Hannah Arendt: correspondencia

El portal Eurozine recoge el índice del último número de la revista Mittelweg, en la que se incluye la correspondencia inédita entre Hannah Arendt y Leni Yahil.

La mistad entre ambas surgió en 1961, cuando Hannah Arendt se desplazó a Jerusalén para seguir  el proceso Eichmann. Leni Yahil, por su parte, fue una historiadora de origen alemán e investigadora del Holocausto.  Aunque de orígenes similares, las dos mujeres habían elegido caminos muy diferentes: mientras que Arendt fue cada vez más crítica con el sionismo, Yahil emigró a Palestinay trabajó en estrecha colaboración con David Ben Gurion.  Su reacción a los artículos de Arendt sobre el juicio de Eichmann fue de indignación:

¿Cuál ha sido o es la recóndita intención que persigues? ¿A quién crees que estás sirviendo de esta manera: ¿ a la verdad histórica?, ¿a la justicia?, ¿al presente o al futuro del alemán o al del pueblo judío?, ¿o deseas demostrarle concretamente a este último que no es digno o no tiene derecho a existir como una nación entre las naciones? Te lo pregunto seriamente, no para polémizar, simplemente no lo entiendo.

La respuesta de Arendt fue la última carta que le escribió a su amiga:

No es serio pensar que tengo intenciones “recónditas” (y por tanto no dichas). ¿Por qué? Mira, cuando Eichmann fue secuestrado (disculpa que use esta palabra monstruosa), todo el mundo se preguntaba: ¿A quién va a favorecer?, ¿a los judíos?, ¿a los alemanes? Y Ben-Gurion, lamentablemente, dio amplias respuestas a esta estúpida pregunta. O era “bueno para” la justicia, de modo que  un tribunal podría dictar sentencia en un asunto tan importante, o las cosas se han quedado como estaban. Sabes que estaba a favor. Ahora bien, si sumas dos y dos,  puedes escribir  mi respuesta con tus cinco inteligentes dedos.

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