La guerra de Argelia (50 años después)

Por si en lo que resta de 2012 no reparáramos en ello, conviene señalar que este año se cumple el cincuentenario del fin de la guerra de Argelia. Aunque la independencia formal no se proclamó hasta julio, y ese será el momento culminante de la conmemoración, los acuerdos de Evian se firmaron en marzo de 1962. Como era de esperar, los medios franceses han empezado a reflexionar sobre el asunto.

En el entorno digital, una vez más ha sido nonfiction el portal que ha preparado el dossier más completo, tanto que es excesivo para este blog. Se compone de una larga entrevista con la joven historiadora Raphaëlle Branche, especialista en Argelia, y otra más breve con Anne Simonin, autora de un estudio sobre Les Editions de Minuit  durante aquel conflicto. Este  sello editorial, además,  para conmemorar todo ello saca o devuelve al mercado siete obras: La Question, de Henri Alleg, Itinéraire, de Robert Bonnaud, Les Belles Lettres, de Charlotte Delbo, Le Désert à l’aube, de Noël Favrelière, L’Affaire Audin, de Pierre Vidal-Naquet, el colectivo La Gangrène y Provocation à la désobéissance. Le procès du Déserteur, de Jérôme Lindon, director por entonces de la firma, enjuiciado y condenado por la publicación de esa novela, Le Déserteur, de Maurienne (seudónimo de Jean-Louis Hurst). Ese septeto se acompaña, de otra parte, de un librito de escasas sesentas páginas en las que la citada Simonin relata el papel de la editorial en aquellos años, texto que se puede descargar gratuitamente.

En fin, dado que resumir todo ese alud, y otros que cuirculan y se esperan, sería imposible, nos quedaremos con algo menor, con el periodista Emmanuel Hecht (L’Express), que ha sido uno de los primeros en reparar en el asunto recordando un episodio, el que se detalla en el volumen Oran, 5 juillet 1962. Un massacre oublié (Tallandier):

En aquel 5 de julio 1962, muchos musulmanes de Orán se acercan a las orillas del Petit Lac, donde los flamencos y las grullas hacen una parada en su migración. Celebran la independencia de Argelia. La actividad es inusual, y el clamor se mezcla con el ulular de las mujeres. De repente, varios vehículos entoldados desembarcan a los europeos capturados. Los soldados se están preparando para disparar cuando son empujados por civiles armados con cuchillos, con hachas, que hacen el trabajo sucio. En el centro de Orán se llevan a cabo escenas similares. Las tropas francesas, 18.000 hombres bajo el mando del General Katz, no se mueven.  ¿No había declarado De Gaulle a propósito de los pieds-noirs: “Bueno, van a sufrir …” ? Sólo unos pocos oficiales salvar su honor contraviniendo las órdenes, como el teniente Khelif Rabah, un veterano de Indochina, que libera a las víctimas de  manos de los secuestradores. Un total de 700 europeos mueren. Hay que añadir a los musulmanes víctimas de ajustes de cuentas y jamás contabilizados. Wilhelm Zeller, periodista y nieto de uno de los cuatro generales golpistas de 1961, reconstruye exactamente esta “masacre olvidada”, “esta página vergonzosa de la historia de Francia”, según el experto Benjamin Stora.

En aquel 5 de julio 1962, Orán, el lugar de nacimiento de Yves Saint Laurent , de Nicole Garcia , de Alain Chabat y Etienne Daho no tiene nada que ver con las playas donde “todas las mañanas de estío parecen ser las primeras del mundo”, como escribió Camus. Los pieds-noirs nunca han estado tan solos. La OAS ha abandonado la ciudad el 29 de junio. Cuatro días antes, en una última batalla final, el ejército secreto había hecho estallar los depósitos de British Petroleum en los muelles, liberando 50 millones de galones de petróleo. Las llamas se elevaron hacia el cielo a una altura de 150 metros.

Tras la primavera -Acuerdos de Evian, fracaso de la insurrección de Bab-el-Oued, tiroteo en la calle de Isly, detenciones de los miembros clave de la organización, Jouhaud, Degueldre, Salan- la OAS ha desaparecido en tanto “organización estructurada”, dice Jean-Jacques Susini, ex número dos de la OEA, en unas conversaciones fascinantes (Confessions du n°2 de l’OAS. Les Arènes). El antiguo alumno de los jesuitas de Nuestra Señora de África, apasionado del griego y del latín -que sueña con una agregación en clásicas- acababa de fracasar en su acercamiento al ala moderada del FLN. Y así gasta sus últimas fuerzas en una política de tierra quemada: “Estábamos decididos a rendir Argelia  a los musulmanes como se había hecho en 1830 cuando los franceses se establecieron allí”. Para “remontar la pendiente”, señala Susini, debían reunirse tres condiciones: la salida del general de Gaulle, la adhesión masiva de militares y, en primer lugar, armar a los europeos. El pliego de condiciones era pesado.

La guerra de Argelia finalizó el 19 de marzo de 1962. Oficialmente. No en las mentes. Como si un conflicto tan sangriento “pudiera terminar de la noche a la mañana”, corrige el historiador Benjamin Stora en La Guerre d’Algérie expliquée à tous (Seuil): “[…] este conflicto duró más de siete años. Fue de una crueldad terrible. No sólo dividió a franceses y argelinos, sino a los argelinos entre sí y a los franceses entre sí”.  Las cifrasd: 500.000 muertos, entre ellos 400.000 musulmanes, 4.000 pieds-noirs, 30.000 soldados franceses, entre 15.000 y 30.000 harkis.

Aún así, 200.000 pieds-noirs -uno de cada cinco, que no es poco- decidieron permanecer en su tierra natal. Entre ellos, Guy Bonifacio, que tenía 22 años cuando la independencia. Su padre era dueño de un taller de “venta y reparación” de motocicletas. Estudiante de segundo año en la Escuela de Comercio de Toulouse en 1962, Guy no vio ni Orán en llamas ni la salida de los pieds-noirs. Nadie de su familia pensó en marcharse. La casa, con un gran jardín, acababa de ser terminada! Cuando Guy regresa al país, y el autobís, que le traslada del aeropuerto, se cruza con un un automóvil que circula en sentido contrario, se dice, “Bueno, eso es todo, esa es la independencia!” Otra sorpresa: la música árabe en los antiguos cafés europeos del centro. Guy Bonifacio será contable en Orán. Ama esa vida, a pesar de algunas desventuras. En mayo de 1973, su padre y su hermano son encarcelados por una supuesta infracción de las normas cambiarias. Es realmente un mensaje muscular de la Argelia de Boumediene a las autoridades francesas, mientras las relaciones entre los dos países se crispan (nacionalización de los hidrocarburos, apoyo de Argel al Polisario).

En 1994, en plena guerra civil y después de los asesinatos de los europeos, Guy decidió marcharse a Francia. En el año 2000, se trasladó de nuevo de forma permanente a Orán, a pesar de que “los islamistas han llevado al país a un terrible proceso de regresión”.  Conoce a todo el mundo, todo el mundo le conoce. Los más jóvenes, para quienes esto es historia antigua, lo llaman el “francés de la  BMW”.  Bonifacio es uno de los 15 pieds-noirs a los que Pierre Daum retrata en Ni valise ni cercueil (Actes Sud), el primer estudio exhaustivo sobre el tema. Y probablemente el libro más original de esta producción.

En las memorias, la guerra no ha terminado. Eso vale para la generación posterior, para esa mujer nacida en Orán, que se sorprende llorando al descubrir, en 2002, en la primera página de un periódico la foto en blanco y negro de una niña en los brazos de su padre , en un barco. Esta niña se parece a ella, Brigitte Benkemoun. La periodista relata en un libro lleno de sensibilidad (La petite fille sur la photo. La guerre d’Algérie à hauteur d’enfant. Fayard) la búsqueda y la reconstrucción de un pasado que no deja de pasar. En un epígrafe, una frase que resume el drama: “A Argelia jamás se viene por primera vez. Nunca se la abandona para siempre” (Malek Haddad).

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Para quines deseen más, Courrier International nos informa de otras novedades, desde documentales a novelas, pasando por algún otro ensayo o investigación:

Algéries 50, dirigido por Yahia Belaskri y Elisabeth Lesne (Magellan & Cie), un libro por donde desfilan 25 autores, argelinos de Argelia o Francia, franceses de Francia o Argelia, mulsulmanes y cristianos…

Ma guerre d’Algérie, Au cœur des maquis de Kabylie (1954-1962), de Yaha Abdelhafidh, recuerdos recopilados por el periodista Hamid Arab (Riveneuve Editions) en el primero de dos volúmenes.  Testimonio de un actor de primera fila sobre el mundo del independentismo, sus querellas y sus héroes.

ETC

2 Respuestas a “La guerra de Argelia (50 años después)

  1. Pingback: La guerra de Argelia (50 años después) | Apuntes de Geografica·

  2. Es cierto, Argelia, en mi caso Orán, nunca sea abandonan para siempre, …., ella siempre estará en mi corazón, …, hermoso ORÁN. Yo, aunque con sólo un año de vida, fui testimonio de primera fila del aquel grito de independencia

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