Los buscadores y el conocimiento académico

José van Dijck, reputada especialista de la Universidad de Amsterdam, publicó hace unos mese un artículo sobre este asunto: “Search engines and the production of academic knowledge“, International Journal of Cultural Studies, vol. 13, núm. 6 (2010), págs. 574-592.

Presentación: En la última década, los motores de búsqueda se han convertido en herramientas indispensables en la construcción de conocimiento académico. La búsqueda digitalizada ha cambiado evidentemente la forma de aprender yde  leer, y bien podría decirse que la producción de conocimiento académico nunca ha sido más fácil, porque ahora tenemos más acceso a fuentes más que nunca. Un estudiante universitario que tenga que escribir un artículo o una tesis hoy, es probable que comience en Google Search o Google Scholar. Cuando preguntamos a los estudiantescómo han investigado su tema, su respuesta probablemente es que han ‘googleado‘, lo que significa que han hecho clic en los 10 primeros resultados del ranking. El papel de las bibliotecas y los bibliotecarios ha cambiado dramáticamente de mediadores en el proceso de búsqueda de información a facilitadores de los procesos digitales. Una de las razones por las que los estudiantes aprecian la biblioteca de la universidad es que ofrece LibraryLink, un servicio de Google que, junto a las suscripciones en línea a revistas, ofrece un cómodo acceso a descargas de texto completo. Como señaló la especialista en información Stephanie Taylor, muchos estudiantes piensan en los servicios de la biblioteca como “un añadido del servicio de Google Scholar, y no al revés”. Los motores de búsqueda se han convertido en instrumentos dominantes en la producción de conocimiento y se consideran herramientas neutrales para la recopilación de información.

El artículo sostiene que los motores de búsqueda en general, y Google Académico en particular, son coproductores del conocimiento académico. El conocimiento no es simplemente transmitido a los usuarios, es coproducido por los sistemas de ranking de los  “motores de búsqueda y los sistemas de perfiles, ninguno de los cuales están abiertos a normas de transparencia, pertinencia y privacidad de una manera semejante a lo que ocurre en las bibliotecas académicas de dominio público. La producción de conocimiento, como hemos aprendido con Foucault, está estrechamente al poder y a los mecanismos de distribución del poder. Con el fin de identificar cómo se produce el conocimiento, no podemos examinar los motores de búsqueda como objetos, sino que tenemos que considerarlos como “actores-red”  -sistemas humano-tecnológicos que son fundamentales para la producción del conocimiento digitalizado. El análisis de redes humano-tecnológicas y la forma en que  enmarcan las habilidades de los usuarios es parte de la actividad que Castells (2009: 431) llama a la unwiring de la actividad de red. Siguiendo el amplio proyecto de Castells para revelar las complejas relaciones de poder de las redes digitales, este artículo propone “unwire” la construcción del conocimiento académico a través de la dinámica codificada de los motores de búsqueda.

(…)

Conclusión: Estamos sólo en las primeras etapas de un futuro en el que la producción de conocimiento será cada vez más automatizada, interconectada  y definida por los motores de búsqueda (especializados). Al igual que la Web 1.0 (sólo lectura, con tráfico en un solo sentido) ha dado paso a la Web 2.0 (lectura y escritura, tráfico en ambos sentidos), la Web 3.0 dará lugar a sistemas inteligentes basados en el seguimiento, interpretación y predicción del comportamiento intuitivo de los actores humanos. El desarrollo de la web semántica, que de forma invisible conecta una gran variedad de bases de datos y sistemas de información -desde datos financieros a información sobre el cambio climático-, redefine el conocimiento como la conexión inteligente de capas múltiples de secuencias de datos generadas automáticamente, un proceso infinitamente más complejo que la búsqueda algorítmica actual. Aunque Google ya es el centro neurálgico de nuestra sociedad de la información, pronto se enfrentará a la aparición de sistemas inteligentes que bien podrían formar el corazón y la mente de la sociedad de la información. Las redes de información son la arquitectura de distribución de poder, como sostiene Castells, y los motores de búsqueda son nodos importantes en la construcción y distribución del conocimiento. A fin de garantizar a las futuras generaciones unos académicos críticos y bien informados, tenemos que proporcionar una alfabetización informacional enriquecida, con capacidad de análisis y juicio crítico. La producción de conocimiento científico es demasiado importante para dejarla en manos de las empresas y de las máquinas inteligentes.

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