Pierre Nora habla de los bestsellers

Pierre Nora es conocido por su faceta de historiador, con una amplia producción en la que sobresalen, por supuesto, los tres volúmenes dedicados a Les Lieux de mémoire, que dirigió para Gallimard. Es, además, miembro de la Académie française y fue director de estudios en la EHES. Pero es asimismo  editor jefe en la citada Gallimard, donde fundó la revista Le Débat.  Pues bien, es esta faceta de editor la que le permite analizar brevemente el fenómeno del best seller y por ello habla de los libros de éxito para la alianza Books & Nouvelobs.

Books: De la novela de quiosco de estación a la última obra de un Nobel de literatura, pasando por la novela romántica,  el término “best seller” cubre realidades muy heterogéneas. ¿Puede definirlo?

Pierre Nora: La palabra “best seller”  es un auténtico cajón de sastre. A cualquier libro que se venda mucho se le llama ahora best seller. Ahora bien, en ese sentido, también podemos identificar al menos cuatro categorías principales. La primera se refiere a todas aquellas obras que obedecen a las leyes de la gran difusión: la necesitan y están prediseñadas para ello. Son los diccionarios y libros prácticos (bricolaje, jardinería, salud y otros métodos para que funcione su matrimonio o mantener el peso), pero también la literatura llamada “popular”, ya sea sentimental o policíaca (la trilogía “Millenium” de Stieg Larsson sería un ejemplo).

Luego está el best-seller “programado”: Harlan Coben, Marc Levy, Guillaume Musso y otros … El género requiere una maquinaria editorial compleja, que se basa en una industria de la fábricación del éxito. Ésta es probablemente la categoría que tiene hoy mayor crecimiento. En un registro próximo, aunque diferente,  están los libros de grandes figuras, las de los Nobel de literatura o los de Simone Veil, por ejemplo. No son best seller “programados”, pero son predecibles: todo el mundo sabe que si son buenos, estos libros se venden mucho.

Por último, tenemos el éxito “inesperado”. Ésta es probablemente la única categoría auténtica de best sellers.  Es la que define la esencia del fenómeno, con esos libros que hacen añicos todas las previsiones. El best seller inesperado es el libro que sale con una tirada de 3.000 ejemplares y que luego consigue ventas finales de  30.000 o 300.000; es capaz de de sobrepasar el público al que se suponía que estaba destinado. No no habla de las fuerzas del mercado ni de la industria editorial, sino de la historia de las mentalidades. Y ello porque el éxito inesperado significa que ha tocado cierta sensibilidad social insospechada. Es el fenómeno verdaderamente moderno del best seller, su forma más interesante.

Books: Entonces, ¿hemos de entender que lo esencial no son las ventas, sino la relación que un libro consigue establecer con un público más amplio del que tenía previsto?

P. Nora:  Eso es. “Más allá de los 20.000 ejemplares se inicia el malentendido”, dijo Malraux: más allá de un cierto nivel, el éxito requiere la suma de públicos en conflicto. Tenemos  el caso de Intellocrates, libro publicado en 1981 por Hervé Hamon y Patrick Rotman, escrito desde la izquierda  pero que arrebata a la derecha por su anti-intelectualismo.  O lo contrario: la izquierda, agitada por su culto al maoísmo, se apodera  en 1973 del libro de Alain Peyrefitte Quand la Chine s’éveillera. Es la explosión de la audiencia lo que hace que hablemos realmente de best seller. Y se trata de libros cuya tirada puede ser muy diferente. Con más de 50.000 copias vendidas, los Ecrits de  Jacques Lacan, publicados en 1966, suponen un best seller  increíble para una colección de textos complejos. Por el contrario, si el nuevo libro de François de Closets, Zéro faute : L’orthographe, une passion française, no vende entre  150.000 y 200.000, será considerado casi como un fracaso. Pero en 1984, cuando el propio Closets vendió en un año más de 1,8 millones de ejemplares de Toujours plus, era un best seller “inesperado”.

Books:  ¿Por qué ese éxito?

P. Nora:  Al analizar los best sellers uno a uno, nos damos cuenta de que todos supieron captar en el momento adecuado las sensibilidades latentes en una sociedad. Cuando publiqué en 1968 L’Aveu de Arthur London,  aparecido en la colección “Témoins” de Gallimard, sacamos el libro con una tirada de 3.000 ejemplares, y vendió 150.000. Y más aún cuando se hizo la adaptación cinematográfica de Costa-Gavras, con Yves Montand y Simone Signoret. Es obvio que L’Aveu revelaba algo muy importante sobre la fractura del mundo comunista. Cuando Emmanuel Le Roy Ladurie me presentó Montaillou en 1975, recuerdo que le dije : “Si le quitas una tercera parte, te garantizo que vas a vender 20.000 ejemplares”. No lo recortó y hemos vendido 200.000.

Estoy muy interesado en este caso particular, pues creo que en ese volumen se produjo un  encuentro inesperado entre la “gran historia”, representada por la Sorbona y el Collège de France, y la “pequeña historia, representada por la Académie francesa. De pronto, un gran profesor del Collège de France contaba, al estilo de la “pequeña historia” lo que era una gran historia, que además es sobre la Francia meridional y Occitania, en un momento de auge del regionalismo.  Tomemos, más recientemente,  Les Bienveillantes, de Jonathan Littell: este libro, comprado por una miseria y  con una tirada de 6.000 ejemplares (una cifra ya importante para un tocho si es difícil de leer),  ha conseguido finalmente alrededor de 800.000 compradores!

Una vez más, son muchos los factores que lo pueden explicar. En primer lugar, estoy convencido de que gran parte de su éxito es que fue publicado inicialmente en Francia. Si hubiera sido publicado primero en los Estados Unidos, no habría tenido este éxito. Traté de comparar los efectos de este libro con los que tuvo Le Dernier des justes de André Schwarz-Bart, publicado por Seuil en1959. Dos años antes de la revelación del proceso de Eichmann, se planteaba la responsabilidad de los cristianos en el exterminio de los judíos, demostrando que se remontaba a la Edad Media y que no fue, pues,  un efecto de la maldad nazi, impía y pagana. Este libro movilizó brutalmente a la opinión católica y revivió el sentimiento de culpabilidad cristiana. Fue poco después de que Jules Isaac escribiera Genèse de l’antisémitisme (1956);  donde trata también al papa Juan XXIII, que revisa ciertas partes de la teología cristiana en relación con los judíos. En mi opinión, con Les Bienveillantes ocurre algo semejante: uno piensa que sólo los monstruos son monstruos, pero en realidad todos somos monstruos y el misterio del mal es un misterio común. Siempre es el mismo problema, el de la banalidad del mal.

Sea cual sea su forma, el best seller inesperado revela súbitamente un momento histórico:  ilumina de forma repentina una sensibilidad latente. Es como si  perforara el inconsciente colectivo. L’Elégance du hérisson de Muriel Barbery  también pertenece a esta categoría: un millón de ejemplares, y ahora continúa en el extranjero. Pero debo admitir que las razones de su éxito siguen siendo un misterio para mí: ¿por qué esta historia de un conserje le dice algo a tanta gente?,   ¿qué nos revela de nuestra sociedad? Aquí, bajo los brazos…

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