Jacques Derrida: biografía

El enfant terrible Michel Onfray, tras vérselas con el gigante Freud, se encara ahora con Benoît Peeters y su “Trois Ans avec Derrida. Les carnets d’un biographe” (Flammarion). Lo hace así en Le Nouvel Obsertateur:

Tengo a la biografía de un filósofo por un aspecto central de su filosofía -lo contrario de la tesis académica que convierte al profesor en filósofo emblemático. Hace tiempo, el estructuralismo teorizó sobre el odio al autor para celebrar el culto de la religión religión textual en la que las palabras son ley-  incluyendo la acción de juzgar al pensador …

Jacques Derrida temía a los biógrafos y a las biografías. Estaba en lo cierto. Aquí está a su vez en manos de un biógrafo, Benoît Peeters, al igual que todos nosotros estaremos un día en manos de un empleado de pompas fúnebres. El biógrafo ha mantenido un diario de su biografía, que aparece bajo el título de  “Tres años con Derrida”.

Tenemos a un hombre conocido por la biografía de Hergé, por sus colaboraciones en los cómics y por ser un especialista enTintín – todos ellos títulos de nobleza filosófica, por supuesto- que trata de escribir una biografía, pero sin saber de eso! Se siente: tal vez Magritte, tal vez Jerome Lindon, ¿por qué no “cualquier otro personaje“… Luego se deja tentar por un editor y acepta el encardo de un Derrida …

Deseoso de descubrir el “método” de este hombre, que subtitula su libro “Los cuadernos de un biógrafo”,  salto cuando descubro que reclama una “lectura flotante” de la obra de Derrida! De la misma manera que Freud conceptualizó la “atención flotante” en “la técnica psicoanalítica” para justificar la somnolencia del psicoanalista en el sillón (confesión autobiográfica hecha  en una carta a Fliess de fecha 15 de marzo de 1898), explicando que a pesar del sueño  el inconsciente sigue comunicando, Benoît Peeters cree que puede leer distraidamente las obras completas del filósofo sin que la calidad de su biografía se vea afectada! Sabemos por qué el hombre no ama a los que no les gusta Freud y tiene en alta estima a los defensores de la parapsicología vienesa …

Por tanto, es comprensible que, liberado por la no-lectura de Derrida, tenga tiempo disponible  para un amplio uso de Google e Internet a fin de hacer sus “incesantes verificaciones” ! O que vaya de visita en visita para reunir a luminarias como Bernard-Henri Lévy, Julia Kristeva y Philippe Sollers, o como Jean Birnbaum,  cuya fama hasta el momento es haber sido el último periodista que entrevistó a Jacques Derrida! O bien Elizabeth Roudinesco, cuya amplitud de conocimientos le hunde en los abismos de la inusual modestia -escribió esto después de un  encuentro: “Estoy asustado, aturdido por la magnitud de mi ignorancia …”. Conclusión de las visitas a estas eminencias: “He tenido la fortuna de acercarse a personas muy notables”!

En esta trastienda, pasamos mucho tiempo con los celos algo mezquinos de Peeters, que teme ser superado por Salomon Malka en su empresa editorial. Tal o cual derridiano se compromete a no ceder fotos para el cuaderno del hipotético futuro libro del  pobre Salomon Malka, que parece más interesado en el pensamiento de Derrida que en obtener una fotografía del gran hombre en traje de baño en la playa con la familia -un archivo probablemente indispensable publicado en el tocho biográfico…

Del mismo modo, imaginamos que Salomon Malka no desplegaría una actividad tan intensa como Benoit Peeters para trazar los detalles de la vida amorosa, afectiva, sexual y emocional de Jacques Derrida con la actual esposa de un ex Primer Ministro. Poner por delante del espacio público la vida privada de un hombre, cuya esposa no ha dejado este mundo  al mismo tiempo que su esposo, habría merecido algunas consideraciones deontológicas en este diario, al menos un párrafo – por ejemplo, en lugar del prurito recurrente  sobre el derecho de Salomón Malka.

En este sentido, se aprecian los pocos pasajes dedicados a Michel Delorme, el patrón fundador de ediciones Galilée (la editorial del filósofo),  cabezota fiel  y admirable, que se negó a colaborar ni mucho ni poco en esta biografía en la que Google parece haber ocupado más espacio, según reconoce su autor, que la verdadera fuente, que no le ha librado ningún secreto. El silencio de Delorme es como una invitación a una “lectura paciente” de la obra de Derrida, algo que exige, por otra parte,  la “forma misma” de su obra – la antítesis de la “lectura flotante” que es una especie de insulto post mortem

Como antídoto a esta malvada acción intelectual, uno puede leer y meditar Derrida, por ejemplo Políticas de la Amistad o El derecho a la Filosofía;  o pensar en lo que sería una auténtica biografía filosófica que incluso hiciera  posible esa filosofía de la biografía que intenta lastimosamente lo largo de cinco páginas el  especialista en Tintín. Tamaña construcción requiere obreros de otra pasta.

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Más:

* Una entrevista con Peeters en Libération

* Una reseña elogiosa de Roudinesco en Le Monde, que han publicado también The Guardian y otros, donde dice: “En bref, il a rédigé une excellente biographie dans le plus pur style de la tradition anglo-saxonne. Il est le premier à avoir eu accès aux archives du philosophe, déposées à l’Institut Mémoires de l’édition contemporaine (IMEC) et à la Langson Library de l’Université d’Irvine en Californie et il s’est entretenu avec une centaine de témoins essentiels”.

* Y otra del filósofo Daniel Bougnoux en nonfiction que empieza con  “disons-le d’emblée, cette biographie qui déplie son sujet avec un tact artiste mérite de passer en modèle du genre” y termina: comment ne pas être derridien ?

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