La crisis europea: Weber ataca de nuevo

Los amigos de EurKAlert, el servicio de noticias de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), han rescatado un trabajo ya bastante conocido a propósito de la ética protestante como explicación de la bifronte Europa. Se trata de los textos de los economistas Sascha Becker (británico) y Ludger Woessmann (alemán):

Was Weber Wrong? A Human Capital Theory of Protestant Economic History“, The Quarterly Journal of Economics, 2009, vol. 124(2), 531-596; y   “Luther and the Girls: Religious Denomination and the Female Education Gap in 19th Century Prussia“, Scandinavian Journal of Economics, 2008, vol. 110(4), 777-805 [a los que debería añadirse su “The effect of Protestantism on education before the industrialization: evidence from 1816 Prussia”, CESifo Working Papers, núm. 2910, enero de 2010].

La nota de EurekAlert dice así:

Una investigación de la Universidad de Warwick sugiere que la decimonónica “ética protestante del trabajo”  podría haber dado a las economías del norte de Europa una ventaja sobre sus vecinas del sur, un sentimiento aún compartido en el norte de Europa que se irrita contra el rescate por el que los sureños luchan.

Sascha Becker, Director Adjunto del  Centre for Advantage in the Global Economy (CAGE), recopiló datos para descubrir si la teoría weberiana de la ética protestante del trabajo, según la cual el protestantismo alentó a trabajar duro como un deber de la fe, realmente ayuda a explicar el desarrollo de las zonas protestantes en comparación con las zonas católicas.

Becker utilizó datos de la Prusia del Ochocientos y examinó 450 condados. Encontró que el nivel educativo era mayor en las zonas protestantes y que había más personas que trabajan en los servicios y en la manufactura, en lugar de en la agricultura. También encontró una gran diferencia de rentas entre las zonas protestantes y las católicas.

Indica:.. “Nos fijamos en Prusia en el siglo XIX porque fue la sociedad en la que Max Weber nació. La religiosidad también estaba más extendida en ese momento.  Parece que la religión fue la principal razón de las diferencias en educación. Los protestantes estaban más predispuestos a ir a la escuela y a leer la Biblia, y este mayor nivel de educación se tradujo en mayores rentas que sus vecinos católicos”.

En las zonas protestantes de los reformadores del siglo XVI se aseguraban de que hubiera escuelas en todas las parroquias. El Dr. Becker señala que esto les dio una ventaja educativa a protestantes sobre los católicos y que a estos últimos les costo más de un un siglo ponerse al día.

Becker señala: “No fue hasta siglos más tarde, cuando se introdujo la escolarización obligatoria, que los católicos comenzaron a ponerse al día respecto a los protestantes. Incluso hoy en día, mirando a los datos de 2000 en Alemania, encontramos que los protestantes tienen mayor nivel educativo o más educación que los católicos. También tienen una mayor probabilidad de ir a la universidad y acabar sus estudios”.

La investigación encontró que las mujeres de las zonas protestantes tendían a ser más libres, porque las niñas eran educadas junto con los chicos.

Becker añade: “Una vez más, hay una ventaja educativa en que las niñas protestantes fueron enviadas a la escuela con los chicos en los primeros años de la Reforma.  Parece que el protestantismo fue un temprano conductor de la emancipación. El orden parece ser hombres protestantes, mujeres protestantes, hombres católicos y mucho, mucho más abajo, las mujeres católicas. Es sorprendente que aún hoy en día nos encontremos con que en los países escandinavos la mayoría de las mujeres salen a trabajar, pero Italia es más tradicional y un mayor número se queda en casa para cuidar a los niños . ”

Añadió que sus resultados son particularmente interesantes a la luz de la reciente crisis de deuda soberana europea.

Concluye: “Es evidente que los países del norte de Europa parece estar haciéndolo bien para mantener sus finanzas bajo control, mientras que en países del sur de Europa, como España e Italia, todo está fuera de control.  Yo no diría que se pueda atribuir esto a la religión per se, pero sin duda tiene influencia en la manera en que sus respectivas economías se han desarrollado. Existe una brecha Norte/Sur y un sentimiento popular en el norte de Europa que no deberían tener que rescatar a sus vecinos endeudados del sur”.

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Coda: sin cuestionar los datos ni el análisis histórico que de ellos se desprende, pobre Weber, a dónde hemos llegado! Cómo se puede simplificar tanto! A ver si resulta que este desorden compulsivo del Sur lo llevamos en los genes católicos. Por cierto: Becker  y Woessmann son citados en el reciente informe que Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez han llevado a cabo bajo el  patrocinio del Instituto de Estudios Económicos y de la CEOE (“Diagnóstico y reforma de la educación general en España“), perteneciente al volumen Reformas necesarias para potenciar el crecimiento de la economía española.  Madrid, Civitas, 2011). Junto a otras cosas que se pueden considerar sensatas, se lee: “la herencia genética tiene una influencia sustantiva en el rendimiento escolar de los hijos equivalente o algo superior a la del origen socioeconómico”. Pues eso, que con el Sur no hay manera.

Y en cuanto a la situación de las mujeres, qué tal si leemos los textos de Natalie Zemon Davis! Por decir algo.

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