Trabajo colaborativo

Noticia aparecida en Deutsche Welle y firmada por Robin Powell:

Tal vez más conocido como fundador de la doctrina del utilitarismo, el filósofo y reformador británico Jeremy Bentham (1748-1832) creía que la sociedad debía tener por objetivo promover la mayor felicidad para el mayor número. Fue muy respetado en su tiempo, una figura importante en la historia del pensamiento jurídico y político en Gran Bretaña.  Pero a pesar de ser un pensador influyente, la mayoría de los trabajos de Bentham está aún por descubrir -en gran parte todavía no se han transcrito ni catalogado. Así que, para lograr el objetivo de publicar toda la obra de Bentham, sus estudiosos han recurrido a internet para obtener ayuda.

En septiembre del año pasado, Philip Schofield, profesor de historia en el University College de Londres, y su equipo crearon  un proyecto llamado Transcriba a Bentham, una iniciativa de “crowdsourcing” para permitir que cualquier persona con interés y una conexión a Internet tenga la oportunidad de leer los manuscritos descubiertos de Bentham.

Valerie Wallace, que coordina el esfuerzo en línea señala que la idea es “poner el material que nunca nadie ha estudiado adecuadamente, que sin duda nunca ha sido transcrito”. Parece que el público ha respondido a su llamada: a partir de enero de 2011, unos 773 manuscritos habían sido transcritas desde que el proyecto comenzó en  otoño.  Schofield indica que unos 20.000 de los 60.000 folios escritos por Bentham han sido estudiados y transcritos hasta ahora, dejando alrededor de dos tercios a la olvidados en los archivos. Muchos de ellos no se han leído desde que fueron escritos hace unos dos siglos y los estudiosos tampoco saben los temas que tocan.

Schofield es también el actual director del Proyecto Bentham, una iniciativa establecida hace más de cincuenta años con el objetivo de publicar las obras completas de Bentham en una nueva edición autorizada, que se está editando. “La financiación es uno de los principales desafíos”, admite Schofield en una entrevista con Deutsche Welle, que apunta a la gran cantidad de manuscritos de Bentham  y a las décadas que llevaba el proyecto antes del de Internet.

Para hacer la cosa más difícil, los escritos de Bentham están llenos de las reformulaciones, a veces parciales, con referencias no familiares para el lector moderno, una ortografía extraña e incluso diferentes idiomas como el latín o el griego. Además, añade Schofield, su escritura se deterioró a medida que crecía, y está  “muy mal” desde 1820 en adelante.

Los nuevos usuarios pueden elegir el manuscrito sobre el que les gustaría trabajar, seleccionándolo por temas, por ejemplo  “Crimen y castigo” o “religión”, por fecha o incluso por la dificultad de la escritura manuscrita  -fácil, moderada o difícil.  Valerie y su colega en el proyecto, Tim Causer, creen no haber subido aún ninguno “difícil”  -por lo común, los más tardíos de la vida de Bentham – por temor a disuadir a los transcriptores potenciales.

El proyecto ha sido un gran éxito, sobre todo desde que apareció una reseña en el New York Times en diciembre. El número de voluntarios que aportan transcripciones ha superado recientemente la marca de 1.100, de casi 90 países, y se están subiendo más manuscritos para hacer frente a la demanda.

Todo lo cual suscita la pregunta: ¿quién quiere pasar su tiempo libre estudiando detenidamente la letra ilegible de un filósofo muerto hace tiempo? El mayor transcriptor actual y a una cierta distancia es Diane Folan, una posgraduada en economía en Bristol: “Sería una gran cosa echar una mano para ayudar a transcribir folios que luego fueran a ser utilizados en una futura publicación,” dijo. “He trabajado en 194 hasta ahora. Es simplemente encantador poder ver los manuscritos que sólo un par de personas han visto”

A Nicolas Limerick en Boston, en los EE.UU., un transcriptor nuevo,  le seduce más el enigma de la obra de Bentham y obtener una visión del hombre: “Realmente vas paso a paso en un viaje con el filósofo Bentham, como si discutieras sus ideas sobre el papel”, señaló.

Parece curiosamente apropiado que alguien que creía en la mayor felicidad para el mayor número vea su nombre ysu  reputación difundidos por un medio que conecta al mayor número de personas, Internet.  Schofield indica, además, que Bentham era un gran fan de la tecnología y conjeturó que “habría estado mucho más a gusto en el mundo de los teléfonos móviles, los ordenadores y el Kindle que en su propio tiempo”. Bentham hubiera estado encantado con el proyecto Transcriba Bentham, añadió.

Transcribir a Bentham es también apropiado en otro sentido, algo mórbido. En su testamento, Bentham donó su cuerpo a la investigación médica, pero también pidió que su cuerpo fuera preservado y exhibido. En consecuencia, su cuerpo -o más bien su esqueleto, vestido con su ropa y con una cabeza de cera en la parte superior- se sienta tranquilamente en una urna de cristal en un pasillo del University College de Londres, mirando a los estudiantes como ellos hacen con sus notas. En sus propios escritos, Bentham lo llamó su “auto-icono”.

Así, al igual que su cuerpo todavía está en exposición pública para asombro (o tal vez una mueca) mucho tiempo después de su muerte, así también sus ideas reviven.

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3 Respuestas a “Trabajo colaborativo

  1. Impresionante iniciativa, da que pensar.
    La anécdota del cuerpo de Bentham parece ya obligada. Leí en un libro que Bentahm dispuso en su testamento que su cuerpo estuviera sentado en una silla en la sala de reuniones de un hospital que había financiado, tal vez de ahí pasó al University College.
    Por cierto que una alumna de allí me contaba que alumnos de otro College tenían la costumbre de robar su cabeza para jugar a fútbol con ella. Supongo que por eso la actual es de cera.
    Por supuesto, todo rumores.

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