India y Pakistán: debates sobre la partición

Por razones profesionales que no vienen al caso, y que algunos conocerán o habrán advertido, uno de mis intereses está situado en el mundo poscolonial. Así que, de vez en cuando, repaso virtualmente periódicos más o menos extraños por estos andurriales, diarios que se publican en el continente africano o asiático en inglés o francés.  Uno de ellos es The Hindu, uno más de los muchos rotativos nacionales de la India.  En sus páginas pude leer las primeras noticias sobre la aparición de un nuevo libro sobre el tema de la partición India-Pakistán. Me interesó especialmente por dos cosas. Una porque acababa de leer el volumen India. Democracia y violencia religiosa, de Martha C. Nussbaum, absolutamente recomendable, un brillante análisis para todo tipo de públicos, incluidos los que practican la historia.  La otra era su autor, K.N. Panikkar, reconocido historiador marxista de la India y luchador incansable contra las manipulaciones del pasado que ha perpretrado el Bharatiya Janata Party (BJP) en su país. Buscando un poco más fui a parar a The Nation, una cabecera que pertenece a Abu Dhabi Media Company, que publicaba un texto sobre ese mismo asunto del periodista Aman Sethi, que trabaja para The Hindustan Times.

Dice Aman Sethi: El 7 de agosto de 1947, un apuesto abogado con gusto por los trajes de corte impecable y los cigarrillos Craven sube  a bordo de un avión que va de Delhi a Karachi. El vuelo debería haber ofrecido a Mohammed Ali Jinnah un breve respiro para el caos de los meses anteriores; al parecer, apenas habló durante el viaje de cuatro horas, sumergiéndose en la lectura de los periódicos.  Tres meses antes, en la tarde del 3 de junio de 1947, Lord Mountbatten, el últimovirrey de la India imperial, hizo un extraordinario anuncio en la All India Radio delineando un plan para cincelar  los territorios orientales y la mayoría de los occidentales del subcontinente indio en un estado nuevo y reluciente. Estaba acompañado por Jinnah y Jawarharlal Nehru. Los contemporáneos sugieren que sus discursos se referían a la partición inminente en términos vagos;  y sólo Jinnah, que pronto se convertiría en el gobernador general de esta nueva nación, dio alguna indicación cuando terminó su breve discurso al grito de “Pakistán Zindabad!” (“larga vida al Pakistán”) – aunque algunos oyentes creen más bien que dijo “Pakistán está en el saco! ”

Durante las seis semanas siguientes, Sir Cyril Radcliffe, presidente de la Comisión de Fronteras, las dibujó. Tres semanas después de que se establecieran esos límites, Jinnah se despedía cordialmente de la ciudad de Delhi  con un deseo: “El pasado debe ser enterrado y vamos a empezar de nuevo como dos Estados soberanos e independientes, el Indostán y el Pakistán”.  Y entonces se embarcó en el Dakota blanco, el avión de Lord Mountbatten, y se marchó a Pakistán.

Fue en un vuelo similar -esta vez de vuelta, de Pakistán a Delhi, en febrero de 1999 – cuando Jaswant Singh, el entonces ministro de Exteriores de la India, decidió que había llegado el momento de hacer una nueva biografía de Jinnah, escrita  “por una figura política de la India “. Singh, un hombre con un acusado acento de Oxford y un marcado gusto por los trajes de safari, era un político indio de la vieja escuela: pertenecía a la época de las fiestas de té y sandwiches de pepino y una copa por la noche en la Gincana.

Jaswant Singh

El volumen en cuestión es: Jinnah. India-Partition, Independence, de Jaswant Singh (Rupa & Co., Nueva Delhi, 2009). Al volumen se le pueden imputar cuatro cargos: es una pesada compilación de una serie de tratados más académicos; no se basa en nuevo material de  archivos ni nueva correspondencia;  tampoco ofrece una nueva interpretación radical de los acontecimientos de la partición ni de las personas involucradas. Sin embargo, a pesar de su banalidad y su tono pesado, el libro ha puesto al descubierto un cisma que amenaza la unidad del Partido Bharatiya Janata (BJP), actualmente al frente de la oposición parlamentaria en la India.

El núcleo del argumento de Singh es que la pretensión de una nación-Estado totalmente independiente para Pakistán comenzó como una parte menor de  la negociación  a cargo de Jinnah y la Liga Musulmana, destinada a garantizar un nivel de presencia musulmana en la India hindú independiente. Sin embargo, después de varios intentos fallidos de conciliación y el desastroso intento del gobierno multipartidista en 1946, adquirió una dinámica que ni siquiera  Mohandas Karamchand Gandhi fue capaz de remediar. Así pues, Singh sostiene que la “culpa” de la partición no puede recaer simplemente en Mohammed Ali Jinnah -los líderes del Partido del Congreso, como Nehru, Sardar Vallabhbhai Patel e incluso Gandhi, tienen parte de responsabilidad.

A pesar de la tormenta causada por la controversia, el argumento no tiene nada de nuevo, pues ya había sido presentado en una serie de libros sobre Jinnah y la partición -desde las clásicas biografías elaboradas por los historiadores  Stanley Wolpert (Jinnah of Pakistan, 1984 ) y Ayesha Jalal (The Sole Spokesman: Jinnah, the Muslim League and the Demand for Pakistan, 1985) hasta libros como el de su colega  Vazira Fazila-Yaacoobali Zamindar, The Long Partition (2007)   o el de la politóloga Yasmin Khan (The Great Partition (2007).   Más aún,  el volumen de Patrick French, Liberty or Death: India’s Journey to Independence and Division (1997),  ofrece un relato erudito, accesible y bien escrito del camiso recorrido por Singh, por no hablar de la encantadora anécdota del “Pakistán Zindabad”.

El Libro

Como ha señalado K.N. Panikkar, Jaswant Singh parece considerar a Jinnah más como una víctima de la historia forjada por los imperativos de la política colonial que como alguien capaz de actuar de acuerdo con su propia voluntad. Al fin y al cabo, los británicos, el Congreso y la Liga Musulmana  participaron conjuntamente en la solución del rompecabezas de la política india.   Singh pone de manifiesto el hecho de que ninguno de ellos podría haberlo resuelto de forma independiente. Al hacerlo, parece ser sensible a las complejidades del proceso histórico que culminó en la partición, que no fue sólo el proyecto de un par de individuos que determinaron el destino del subcontinente. Sin embargo,  Jinnah o Nehru desempeñaron un papel importante en la política de este período, y la partición de la India fue esencialmente el resultado de la comunalización,  tanto de la comunidad hindú como de la musulmana. En 1940, el comunitarismo se había vuelto tan poderoso que incluso Gandhi se veía impotente.

Jinnah era un enigma, difícil de entender y más aún de explicar. Sin ser un musulmán devoto  -sus hábitos impíos son bien conocidos – no sólo se ganó la lealtad de los musulmanes del subcontinente, sino que logró construir un estado islámico independiente. Para alguien que empezó su carrera política como “Embajador de la unidad hindú-musulmana”, desempeñando un papel destacado en la gestación del Pacto de Lucknow, fue todo un cambio que terminara como  “portavoz único” de los intereses políticos musulmanes.  Cuándo se llevó a cabo esta transición es algo difícil de precisar, pero hacia 1930 su alejamiento de la corriente nacionalista, a excepción de algunas dudas, parece ser completo. Durante la Round Table Conference “vio el rostro del peligro, el sentimiento hindú, la mentalidad hindú, la actitud hindú”, lo cual le  llevó a concluir que “no había esperanza para la unidad”. Más allá de esta convicción surgió la “teoría de las dos naciones”, alrededor de la cual formó a sus seguidores, como se desprende de la resolución de Lahore de 1940. Desde entonces, Jinnah buscó sin descanso la partición, ayudado  en parte por los gobernantes coloniales y con la aquiescencia de los líderes del Congreso. Durante las negociaciones con la Cabinet Mission, Lord Wavell y Lord Mounbatten, Jinnah no vaciló en defender su objetivo de un Estado soberano e independiente para los musulmanes. Jaswant Singh sostiene que “obtener un  Pakistán a toda costa, un estado musulmán completamente soberano, aunque incompleto, fue para Jinnah un triunfo increíble, el resultado no de una tendencia histórica ineludible, sino de la determinación de un solo individuo”.

Round Table Conference (Londres, 1931)

La tarea unilateral de Jinnah, el Pakistán,  se basaba en una teoría de las dos naciones que proponía que los musulmanes “tenían una concepción de la vida diferente de la de los hindúes y que no había otra solución que la partición de la India” -esto según Singh fue un “error fundamental”. Pero la lectura que hacía Jinnah de la historia y la política era tal  que sostenía que la unidad de la India era un mito. Pero no fue el único. Mucho antes que Jinnah, Vinayak Damodar Savarkar lo había defendido, en fecha tan temprana como 1924,  para explicar su idea del  Hindutva. Sería interesante estudiar si el comunalismo hindú contribuyó a la elaboración de teoría de las dos naciones (que defiende Jinnah) que estaba en la base de la partición. Jaswant Singh no dice nada sobre el papel del comunalismo hindú en  la “vivisección” de la India.

En fin, concluye K.N. Panikkar,  cualquiera que fuera la causa de la partición -la fatiga, las perspectivas de alcanzar el poder o la manipulación del Reino Unido- se produjo un desarraigo inhumanos de “millones y millones como nunca antes se había sido experimentado, incluso en esta tierra de grandes y trágicos acontecimientos  … Lo que quedó atrás fue la amargura, un trauma profundo que sigue atormentando las almas de los países sucesores, y que llega hasta la actualidad”.  La partición, como bien dice el autor, es un momento definitorio en la historia del subcontinente, cuyas lecciones deberían  ser interiorizadas en particular por aquellos que suscriben una ideología comunalista.

El contexto y la polémica

Mohammed Ali Jinnah (1876-1948)

Desde el momento de su publicación,  Jinnah. India-Partition, Independence dejó de ser un libro acerca de Mohammed Ali Jinnah para convertirse, en cambio, en una obra sobre Jaswant Singh. Como señala Aman Sethi (al que seguiré desde ahora), una biografía de Jinnah escrita por un representante destacado de la derecha, integrante de los fundamentalistas hindúes del BJP, siempre es noticia. Además, el momento de su publicación – tras la segunda derrota electoral consecutiva del BJP- consiguió que el libro y la polémica saltaran a las primeras páginas de los periódicos y de los canales televisivos de noticas. Incluso antes del lanzamiento del libro,  el 17 de agosto, Singh se vio marginado dentro del partido al que se había unido más de 40 años atrás. A pesar de ser ministro de Asuntos Exteriores y de finanzas en el gobierno del BJP entre 1999 y 2004, su incapacidad para elegir el camino adecuado durante los años en que el partido estuvo  en la oposición, ha hecho que perdiera influencia en favor de líderes más jóvenes y ambiciosos. Ningún líder del BJP asistió a la presentación del libro, pocos periódicos lo mencionaron y el lanzamiento del volumen pasó en gran medida inadvertido.

Sin embargo, dos días después de su publicación, Jaswant Singh  recibió una llamada del presidente del BJP, Rajnath Singh, siendo expulsado del partido que  había ayudado a fundar. “La reunión de la Junta Parlamentaria que decidió la expulsión del Sr. Jaswant Singh sólo necesitó unos minutos para llegar a una decisión unánime … Nadie estuvo en contra de la opinión general, la de expulsar al Sr. Jaswant Singh,” dijo una fuente citada por The Hindu . “He sido herido por mis propios parientes y amigos”, confesó un perplejo Singh en una entrevista televisiva.

La partición, cuyas repercusiones son aún hoy enormes y difíciles de medir con precisión, ha desempeñado un papel espectral después de la independencia política de la India. Los partidos nunca han hecho campaña electoral sobre  lo que ocurrió en 1947, pero el evento conforma de manera  significativa las posiciones políticas en la India actual: el BJP, por ejemplo, debe su origen al temor de una segunda partición entre un sector considerable de  los hindúes del norte. El mensaje del BJP considera de forma explícita que la creación de Pakistán fue el último acto de “apaciguamiento de las minorías” y advierte que más “apaciguamiento” – como la concesión de derechos especiales o jurídicos a las minorías religiosas de la India- podría dar lugar a otra partición del país.

Otro legado de 1947, el de la independencia en lugar de la partición, es reclamado por el Congreso Nacional Indio, que sigue siendo visto hoy -gracias en gran parte a sus propios y denodados esfuerzos – como el partido que consiguió la independencia de la India. El BJP, fundado mucho después de la partición, carecía de líderes que llamaran a los suyos  entre la generación que luchó por la independencia de la India. Así que se volvió hacia el pasado en busca de una figura del Congreso a la que pudiera reclamar como propia y eligió a Vallabhbhai Patel -un Bismarck- como la figura que habría forjado una India independiente a partir de un conjunto de provincias y estados principescos con una mezcla de coacción y consejos.

Vallabhbhai Patel (1875-1950)

La razón de la expulsión de Singh no es que tildara a  Jinnah de “secular” o “embajador de la unidad hindú-musulmana”:  según el partido, su delito es sugerir que Patel desempeñó un papel significativo en la partición. Al denigrar a Patel, el referente del BJP, Singh había ido contra su “nucleo ideológico”, y las repercusiones han sido graves. Pero ¿qué “nucleo ideológico” había violado? ¿Y por qué tan profunda preocupación por parte del  PBJ por la reputación de un diputado que, en su gestión como ministro del Interior, en efecto, prohibió el Rashtriya Swayamsevak Sangh -la matriz ideológica del BJP?

Patel es uno de los enigmas del movimiento de independencia de la India. Nacionalista feroz, su mayor legado -uno que le otorga el cariño de una formación como el BJP- fueron la negociaciones, a menudo despiadadas,  que integraron en la Unión India al noreste y a los estados principescos como Hyderabad . En retrospectiva, aparece como un nacionalista sólido, pragmático y machista, en contraste sobre todo con Nehru -que la derecha considera como el niño mimado de Gandhi,  el hombre que diseñó la partición, que dio privilegios constitucionales especiales Cachemira y que parecía más interesado por los debates teóricos que tenían lugar en Europa que por la enmarañada realidad casera, la de la India.

LK Advani, ex viceprimer ministro y candidato a primer ministro del BJP  en las elecciones de 2009, se modela conscientemente a sí mismo tomando como referente a Patel, tanto que se hace llamar “Lauh Purush” -que, en hindi, es una traducción literal del apodo “hombre de hierro” otorgado a Patel-,   mientras que el actual primer ministro de Gujarat, Narendra Modi, rinde con frecuencia homenaje a Patel, que era gujaratí.

Al dar audiencia, por decirlo así, al caso de  la partición y de Jinnah, un asunto en el que la representación de los musulmanes dentro de una India de mayoría  hindú era una preocupación muy real, y señalar que las primeras propuestas giraban en torno a una forma de federalismo ciertamente difícil de manejar, Singh destruye el alegato del BJP de que la “vivisección” del subcontinente fue cosa de un grupo de musulmanes intrigantes. Por otra parte, al aludir a la participación de Patel en la partición, fractura inconscientemente una de sus más acariciadas fantasías: que si Patel hubiera estado vivo cuando se formó el Bharatiya Janata, sin duda se les habría unido. La expulsión de Jaswant Singh fue “un paso doloroso, pero necesario”, dijo Advani:  “Jaswant Singh trató de denigrar a Patel.”

LK Advani

Las expresiones piadosas de Advani debieron haber sido un shock para Singh, a la luz sobre todo de roces anteriores que llevaron a aquél cerca de la expulsión. El 5 de junio de 2005, LK Advani  habló en un evento organizado por el Karachi Council on Foreign Relations, Economic Affairs and Law, donde cometió un error casi fatal, alabar el discurso de Jinnah de 11 de agosto de 1947 ante la Asamblea Constituyente de Pakistán, diciendo que era una “clásica exposición de un estado laico “. En el discurso, destinado a quienes tenían la tarea de elaborar la Constitución de Pakistán, Jinnah expuso su visión de Pakistán, no como un estado musulmán teocrático o religioso, sino como un estado de los musulmanes. Refiriéndose a las minorías de Pakistán, dijo: “Sois libres, sois libres de ir a vuestros templos, libres de ir a la mezquita o a cualquier otro lugar de culto en este Estado de Pakistán. Podéis pertenecer a cualquier religión o casta o credo,  lo cual nada tiene que ver con los asuntos del Estado”.

Como ha señalado el politólogo indio Aditya Nigam, ese laicismo de Jinnah  -que proporcionaba libertad religiosa individual en el contexto de una nación definida por la homogeneidad religiosa- es sorprendentemente compatible con las opiniones de los dirigentes del BJP que le culpan de la partición. “Jinnah y Advani”,  dice Nigam,  están “fundamentalmente unidos por su búsqueda de una nación que fuera internamente homogénea, de manera que el estado reconociera sólo al ciudadano individual como portador legítimo de derechos”.

Tras las declaraciones de Advani, el BJP se encontró frente a un espinoso dilema: después de toda una vida clamando furiosamente  contra el “apaciguamiento de los musulmanes” y el “minoritismo” (el respeto a las minorías), ¿cómo podía ser que un destacado líder del partido calificara de “laico” a Jinnah, la fuerza impulsora de Pakistán? En las retractaciones y requiebros que siguieron, Advani quedó  fuera de combate, pero no antes de que el partido reforzara el “núcleo ideológico” amenazando con la expulsión a cualquier persona que se manifestara en contra. La debacle de Advani hizo imposible censurar a Singh por alabar a Jinnah  y,  sin embargo,  el caos postelectoral en el partido tampoco permitía dejarle escapar sin castigo. Tenían que rodar cabezas, era necesario practicar con el ejemplo, se invocó el legado de Patel  y Singh se tuvo que marchar. La expulsión Singh marca el punto más bajo para el BJP, una década después de que asumiera el poder como socio principal de una amplia coalición. Bajo el Primer Ministro Atal Bihari Vajpayee (el “Vikas Purus” del BJP,  literalmente “el hombre del progreso”), el partido impuso una disciplina ejemplar: Advani fue viceprimer ministro y ministro del Interior (como Patel) y Singh desempeñó la cartera de asuntos exteriores.

Durante cinco largos años, la India se arraigó como estado nuclear, fue a la guerra con Pakistán, y se presentó como una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo. Hubiera sido un buen legado para un gobierno que se definía a sí mismo por su política de  “dureza contra el terrorismo”  y su determinación en convertir a la India en una superpotencia mundial. Cuando se convocaron las elecciones de 2004, el BJP se sentía lo suficientemente cómodo como para que su cartel electoral fuera desembarazarse de la parte musulmana  y lanzar la campaña de  “India Shining”: hábiles anuncios de televisión difundían la idea de un destino manifiesto. La derrota de 2004 fue un shock y dejó al partido sin timón: una facción moderada, encabezada por el ex línea dura Advani, instó al BJP a moverse hacia el centro, mientras que extremistas como Narendra Modi, acusado de haber organizado los pogromos contra los musulmanes en su estado en 2002, abogó por un retorno a la política de confrontación de la década de 1990 que condujo a disturbios por todo el país. Como resultado, la campaña del partido en 2009  ha sido una mezcolanza de “soft-Hindutva”,  respetable “Bijli-paani-Sadak” (electricidad, agua y carreteras)   y descarada retórica anti-musulmana, y el BJP compareció ante los votantes como un partido confundido sobre su propia identidad.

Narendra Modi

La batalla por el libro de Singh es parte de una lucha más larga y compleja por el liderazgo en el BJP, una batalla entre moderados y extremistas, entre el nacionalismo duro hindú y el suave Hindutva, entre la vieja guardia y los Jóvenes Turcos. Mientras tanto, Jinnah. India-Partition, Independence ha vendido más de 49.000 ejemplares en la India y otros 13.000 en Pakistán. Si las noticias son ciertas, Singh podría incluso volar pronto a Karachi para su promoción.

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4 Respuestas a “India y Pakistán: debates sobre la partición

  1. Muchas gracias por el blog que se ha convertido para mi en una lectura obligada.Aporta con frecuencia informaciones y datos poco conocidos (por mi) y siempre muy interesantes y documentados.
    Un saludo

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