Anthony Grafton: entrevista

Como es costumbre entre la principal asociación americana de historiadores, a principios de 2010 dieron la bienvenida a su nueva presidenta, Barbara D. Metcalf, a la que habían designado un año antes. Del mismo modo, eligieron a la persona que la sucedería, nombrándola President-elect. Eso significa que para 2011 tendrán la fortuna de ser regidos por nuestro admirado Anthony Grafton, de Princeton.

Tras el nombramiento, la entrevista de rigor, realizada en esta ocasión por Jill O’Neill  para History News Network.

¿Qué le hizo interesarse por el campo de la historiografía?

La lectura de la obra de Arnaldo Momigliano cuando era estudiante.

Usted está investigando actualmente sobre la ciencia de la cronología en la Europa de los siglos XVI y XVII.  ¿Qué es lo más emocionante  que se ha encontrado en esta investigación hasta el momento?

Principalmente aprender cómo los estudiosos cristianos de los siglos XVI y XVII  comenzaron a usar las evidencias de la tradición judía -en particular sobre su Pascua–  para intentar comprender la cronología de la vida de Jesús y los orígenes de la Semana Santa. Se trataba de un tipo muy sofisticado y ambicioso de estudio comparado de la religión.

En febrero de 2008, escribió un artículo en el Daily Princetonian (“Anybody thinking of graduate school?”) en el que informaba a los estudiantes sobre las dificultades que potencialmente les esperaban si querían  ser posgraduados. ¿Ha visto recientemente a más estudiantes lamentar su decisión de hacer el doctorado? ¿Ve que haya muchos estudiantes lidiando con la cuestión de si deben o no asistir a los centros de posgrado?

Los estudiantes con los que que hablo y trabajo parecen, en algunos casos, determinados a probar con el doctorado. Pero sé que están a la espera, al menos e ncuanto a ver si reciben un apoyo financiero, una beca, que les permita hacerlo sin pedir prestado mucho dinero.

A pesar de los obstáculos a los que enfrentan los estudiantes cuando obtienen su doctorado, tiene que haber algunos aspectos gratificantes en el hecho de conseguirlo,   más cuando  se trata de un profesor e historiador consumado! ¿Cuáles han sido hasta ahora los aspectos más gratificantes de su carrera?

La enseñanza ha sido la parte más gratificante de mi carrera: me encanta trabajar con estudiantes de pregrado y estudiantes de posgrado,  y ver que utilizan métodos que yo nunca habría imaginado y que hacen preguntas imaginativas que nunca se me hubieran ocurrido. Después, he disfrutado mucho con la oportunidad de trabajar en un único proyecto durante varios años, profundizando en mis conocimientos y pasando el verano en Europa para la investigación de base.

Además de la nota de advertencia que ofreció  a los potenciales estudiantes de posgrado, ¿cuál sería el mejor consejo que daría  a los estudiantes que están considerando hacer un doctorado y convertirse en los historiadores?

Que aprendan idiomas: tantos como puedan, tan bien como puedan y tan pronto como les sea posible.

¿Cuáles son  las cuestiones más difíciles a las que enfrenta como profesor de historia? ¿Ha descubierto un aumento o disminución del interés de los estudiantes en sus clases de historia?

Es difícil saber de qué consta una educación histórica básica para estudiantes de grado hoy en día: los hechos, métodos y perspectivas que un joven historiador debería saber. El próximo otoño tengo que impartir una asignatura que es una introducción al mundo occidental,  y la tarea es más difícil que nunca.

¿Cree que es posible reintroducir la historia de una manera más atractiva a través del universo online con blogs y webs como el de la History News Network? ¿Es un método que podría revitalizar el interés de los estudiantes por la historia?

Posiblemente. Pero todavía me gusta la universidad en tanto contra-cultural: es el único lugar que hace hincapié en la lectura de textos sólidos,  en prosa y de fuentes primarias,  y escuchar complejas conferencias y debates. Uso las nuevas tecnologías cuando incitan a los estudiantes a abordar las lecturas -el sistema BlackBoard, por ejemplo, para que puedan subir sus lecturas y debatir fuera de clase–, pero todavía no he utilizado el blog en la enseñanza, porque no quiero que que se distraigan de sus tareas fundamentales.

Como presidente electo de la American Historical Association, está claramente implicado como miembro activo en el ámbito académico e histórico. Parece que la AHA celebra reuniones y conferencias con la esperanza de fomentar la colaboración entre los historiadores. ¿Cree usted que la colaboración puede ser tan crucial para la historia como lo ha sido en otras áreas académicas? ¿Cómo ve la relación entre los historiadores; es una red de positiva y de apoyo? ¿Cree usted que esta idea de la colaboración entre los historiadores se ha desarrollado de algún modo con el papel creciente de las webs y blogs de contenido histórico?

Gran pregunta. He escrito varios libros y artículos en colaboración con otros investigadores, y creemos que la colaboración es muy interesante y gratificante. Uno llega a lugares que no alcanzaría por sí mismo y te diviertes más mientras lo estás haciendo. Esto es algo que los practicantes de las ciencias básicas y sociales descubrieron hace mucho tiempo. La obra digital es casi siempre de colaboración, y a medida que los historiadores se muevan más hacia proyectos digitales tendremos que aprender a colaborar, fijando la responsabilidad y el mérito que correspondan a cada uno, como hacen los profesionales de otras disciplinas.

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