Roger Chartier: tras los pasos de Cardenio

¿Cómo leer un texto que no existe, cómo representar una obra cuyo manuscrito se ha perdido? Este es el motivo del nuevo libro de Roger Chartier, a punto de salir al mercado, si no lo ha hecho ya: Cardenio entre Cervantes et Shakespeare. Histoire d’une pièce perdue (Gallimard).

El editor nos lo presenta así: una obra de teatro representada en Inglaterra por primera vez en 1613, atribuida a Shakespeare, cuyo éxito fue europeo, cuyo manuscrito nunca fue encontrado, cuya trama parte de un episodio de El Quijote, que circula por los principales países europeos donde es traducida y representada en numerosas ocasiones décadas antes de que la obra de Cervantes sea a su vez traducida,  por lo que finalmente nadie estableció la conexión entre el texto de Cervantes y la pieza atribuida a Shakespeare …

Esta historia, punteada con Michel Foucault, trata ante todo de la proliferación y el agotamiento de los discursos: no todos los escritos tenían vocación de permanecer y convertirse en archivos, menos aún las piezas de teratro,  que nunca se imprimían, como si fuera un género en la parte inferior de la jerarquía, acomodado a  la existencia efímera de las obras. Pero cuando un autor se hace famoso, la búsqueda del archivo inspira la invención de reliquias textuales, se restauran restos dañados por el tiempo y, en ocasiones, se fabrica una falsificación que ocupa el espacio de la falta.

El destino del Cardenio en 1613, perdido y luego recuperado, es casi un experimento de laboratorio: revela claramente la maleabilidad de los textos, transformados por sus traducciones y adaptaciones, por la migración de un género a otro, donde las significaciones sucesivas construyen sus diferentes públicos para los que Don Quijote es un repertorio de novedades, aptas para ser publicadas por separado o para llevarlas a escena, a costa de las aventuras del héroe principal; y Shakespeare un dramaturgo que, como muchos de sus colegas, escribió en colaboración, reciclaba historias y, a veces, no encontraba editor para alguna de sus obras.

Si como especuló Borges, “una literatura difiere de otra ulterior o anterior menos por el texto que por la manera de ser leída”, son las normas que rigen las acciones y prácticas de las diferentes comunidades de lectores las que deben ser reconocidas.

Añadamos a lo anterior que la obra de Chartier no es realmente una novedad. Podemos rastrear el origen hacia 2005 o 2006, de modo que es la maduración de una idea y de un estudio que, como suele ser habitual en él, lleva mucho tiempo exponiendo en conferencias y congresos de diverso tenor. El lector atento a estas cuestones, recordará que en el volumen Escuchar a los muertos con los ojos (Katz) se incluye un capítulo titulado “Entre páginas y tablas: las desventuras de Cardenio”, que recoge la conferencia que Chartier dictó en la apertura de las XI Jornadas de Historia en Tucumán (Argentina) el 19 de septiembre de 2007.  Es la misma exposición que, con el título de “Materialidad y movilidad de los textos: Don Quijote y Cardenio entre páginas, fiestas y tablas”, ofreció un mes después en la española Universidad de Alcalá. Allí señaló que “con esta conferencia quisiera compartir con ustedes los primeros avances de una investigación dedicada a un encuentro inesperado entre dos autores más que canónicos y sobre los cuales publiqué recientemente varios estudios: Shakespeare y Cervantes”; primeros avances que, por ejemplo,  pasaron también por la Duke University (“Cardenio between the Sierra Morena, Whitehall and Parisian Stages”) y en 2008 por la Cátedra Roberto Bolaño (“Cardenio, entre Cervantes, Shakespeare y algunos otros”, publicado por la revista Dossier) y al siguiente año por la madrileña Universidad Complutense (“¿Cómo leer y representar un texto que no existe? Cardenio”) y, por ejemplo, por la canadiense McGill (“The History of Cardenio”).  Sin olvidar que Cardenio y su “librillo” han sido motivo para otros textos de Chartier.

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