El acontecimiento en la historia: nuevo retorno

François Dosse, Renaissance de l’événement. 
Un défi pour l’historien: 
entre sphinx et phénix .  
Puf, 2010, 352 pág.

Reseña de Martine Fournier para Sciences Humaines:

Largo tiempo descuidado, el acontecimiento regresa con renovado interés 
entre los historiadores. François Dosse analiza las razones de esta inflexión historiográfica.

¿Vivimos al compás de los acontecimientos? Algunos, como el 11 de septiembre de 2001, suponen grandes traumatismos, otros, como la caída del Muro de Berlín en 1989, constituyen la esperanza y la alegría para sociedades enteras. Estos “acontecimientos-monstruo” inmediatamente relatados hoy por los medios de comunicación, sujetos a interpretaciones múltiples  y en ocasiones contradictorias, jalonan la historia de nuestras vidas y nunca dejan de interrogar a los historiadores.

En efecto, durante mucho tiempo el acontecimiento fue expulsado de la historia académica. Hoy somos testigos en todo el mundo de su regreso, dice François Dosse de entrada: “Este cambio no sólo afecta a la disciplina de la historia. Es general en las humanidades y atestigua la preocupación de atender a lo que tiene de nuevo un cuestionamiento renovado sobre el acontecimiento”. Como siempre, este historiador de las ideas nos ofrece un análisis detallado, erudito, abundante, en el que cruza los movimientos filosóficos y la evolución historiográfica de los dos últimos siglos, para así analizar mejor la situación actual. Y esa tarea no es fácil! Lo admite en la conclusión: “el carácter enigmático e indefinido del acontecimiento induce a otra lectura histórica (que conserva) su capacidad de estimular la libertad de aquellos que piensan y actúan en su estela ejercitando su sentido crítico … ”

Pero ¿por qué hablar de “renacimiento” del acontecimiento? De nuevo, es necesario hacer un poco de historia. El siglo XIX estuvo marcado por una concepción lineal y finalista del tiempo. Hegel preveía la historia como una marcha hacia el progreso, el propio Marx la concibió como un paso a través de determinadas etapas de desarrollo que conducían, a través de la lucha de clases, a la emancipación. En la vena romántica, un historiador como Michelet celebrará la larga construcción de Francia a través de la historia de su pueblo. Es en este “régimen de historicidad” donde nace, con el surgimiento de la ideología cientifista, la escuela metódica francesa. Afirmando en voz alta su vocación científica, los defensores de esta corriente se proponen derrocar el romanticismo de sus predecesores, para permanecer más cerca de los hechos a partir de los cuales se establece la verdad: libre de las escorias literarias, a historia se convierte en una sucesión de fechas de grandes batallas y grandes figuras políticas. Con los libros de texto de Ernest Lavisse  generaciones enteras de niños en edad escolar serán educados en la historia de los acontecimientos, componiendo el gran relato de la construcción de la nación francesa.

Sin embargo, a comienzos del siglo XX  los metodistas se enfrentarán a críticas muy duras, procedentes de unas ciencias sociales en pleno desarrollo. Los historiadores que fundaron la revista Annales entendieron que tenían que desmarcarse de una historia que no era más que descripción de fenómenos contingentes y construcción arbitraria,  para sustituirla por una historia más problemática. El auge de la ola estructuralista hará el resto: en la década de 1970, como proclama el historiador-antropólogo Emmanuel Le Roy Ladurie, “la historia deviene inmóbil”…  Se expulsa al acontecimiento, que no es, para una figura como Fernand Braudel, más que espuma insignificante en una historia de larga duración, cuyo interés es identificar las principales estructuras económicas, sociales, mentales.

Sin embargo, es un gran historiador, Georges Duby, el que, de forma pionera, hará que el evento sea un objeto de la historia. Su El Domingo de Bouvines (1973) analiza una batalla ocurrida en 1214 entre los ejércitos del rey de Francia y los del emperador germánico.  Por supuesto, como  buen discípulo de Annales, el autor se dedica a hacer una sociología de la guerra medieval. Pero sobre todo estudia las cicatrices dejadas con el tiempo. La Batalla de Bouvines no es el célebre domingo en sí mismo,  sino que se convierte en “el destino de un recuerdo dentro de un amplio grupo de representaciones mentales”: olvidada desde el siglo XIV, cuando el emperador germánico se convirtió en el aliado de los reyes de Francia, resurge tras la derrota de Sedán en 1870 y la preparación de la venganza contra Alemania. E. Lavisse hará de ella, después de Alesia, la segunda manifestación del patriotismo francés.

Insistiendo sobre sus huellas y las metamorfosis de su sentido, Duby sienta las bases para una nueva interpretación del acontecimiento, que ahora ha tomado  toda su amplitud. Es  lo que hace también el historiador Pierre Nora, en su famoso Lieux de mémoire, invirtiendo la perspectiva de los historiadores que, de Michelet a Fernand Braudel, querían explicar el presente a la luz del pasado. Hoy hemos pasado, dice Dosse, de un “esquema de explicación causal” en el que el acontecimiento se interpreta hacia arriba -por sus causas- a una interpretación (una “hermenéutica”) del acontecimiento que desplaza el interés hacia abajo -sus huellas-,  presentando un depósito eterno de significados y potencialidades siempre inéditas. Por tanto, se ha producido un verdadero “giro historiográfico” en el siglo XX.

Son numerosos los estudios que están floreciendo en este contexto. A diferencia de los historiadores que querían leer la Revolución Francesa como un bloque de encadenamientos lógicos (hacia la emancipación para algunos, hacia el totalitarismo para otros), un estudio realizado por el historiador estadounidense Timothy Tackett se interesa por el episodio de la fuga de Luis XVI a Varennes y el trauma psicológico causado en la opinión pública que podría haber llevado al rey al cadalso. Tenemos jóvenes historiadores que revisan la guerra de Argelia estudiando el impacto sobre la memoria de los inmigrantes de un día como el del 17 de octubre 1961, cuando los argelinos fueron arrojados al Sena por la policía francesa. Nicolas Offenstadt intenta mostrar el papel que desempeñó una batalla de la Primera Guerra Mundial –Le Chemin des Dames-,  ignorada durante mucho tiempo,  en los grandes motines de 1917…

En una gran obra, La memoria, la historia, el olvido (2000), el filósofo Paul Ricoeur ha puesto de relieve el papel de la memoria y del relato portador de una identidad narrativa en el trabajo histórico. El psicoanálisis ha participado en estos cambios. El trabajo sobre el duelo (especialmente tras el Holocausto), el rechazo ( la historia de Vichy, que hizo Henry Rousso), la persistencia del trauma (con la historia colonial y de la esclavitud releída por los inmigrantes), todo un vocabulario psicoanalítico aparece ya en la labor de los historiadores.

La obra de F. Dosse evoca los cambios contemporáneos que participan de este nuevo estatus del acontecimiento: la era memorial en la que hemos entrado, la toma en consideración de las emociones y la voz de los protagonistas, la historia convertida en  inmediata gracias al papel de los medios de comunicación … Todos estos fenómenos componen un relato necesario para darle sentido.   Acerca de mayo de 1968, Michel de Certeau sostenía que “un acontecimiento no es lo que podemos ver o saber, sino lo que pasa a ser”.

El autor no escatima ninguna de las corrientes de ideas (la fenomenología de Husserl, que inspiró a Hannah Arendt, la metafísica del filósofo Gilles Deleuze o la filosofía analítica …) que sugieren estas nuevas lecturas del acontecimiento como discontinuidades en el curso de la historia. Quizá por eso el libro deja al lector un tanto insatisfecho. Nos hubiera gustado verle ir más lejos en el análisis de esas grandes rupturas o bifurcaciones que inevitablemente surgen en la historia del mundo. Una tarea por la que se interesa un género cada vez más popular: la historia virtual …

Edgar Morin había comparado el acontecimiento a la Esfinge,  por su reaparición impredecible y su significado enigmático. F. Dosse insiste en cambio en el ave fénix que renace sin cesar de sus cenizas, sujetas a múltiples interpretaciones con el tiempo.

Índice:

Introduction

Première partie. — L’événement entre éclipse et fétichisation

L’événement assimilé par une chronosophie
Contre le fardeau de l’histoire : Nietzsche l’intempestif
Le culte de l’événement authentifié
Péguy : dans l’événement, contre l’événementiel
Le schème de l’explication causale
Le présent est davantage que l’instant

Deuxième partie. — Le tragique XXe siècle et la redécouverte de l’événement

Déchirures temporelles
L’insistance sur l’advenue du nouveau
Une archéologie de l’événement
Une métaphysique de l’événement
Une herméneutique du récit de l’événement ou une problématique des Lieux de mémoire
Une herméneutique critique
L’événement revisité
L’histoire-batailles renouvelée
La prise de la Bastille le 14 juillet 1789 : étude de cas

Troisième partie. — L’événement à l’heure des médias

L’événement-monstre
Le cas de l’événement Mai 68 : une prolifération de sens
Un constructivisme
La part des témoins
Temporalités feuilletées

Conclusion
Bibliographie
Index général

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