras más controvertidas de la historia. Me he sentido intrigado por él desde que, siendo estudiante, pensé en cómo podía ser que alguien que articulaba los más altos principios de 1789 pudiera llegar a ser visto como la personificación del “Reino del Terror” en 1793-94. ¿Era un caso trágico de los peligros de la rigidez ideológica y personal, como poderosas dramatizaciones literarias me enseñaron? ¿O fue más bien un ejemplo extremo de cómo los grandes líderes pueden ser vilipendiados por aquellos a los que han servido y salvado? ¿O era algo muy diferente?

Historiadores y biógrafos de simpatías encontradas lo han visto como la encarnación de la Revolución Francesa. Para algunos fue responsable de la lucha heroica de la Revolución para defenderse contra todos los temibles pronósticos de contrarrevolución e invasión militar. Para otros fue el responsable del descenso de una revolución popular hasta la tiranía y el asesinato en masa en el “Reinado del Terror”.

A pesar de la pérdida relativamente limitada de vidas durante el año 1793-94, cuando Robespierre fue miembro del gobierno, los historiadores han trazado absurdos paralelismos con Mao, Pol Pot e incluso con Stalin y Hitler. Le recuerda a Hilary Mantel, autora de una importante novela sobre el Terror (A Place of Greater Safety), “la convicción de los militantes [islámicos], su rabia por la pureza, su voluntad de morir”;  para otros, se parece al presidente Ahmadinejad de Irán. Se le ha relacionado tanto con Tony Blair y George Bush como con su su enemigo, el fundador de Wikileaks, Julian Assange. Para Slavoj Žižek, en cambio, se ha convertido en el vehículo ideológico a través del cual puede ser discutida la percepción de crisis de la democracia capitalista occidental. Para Zizek, la negativa de Robespierre al compromiso pone de relieve las deficiencias del liberalismo occidental actual y el liderazgo indeciso frente a una crisis apremiante.

¿Fue Robespierre el primer dictador moderno, inhumano, fanático y dictatorial, una persona obsesiva que utilizó su poder político para tratar de imponer su ideal rígido de una tierra de “virtud” espartana? ¿O fue un gran mártir revolucionario que lideró con éxito la Revolución para salvarla frente a una superioridad militar aplastante? ¿Fueron los controles de las libertades individuales y las detenciones y las ejecuciones  masivas del “Terror” el precio necesario a pagar para salvar la revolución? ¿O aquel año fue un momento de horror, de muerte innecesaria, encarcelamiento y privaciones?

Mi biografía combina una comprensión de la sociedad y la política en el momento de la Revolución Francesa con un nuevo enfoque sobre Robespierre. Se trata de una biografía “humana” que entiende a Robespierre como un joven extraordinario  que vive en medio de una crisis revolucionaria impredecible y turbulenta. Es una historia trágica pero heroica. A diferencia de anteriores biografías, subrayo la difícil infancia y juventud de Maximilien, preguntando cómo esas vivencias formaron al joven abogado de provincias que llegó a Versalles en 1789. Maximilien fue concebido fuera del matrimonio, y fue objeto de burlas crueles acerca de tal ilegitimidad durante toda su vida. Su respuesta fue desarrollar una voluntad de acero, pero también ser un defensor impertérrito de los derechos de todos los niños.

¿Era  emocionalmente frío, incluso de crecimiento retrasado, dictador de leyenda, incapaz de mantener relaciones íntimas? Robespierre aparece en mi biografía como un hombre apasionado, con relaciones particularmente estrechas, pero platónicas, con las mujeres. Robespierre era también físicamente vulnerable, sucumbiendo con frecuencia a largos períodos de colapso físico y nervioso, estrechamente relacionado con los momentos de crisis políticas de la Revolución. ¿Cae en la locura en 1794? Esta biografía explora la incapacidad triste y trágica de Robespierre para distanciarse de las aplastantes cargas del liderazgo.

La polaridad de las imágenes de Robespierre pone de relieve la peculiar naturaleza de la biografía. El escritor es necesariamente arrastrado a un diálogo cambiante con alguien que no puede responder a las preguntas del autor o a sus prejuicios. Este diálogo es intensamente personal. En palabras de la biógrafa de Sylvia Plath, Janet Malcolm, “realmente no me corresponde decir quién es bueno y quién es malo, quién es noble y quién un poco ridículo. La vida es infinitamente menos ordenada y de una ambigüedad más desconcertante que cualquier novela … Cada personaje en una biografía contiene dentro de sí el potencial de una imagen inversa. Los muertos distinguidos son barro en las manos de los escritores … ”

Mi gran reto al escribir la biografía es que se sabe relativamente poco de los primeros treinta y uno de los treinta y seis años de vida de Robespierre, y pocos biógrafos se han detenido sobre las pruebas que tenemos: son los cinco años de la Revolución lo que atrae. Contamos con once sólidos volúmenes -de 5.660 páginas en total- de sus obras, pero están mayoritariamente compuestos de sus discursos y sus artículos periodísticos durante los años revolucionarios. Tenemos pocos papeles privados: unas cartas personales y unos poemas escritos a sus veinte años. Nunca reflejó públicamente su vida y su significado: murió de repente y joven. Las reflexiones de los demás -desde los amplios relatos de su hermana Charlotte y los de un maestro de su escuela secundaria en París a los muchos comentarios de los participantes en la Revolución-  están todas coloreadas por las circunstancias en que fueron escritas. Mi biografía, no obstante, trata de disolver algunas de las barreras entre lo público y lo privado en la vida de Robespierre, necesariamente limitada por las carencias sobre lo que conocemos.

La vida de Robespierre no se puede reducir a los años de la Revolución Francesa. Al joven revolucionario le formó su infancia, su educación y su vida laboral, la mayoría de lo cual sucedió en Arras, el pequeño centro provincial de una región del norte de Francia. Se trata de una biografía que pretende tratar tanto la formación de Maximilien Robespierre como su carrera revolucionaria. ¿Quién era aquel hombre que llegó a Versalles en 1789, pocos días antes de su 31 cumpleaños?

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Para los interesados, hay reseñas en The Guardian y en The New Republic, por ejemplo.

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