A pie de página: las citas y el impacto

Muy lejos del magnífico estudio humanista que Anthony Grafton dedicara a las notas al pie, Jennifer Howard describe para el Chronicle  lo que ahora se lleva en un texto titulado “Citation by Citation, New Maps Chart Hot Research and Scholarship’s Hidden Terrain”. La bibliometría hace furor y son muchos los que afilan el método. Veamos qué se nos propone, en palabras textuales de Howard:

Imaginemos un Google Maps sobre el mundo académico, un conjunto de herramientas lo suficientemente sofisticadas como para ayudar a los investigadores a localizar la investigación puntera, a descubrir conexiones ocultas con otros campos e incluso a identificar nuevas disciplinas emergentes en el terreno en expansión de la comunicación científica. Creando nuevas formas de identificar y analizar  patrones en millones de citas de revistas, un equipo dirigido por dos biólogos, Carl T. Bergstrom y Jevin D. West, y un físico, Martin Rosvall, se ha dedicado a construir un sistema de orientación de ese tipo.

Atrapados en los valles disciplinarios, rodeados de densos bosques de información, los investigadores tienen dificultades para ver gran cantidad de trabajos que podrían ser relevantes para su investigación, especialmente si no están publicados en los lugares que ya acostumbran a mirar. El estudio de Bergstrom y sus colegas es una respuesta, dicen, el problema de cómo trabajar con una cantidad abrumadora y creciente de información.

“Hay demasiadas cosas”, señala West, un investigador posdoctoral en el laboratorio de Bergstrom, que es profesor de biología en la Universidad de Washington. Los investigadores “necesitan herramientas para buscar y navegar por el panorama académico.”

Él y sus colegas han estado desarrollando esas herramientas: un conjunto de servicios de cartografiado-y-recomendación  que estarán disponible gratuitamente y se podrán ejecutar en un ordenador de sobremesa o en un  portátil, para que cualquier persona de cualquier ámbito pueda utilizarlos. El trabajo se basa en el denominado Eigenfactor, un método para evaluar la influencia relativa de las revistas que Bergstrom y West dieron a conocer en 2007. El algoritmo Eigenfactor tiene en cuenta la fuente de las citas. Una cita en una revista de alto perfil como Nature, por ejemplo, cuenta más que una cita en una publicación que sólo ven o citan un puñado de personas. Esa es una forma más matizada para evaluar la posición de una revista que el habitual factor de impacto, que rastrea cuántass citas recibe una revista, pero no el peso de las fuentes.

Fue la pasión por la teoría de la información y el análisis de redes, en sus propios campos y más allá, lo que llevó a los dos biólogos a unirse con Rosvall, que es profesor de física en la Universidad de Umeå, en Suecia. Es un esfuerzo de colaboración. Según West,  Rosvall y  Bergstrom hicieron gran parte del trabajo teórico del que resulta la ecuación cartográfica, el método matemático que subyace a gran parte de la investigación actual del equipo. Ese trabajo llevó al desarrollo de InfoMap, un algoritmo basado en la ecuación cartográfica, que el equipo utiliza para crear visualizaciones y mapas de la ciencia.  West, junto con Bergstrom y Rosvall, dedicó gran parte del pasado año a probar la ecuación en diferentes redes, incluyendo la literatura académica.

Los investigadores concluyeron que, si escribían los algoritmos correctos y utilizaban suficientes conjuntos de datos, las citas empleadas para determinar el Eigenfactor podrían revelar también amplios patrones en la literatura académica: seguimiento del flujo de ideas entre disciplinas o identificación de cómo toman forma los campos. Por ejemplo, utilizando los datos de citación de unas 7.000 revistas, el equipo identificó un período, en el 2004-5, en el que emergió una literatura distintiva en el campo de  la neurociencia, sugiriendo que el campo “se ha transformado, pasando de ser una especialidad interdisciplinaria a ser una disciplina madura e independiente”, como Bergstrom y Rosvall explican en un artículo publicado en la revista PLoS One.

Su trabajo es uno de los más vanguardistas y estéticamente atractivos de entre los muchos intentos por encontrar nuevas formas de manejar el universo de la literatura científica. Ya no basta con hacer búsquedas de palabras clave en una base de datos. “Se necesita una forma de orientarse”, dice  Bergstrom. “Debe haber una manera más rápida y más fácil de ayudar a las personas a obtener un panorama general de un campo y que así puedan zambullirse”.

Los resultados están destinados a ser accesibles para usuarios de cualquier campo, relatando todo tipo de historias acerca de cómo los investigadores comparten el conocimiento.

“Los buenos mapas simplifican y realzan”, explica Bergstrom. Cuando se trabaja con grandes conjuntos de datos, dice, una cuestión crítica es: “¿Cuáles son las estructuras importantes?”

Algunas estructuras reveladas por las citas son grupos naturales o clusters de revistas que tienen un tráfico intelectual con clusters de revistas de otros ámbitos, tráfico que se mide por el flujo continuo de la citas.

Cuando describen lo que están haciendo, Bergstrom y sus colegas hablan como exploradores, invocando imágenes geográficas y urbanas para describir el paisaje que revelan sus algoritmos. Rosvall compara el moverse a través del panorama académico con tratar de llegar de la cima de una montaña a la de otra; el desafío del equipo es identificar los picos y los valles y ayudar a los investigadores a dejar atrás las barreras que los separan.  Bergstrom compara la red de citas a una ciudad que está “creciendo orgánicamente mientras uno está tratando de navegar a través de ella”. Capturemos el tipo adecuado de mapa, dice,  y, entonces, “si ese mapa está ahí, la historia de cómo están cambiando los campos es lo que hay en esa red de grandes citas”.

Hay un fuerte componente artístico en el Eigenfactor. Sus creadores han hecho grandes avances en el desarrollo de visualizaciones de datos, construyendo elegantes tapices que captan las agrupaciones de revistas y sus conexiones. (…) La estética de los mapas también los hace más atractivos para los potenciales usuarios. Un investigador no tiene que entender los algoritmos para poder trabajar con las visualizaciones que Bergstrom y los suyos generan.

Para alimentar sus algoritmos y construir mapas de la ciencia, los investigadores han desarrollado alianzas con varios grupos que manejan grandes conjuntos de datos: Thomson Reuters, Microsoft Academic Search, Social Science Research Network y JSTOR.   “Tres o cuatro años atrás, cuando se inició, el acceso a los datos era un problema enorme”, dice Bergstrom. “Ahora uno dispone de todos estos interesantes proyectos que ofrecen resúmenes de citas.” El acceso ya “no es el principal cuello de botella”.

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Bergstrom y sus colegas esperan lanzar este otoño una nueva herramienta, “Eigenfactor recommends”. La idea es ayudar a los investigadores a determinar dónde se sitía su trabajo en el panorama académico, así como lo que deberían conocer sobre lo que les es próximo.  “(…)

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El equipo Eigenfactor forma un nodo importante en una red creciente de investigadores que quieren hacer de la bibliometría, es decir,  formas de medir el impacto de la información, algo más que una herramienta para evaluar la influencia de los investigadores individuales y de las revistas. Es un interés que atrae a estudiosos, agregadores de contenidos  y políticos (como ya sabemos).

Una fuente de datos esencial para el equipo de Bergstrom ha sido Thomson Reuters. Esta empresa  enumera las puntuaciones Eigenfactor junto con los factores de impacto que se derivan de sus bases de datos de citas, que publica en su informe anual Journal Citation Reports. El grupo Eigenfactor ofrece los resultados de sus cálculos utilizando datos de Thomson Reuters, seis meses después que la compañía publiquesus índices de impacto anuales.

Marie McVeigh, directora de producción y política bibliográfica de Journal Citation Reports, describe ambos enfoques como complementarios. Es importante tener en cuenta lo ampliamente que un artículo es citado, dice, pero más allá de eso “creo que no importa quién esté recomendando una publicación. Importa de dónde vienen esas citas”.

El asunto de las conexiones es un punto fundamental para Bergstrom, West y Rosvall. El enfoque en trabajos individuales, señalan, ha oscurecido patrones más amplios en los datos sobre citas. (…)

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Bergstrom, West y Rosvall muestran un entusiasmo contagioso con las posibilidades de su trabajo. Cómo -y cuánto- utilizarán los investigadores las nuevas herramientas aún está por verse. El equipo de Eigenfactor puede soñar con un Google Maps de la producción académica, pero ciertos grupos de estudiosos prefieren elaborar sus propios mapas.

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Santo Fortunato, un investigador del Institute for Scientific Interchange, un proyecto internacional con sede en Italia, comparó recientemente los métodos de clasificación de revistas especializadas y los artículos en grupos afines. “El método de Rosvall y Bergstrom resultó ser el mejor entre los que se utilizan para la comparación”, dijo  Fortunato al Chronicle.

Sin embargo, advirtió que eso no ha sido probado todavía en el mundo real. Los puntos de referencia que utilizó en su estudio “no representaban un específico sistema real”, escribió. Sin saber qué son realmente  “las comunidades naturales” cartografiadas, dice, es difícil medir la precisión con la que las identifica el enfoque Eigenfactor InfoMap. “Así pues, el poder de InfoMap para el análisis de las redes de citas aún se desconoce”, concluyó Fortunato.

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Sean o no adeptos, recomiendo un vistazo, porque, en efecto, la visualización es enormemente atractiva y el programa, magnífico.

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