2011: las revoluciones árabes

La revista Critical Inquiry presenta un especial en línea, abierto, con tres relevantes contribuciones a propósito de la “primavera árabe”. Participan el politólogo israelí Yaron Ezrahi, la profesora de cultura visual y filosofía Ariella Azoulay, también israelí,  y el historiador americano de origen palestino Rashid Khalidi. El primero trata brevemente el sentido de esta primavera árabe, la segunda aborda el lenguaje de esta revolución, retomando lo que digo a principios de año en el MACBA,  mientras el tercero titula su aportación “Observaciones históricas para entender las Revoluciones árabes de 2011”.

Ninguna de esas contribuciones es una novedad, pero su interés no decrece por ello. Recomiendo la lectura del texto de Khalidi, aparecido inicialmente en la e-revista Jadaliyya,  del Arab Studies Institute, que no es sino un colectivo en torno a la publicación académica Arab Studies Journal. Por fortuna, el ensayo de Khalidi fue traducido al castellano por Sinpermiso, y allí remito.  Esto dice, entre otras cosas:

“Este nuevo momento histórico en Oriente Próximo les hará harto más difíciles las cosas a Washington, a Tel Aviv y a las capitales árabes: no podrán seguir con sus viejos negocios al modo usual. El régimen de Mubarak era un pilar central tanto para la dominación regional norteamericana como para la israelí, y será difícil, por no decir imposible, substituirlo. Los otros dominadores árabes absolutistas, aun si consiguen mantenerse en el poder, no podrán seguir ignorando a la opinión pública como invariablemente hicieron en el pasado. Las impopulares políticas tendentes a secundar sumisamente las directrices de Washington en su guerra fría contra Irán, o en su protección de Israel frente a cualquier presión hostil a la colonización y armada ocupación de territorio palestino, se harán harto más difíciles. El sistemático ingreso de la opinión pública en la determinación de la política exterior de los Estados árabes es todavía cosa del futuro. Pero se puede razonablemente esperar que los días en que los dominadores árabes podían ignorar a la opinión pública árabe y acomodarse al trato brutal dispensado por Israel a los palestinos pasaron definitivamente”.

Por su parte, Azoulay señala:

“A través de la lectura de las complejas expresiones que acompañan a la revolución, se puede ver en la revolución de Egipto no sólo una secuela directa de Túnez o una vista previa de las próximas en Siria, Argelia y Jordania, sino más bien una continuación directa de las demandas de los refugiados del mundo entero por volver a sus países, rescribir vision documents para dar forma a modos de vida compartidos con otros, promover nuevas alianzas y pactos,  redefinir el movimiento en los espacios, sacar nuevo partido de las nuevas fronteras, librándolos de las trampas mortales que han significado para las personas que se han visto abocadas a ser apátridas, y mucho más. Todos ellos deben y pueden ser partes de un lenguaje civil, deseosos de reemplazar el lenguaje de los regímenes democráticos soberanos. Ese lenguaje civil crecerá al compás de las nuevas que llegan de Oriente sólo si todos los ciudadanos de la región, musulmanes, cristianos y judíos, se liberan a sí mismos del espectáculo de unos regímenes soberanos que les reclutan para luchar contra ciudadanos como ellos apelando a diferencias de corte nacional, de género, racial  o religioso. Sólo una revolución que atraviese las fronteras nacionales podría convertirse en una verdadera revolución civil que barra toda la región y ofrezca un modelo alternativo a la  democracia occidental que en la actualidad participa en la opresión de los ciudadanos de la región. Sin embargo, para que la revolución que se inició en Egipto se convierta  en una revolución civil y no termine en otra democracia que participe en la delincuencia mundial contra millones de personas privadas de la ciudadanía, los ciudadanos que no ven a su propio régimen como una tiranía, ya que no les perjudica directamente, tienen que despertar. Esto es especialmente cierto para los ciudadanos de mi país, Israel. Un nuevo Oriente Próximo sólo será posible cuando los ciudadanos del Estado israelí despierten, sólo cuando entiendan que no son gobernados  únicamente por el régimen israelí, esa democracia que idolatran y saludan como la única democracia en Oriente próximo”.

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2 Respuestas a “2011: las revoluciones árabes

  1. Pingback: 2011: las revoluciones árabes | Apuntes de Geografica·

  2. Sobre el tema, hace poco saló en youtube una entevista (original en inglés, con subtítulos en alemán)
    con Slavoj Zizek. No sé si hay más ruido que nueces, desde luego interés no le falta.

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