Historiadores en la era digital

Interesante artículo el que firmaban Katie Beck y Charlene Pele  para BBC World. Dicen:

Los historiadores siempre han tenido la ardua tarea de encontrar restos de la historia con los que nos hablan del pasado, pero hoy estamos creando una gran cantidad de información. Entonces, ¿cómo deciden los historiadores qué es importante en la era digital?

Sabemos muy poco, por ejemplo, acerca de los Sinagua. Un pueblo que vivió en lo que hoy es Arizona, desde el siglo VII hasta el XV. Aparte de su complejo de viviendas en los acantilados dejaron pocas pistas acerca de cómo vivían, de modo que es casi imposible recomponer una imagen clara de su cultura.

Ahora, es todo lo contrario. La explosión de Internet ha traído consigo una masa impresionante de información, que se genera a un ritmo asombroso. El fundador de Google, Eric Schmidt, dice que cada dos días estamos creando mayor cantidad de información de lo que lo hemos hecho desde los albores de la civilización hasta el año 2003. Y este cambio está modificando el trabajo de los historiadores.

En lugar de buscar restos, los historiadores se enfrentan ahora a una abrumadora cantidad de información y hemos de decidir lo que vale la pena conservar a medida que avanzamos, señala Tom Scheinfeldt, desde el Center for History and New Media:  “No podemos esperar a que la abuela se muera, por ejemplo, para encontrar las cartas que le escribió a su novio hace 50 años. Eso no va a ocurrir nunca más. Los mensajes de correo electrónico, los mensajes instantáneos, los tweets, las actualizaciones de Facebook, son cosas que van a desaparecer a menos que intentemos activamente conservarlo”, dice.

No todo el mundo puede tomar la iniciativa a la hora de preservar su historia, pero Melissa Bounoua, de 24 años, trata de hacerlo.  Cuando pensaba que Twitter iba a borrar sus anteriores tweets, escribió en  Twitter mostrando su descontento.  Con más de 5.800 tweets, dice que algunos son muy importantes para ella:  “Yo estaba en los EE.UU. en 2008, el día que Obama fue elegido, y quería seguir los tweets que escribí la noche electoral”. Bounoua ahora guarda los tweets que desea conservar en su cuenta, como “Favoritos” . (…)

Físicamente estos datos puedan existir en alguna parte pero el reto es hacerlo accesible a los historiadores del futuro. Brewster Kahle se dio cuenta de eso hace 14 años, y creó Internet Archive. Con sede en San Francisco,  ya ha almacenado 150 millones de páginas web de forma segura y fácil acceso. Estas páginas de otro modo habrían desaparecido, dice Kahle.

“La vida media de una página web, como mucho, es de unos 100 días antes de que se sea actualizada o desaparezca. Así que, dado el crecimiento de Internet y su naturaleza cambiante, podemos suponer que muy seguramente la mayoría de las cosas buenas que han estado en la red ya no lo están ahora”, dice.

Según Matt Raymond, de la Biblioteca del Congreso, Internet está cambiando la forma en que archivamos. “No estamos mirando el espacio útil, sino el espacio del servidor”, dice. “Estamos lidiando con la migración digital como medio de conservación,  más que con la analógica, la de la preservación en papel. El archivo de Twitter aumenta esta actividad enormemente”. Twitter donó su archivo público digital a la Biblioteca del Congreso en abril de 2010.

¿Pero quién determina lo que vale la pena conservar? Scheinfeldt piensa que todos tenemos que aprender a filtrar esta información con la historia en mente: “Todo el mundo necesita saber cómo ver un artículo de Wikipedia y decidir si es bueno o si es malo,  si la fuente a que hace referencia es o no auténtica. Así que no sólo es que todos producimos historia, es que todo el mundo tiene acceso a la historia y todo el mundo tiene que ser un historiador en la era digital”.

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