Wikipedia, patrimonio e historiografía

James Bridle, escritor y editor británico,  hablaba hace días en su blog (booktwo) sobre las pérdidas, ya sean esas miles de páginas que han desaparecido de internet o esos miles de libros y de documentos  que ya no están en las Bibliotecas Nacionales de Bosnia-Herzegovina o Iraq. Y Bridle se decía que “estas pérdidas, a pesar de su horror, siempre ocurrirán: pero ¿qué podemos hacer para mitigarlo y entenderlas? En un mundo obsesionado con los “hechos”, una comprensión más matizada del proceso histórico debería permitirnos valorar mejor la verdad, ya se trate de una evidencia que nos conduce a la guerra, de la proliferación de perjudiciales teorías de la conspiración, lde a polarización del debate sobre el cambio climático o de muchas otras cuestiones. Esto suena utópico, y lo es. Pero creo que estamos construyendo sistemas que nos permiten hacerlo mejor, y una de nuestras responsabilidades debe ser el diseño y construcción de sistemas para hacerlo explítico,  y educar.

Una de las maneras de hacerlo podría ser hablar más no sólo de la historia, sino de la historiografía. La historia no como conjunto de hechos, sino como  proceso, uno en el que, estemos de acuerdo o no con los escritores, nuestras propias opiniones y prejuicios son siempre desafiados”.

Bridle cita el caso de la Wikipedia porque para él la Wikipedia es “una parte necesaria de Internet y, como tal, un subconjunto de toda la cultura humana. No es sólo un recurso para recopilar todo el conocimiento humano, sino un marco para entender cómo se produce ese conocimiento y es comprendido, lo que se deja reposar y lo que no, en qué estamos o no de acuerdo.

Como es mi costumbre, he hecho un libro para ilustrar esto. Los objetos físicos son accesorios útiles en debates como éste: Inmediatamente ilustrativos y útiles para defender un argumento  y atraer la atención de la gente.

Este particular libro, o más bien, conjunto de libros, es cada una de las modificaciones hechas a un único artículo de la Wikipedia, La guerra de Iraq, durante los cinco años transcurridos entre el inicio del artículo, en diciembre de 2004,  y noviembre de 2009, con un total de 12.000 cambios y casi 7.000 páginas .

Asciende a doce volúmenes: el tamaño de una clásica enciclopedia. Contiene discusiones sobre números, las diferencias de opinión sobre la pertinencia y puntos de vista políticos, así como los momentos frecuentes en que alguien lo borra todo y escribe “Saddam Hussein era un imbécil”.

Ésta es la historiografía. Ésto es lo que actualmente parece la cultura: un proceso de argumentación, de opinión disidente o coincidente, de gradual y no siempre correcta codificación.

Y por primera vez en la historia estamos construyendo un sistema que, tal vez sólo por un breve tiempo pero sin duda por el momento, es capaz de registrar todas y cada una de esas piezas infinitamente valiosas de información. Todo debe ser un botón de la historia. Tenemos que hablar de la historiografía, de la superficie de este proceso, para desafiar las narrativas absolutistas del pasado, y por tanto, las del presente y de nuestro futuro”.

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Heather Cox Richardson, profersor de historia en Massachussets,  se pregunta en el blog de The Historical Society si eso es historia. Y dice: este conjunto de volúmenes me parece un documento fascinante para los estudiosos del futuro de la guerra de Irak, donde podrán ver ideas sobre el cambio de la guerra con el tiempo.  Pero no puede sustituir a la historia académica.  La asunción de Bridle de que el proceso de construcción cultural de la comprensión es más importante que lo que realmente sucede ilustra una tendencia peligrosa en nuestra interpretación de la sociedad humana . Hace que la perspectiva de la deconstrucción lleve un peso mucho mayor de lo que es capaz de soportar.  El movimiento de la deconstrucción fue muy valioso para los historiadores, nos enseñó a cuestionar la parcialidad inherente a los relatos. Pero el hecho de que todos los relatos tengan un sesgo no es razón para descartar la idea de que es posible acercarse a una descripción objetiva de los acontecimientos históricos .

Sostener lo contrario es afirmar que el comentario de un usuario de Wikipedia –” Saddam Hussein era un imbécil “– es tan importante como el discurso de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en febrero de 2003,  abogando por la fuerza militar contra el régimen de Irak.  Si estas dos voces tienen el mismo valor en la historia de la guerra, es difícil no argumentar que toda voz solitaria es igual de valiosa en la actualidad. Este es lo último en el deconstruccionismo, que toda una vida dedicada al estudio del Medio Oriente no es más valiosa para la elaboración de la política exterior que una reacción visceral; que la comprensión de las reglas del Parlamento es menos importante que la demonización refleja de un adversario político; que los hechos reales pueden ser descartados a favor de la cómoda ficción.

El trabajo de construcción de mundos de ficción pertenece a los novelistas, y es un mundo rico , donde cada faceta de las relaciones humanas se puede probar y llevar hasta el final,  al extremo de la conducta. Pero los historiadores estudian la forma en que trabajan las sociedades humanas reales. Para hacer eso, aunque sea necesario tratar de buscar todas las diferentes voces que podamos discernir en la confusión que es nuestra evidencia, también debemos poner nuestro mejor esfuerzo a la hora de determinar los hechos reales que impulsan el cambio histórico .

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3 Respuestas a “Wikipedia, patrimonio e historiografía

  1. Excelente reflexión y un magnífico modo de ilustrar un aspecto del concepto de cultura en el contexto de las nuevas tecnologías. Gracias por el esfuerzo y por el resultado!

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