La Argentina de Kirchner

La ensayista e intelectual Beatriz Sarlo acaba de publicar La audacia y el cálculo. Kirchner, 2003-2010 (Sudamericana). La “dama de hierro” del pensamiento nacional, como la denomina Clarín, concede a este periódico una breve entrevista sobre el particular:

En contrapartida a sus últimos artículos políticos, este libro está sostenido por un tono apacible en el análisis del kirchnerismo…

-Es un libro donde yo quise explicarme el kirchnerismo y cuando uno quiere explicar un fenómeno político se ve obligado a incorporar elementos que puedan jugar como contrapeso a juicios muy tajantes. Yo diría que es el libro de alguien que no es kirchnerista, que se siente ajena a ese universo ideológico-político, pero que no se siente tan lejos como para no poder entenderlo. Tengo la impresión de que hay una zona del anti kirchnerismo que se siente tan lejos de ese universo político, que se le altera la óptica para verlo. Quizás por una historia común de pertenecer a la nueva izquierda, yo, tanto como la gente de Carta Abierta como mucho kirchnerista que está en el gobierno, aunque nos separen cuestiones hoy fundamentales, tenemos una experiencia común de pasado, que me permite colocarme en una óptica quizás un poco más cercana.

Facebook, Twitter se convirtieron en herramientas políticas. Sin embargo, hasta algunos peronistas se burlan de su efectividad y de quienes se dicen militantes virtuales…

-Cada uno habla sobre el lugar en que está instalada su militancia o compromiso político. Yo tengo la impresión de que en el Facebook de 678, que tiene 250 mil amigos más o menos, hay kirchneristas de la mediana edad que se los ve cuando llegan a la plaza con las columnas de cuarentones y cincuentones. Twitter se divide en dos mundos: el juvenil que es el de la tecnología; y el de los políticos que se entrenaron para participar porque piensan que no pueden no estar allí. Y habría un tercero, que quizás es el más interesante, que es el de los periodistas kirchneristas y antikirchneristas. Ese es el mundo que tiene más links y tweets. De todos modos, al 70% de los argentinos no le interesa la política en absoluto, habla de política una vez por año con su familia.

Pareciera que no hubiera vida fuera del peronismo, que la oposición ni siquiera pudiera pelear por la política grande…

-Yo pienso que algunos miembros de la oposición están creyendo que pueden jugar el partido grande, como Ricardo Alfonsín. Creo que la alternativa hubiera sido presentar una alternativa de centro izquierda. Ocurre que el kirchnerismo y el peronismo histórico tienen la posibilidad de embellecer cualquier cosa que hagan. Pueden tener los peores aliados, los más bizarros acompañantes de derecha pero queda bajo el manto de que hay un modelo y hay un proyecto. Los radicales no pueden cometer ese error, nadie va a dejar de decir “ustedes se están aliando con De Narváez”. Lo esencial es que el kirchnerismo puede poner lo que quiera en una lista y no va a ser examinado por eso, va a ser examinado porque él se sacrificó y puso el modelo contra viento y marea y porque ella está continuando con la tarea de esa sociedad política que formaron, mientras que los demás van a ser examinados en todo lo que hagan. A los demás ni perdón, como diría Perón.

La necrológica que escribió sobre Kirchner tuvo muchas repercusiones, fue elogiada por todo el arco ideológico. ¿Hay una “mano tendida” allí, como escribió José Pablo Feinmann en el libro “El flaco”?

-Yo no quiero interpretar a Feinmann después de todo lo que me ha insultado en estos años, quizás él piense que ha llegado el momento de dejar de insultarme y tender la mano. Yo no debato con falsedades ni con insultos, a Feinmann lo dejo de lado. La necrológica que escribí tiene la posición que se desarrolla en mi libro, la de una figura extremadamente interesante políticamente, con rasgos que desde un punto de vista ideológico me parecen repudiables como es el uso de lo público en función de su carrera política, el uso del Estado. Uno dice: “qué político interesante, qué inventivo, cómo pudo arriesgar tanto y le salió bien”, o “cómo se recompuso rápidamente de la derrota con el campo y fue por más”. Político interesante y audaz. No un loquito de la política. Kirchner nos pone ante eso: un político que es interesante para estudiarlo, incluso para haber vivido los años en que él fue presidente, y al mismo tiempo un político cuyos principios están ausentes. Y los principios necesarios, a mi juicio, son el funcionamiento lo más pleno posible de las instituciones y la escisión entre lo personal, lo partidario, el gobierno y el Estado.

Anuncios

Una respuesta a “La Argentina de Kirchner

  1. Pingback: La Argentina de Kirchner | Apuntes de Geografica·

Los comentarios están cerrados.