Historia, memoria y leyes

Les lois mémorielles contre l’Histoire” es el título de una de las entradas que Pierre Assouline ha escrito para su magnífico Blog en Le Monde. Dice más o menos así:

El Consejo Constitucional acaba de censurar la ley que penaliza la negación del genocidio armenio con el argumento de que sería un obstáculo a la libertad de expresión. Sin embargo, el caso no ha terminado, ni mucho menos, y el jefe del Estado ha dado instrucciones a su gobierno para rehacer dicha norma utilizando el mismo argumento, probablemente con unas palabras de más y otras de menos. No va a aflojar. Sin embargo, la palabra del año 2011 no será “indignado” ni “intocable”, sino “exagerado”. Y así recordaremos el momento en que el legislador no sólo ha inventado un poco más en cómo limitar la libertad de expresión a los historiadores, investigadores, intelectuales y ciudadanos comunes, sino también en hacerlo con la más insensata de las formulaciones. Debe leerse palabra por palabra el proyecto de ley aprobado el 22 de diciembre pasado por una Asamblea Nacional vergonzosamente desierta (cincuenta diputados participaron en la votación de los 577 elegidos). Afecta a “los que han puesto en duda o minimizado de forma exagerada la existencia de uno o más delitos de genocidio”, en este caso el cometido sobre los armenios por los turcos en 1915 (y para estar en sintonía con el caso, Ankara respondió con represalias diplomáticas al menos igualmente… exageradas). A la luz de esta forma de proceder, ¿qué juez tendrá el ridículo honor de definir el alcance de la minoración y la exageración en historia, por no hablar del equilibrio entre ambas, que eleva el oxímoron a los vértices de lo absurdo?

A partir de ahora es a la justicia a la que se reconoce dar la medida de lo que se puede escribir sobre las grandes masacres del pasado. No hay duda de que si la ley fuera ratificada por el Senado y si los dos números que la revista L’histoire ha dedicado ya a los armenios en 1995 y 2009 se publicaraan de nuevo, serían procesados por negacionismo: no sólo discutimos sobre las controvertidas estimaciones de la cantidad de muertos, sino sobre la pertinencia misma del concepto de genocidio. Así, supondría un año de prisión y 45.000 euros de multa para investigadores especializados en la historia turca que, como Bernard Lewis y Gilles Veinstein, ya saben de la ira de sus detractores. ¡Qué regresión! El revisionismo en historia es consustancial a la disciplina, algo permanente e indispensable. El negacionismo es indigno, pero es una confesión de fracaso oponerse mediante una ley represiva, en lugar de fomentando la educación y la investigación! Los grupos de presión y los políticos de todos los colores, que echan leña al fuego con los viejos combustibles de la demagogia y por motivos poco menos que electoralistas, tendrá que asumir su responsabilidad por esta nueva restricción de las libertades intelectuales.

La confusión entre la historia y la memoria conduce a una sovietización de la historia: de legal, se pasa a oficial (véase la tribuna de Pierre Nora, recuperada en el sitio “Liberté pour l’Histoire“). Es hora de reconsiderar la cuestión de las leyes memoriales (todas, sin excepción) en su conjunto, cuyo efecto de bloqueo tendrá también como consecuencia banalizar el Holocausto. El artículo 9 de la Ley Gayssot, que establece como delito negar la existencia de crímenes de lesa humanidad, abrió la caja de Pandora en 1990. Desde entonces, se ha intentado legalmente que afectara a armenios, descendientes de los esclavos y antiguos colonizados. Mientras tanto, se espera a otros,  porque no hay ninguna razón para detenerse, a pesar de que la inconstitucionalidad de estas leyes ya ha sido denunciada. Todo el asunto debería ser revisado. ¿No sería hora, aprovechando el debate de ideas que pueden provocar la campaña electoral (se puede soñar), de explicar a los diputados, senadores, ministros y príncipes que nos gobiernan y que nos gobernarán que, por su falta moral, este caso ha dado un giro, cómo decirlo con moderación…, “exagerado”?

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Como era de esperar, el asunto ha reavivado la polémica. Por parte armenia, la voz más señalada es siempre la de Ara Toranian, director de Nouvelles d’Arménie Magazine, que ha mostrado su indignación en esa revista y en otros foros con el revés legislativo y con Pierre Nora. Los estudiosos decantados del lado turco han expresado su postura, por ejemplo, a través del portal Tête de Turc y de la Ataturk Society.

3 Respuestas a “Historia, memoria y leyes

  1. Interesantísimo debate. Muchas gracias por la traducción y los links. Un saludo.

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