Las fronteras del Oriente Próximo

El último número de la revista Vingtième Siècle (núm. 103, julio-septiembre, 2009) vuelve sobre la Declaración Balfour y los acuerdos Sykes-Picot, es decir, sobre los pactos que previeron el establecimiento de un hogar judío en Palestina y el reparto de los territorios árabes del Imperio Otomano entre Francia y Gran Bretaña.

Vingtieme siecle

¿Por qué retomar este objeto? En primer lugar, señalan, porque merece ser considerado como un  pieza histórica en sí misma, aprehendida en su totalidad y en su coherencia. Se trata de ofrecer una perspectiva comparada, sin borrar las particularidades ni las circunstancias nacionales o históricas, que permita identificar una serie de líneas maestras,  un juego de ecos y espejos, en una zona que suele considerarse como irreductiblemente fragmentada, dividida en muchas “comunidades”,  “crisis” y “problemas” … Esta fragmentación es un obstáculo para una verdadera comprensión de los fenómenos históricos, aunque se explica tanto por la complejidad de los problemas y de las tierras como por la barrera del idioma y la violencia de los conflictos ideológicos que atraviesan este espacio.

En segundo lugar, parece deseable a principios del siglo XXI  tomar nota de los actuales procesos de reformulación y reconfiguración de las indentificaciones nacionales en la región, intentando iluminarlos desde la disciplina histórica específica. Este debate tiene por objeto destacar la génesis del proceso de identificación nacional, su plasticidad, su capacidad para adaptarse a las circunstancias históricas, su evolución reciente, todo ello  en el contexto de una crisis generalizada de los grandes consensos nacionales. Más allá de las discusiones semánticas, al decidirse por “identificaciones” en lugar de “identidades”, la revista  propone una determinada aproximación a los fenómenos identitarios, lejos de categorizaciones simplistas y unívocas, lejos de reconstrucciones a posteriori.

Por último, para responder a este desafío de una evaluación general, pero contextualizada,  del proceso de identificación en Oriente Próximo, el largo plazo  parece especialmente relevante. Con esta perspectiva es posible entender tanto las raíces de los grandes paradigmas ideológicos actuales como sus muchos cambios, en el pasado y ahora mismo.

El volumen se divide en tres partes: “Proche-Orient : foyers, frontières et fractures”. La primera trata de analizar las estructuras esenciales de las utopías panarabistas, sionistas y turco-otomanas. La última estudia las líneas de fracturas internas que atraviesan las distintas sociedades locales, considerando la complejidad de los distintos procesos de identificación y su historicidad. Es decir, la combinación de identidades religiosas, nacionales, locales, lingüísticas, generacionales o sexuales, así como sus configuraciones episódicas en el contexto de lo que han sido los grandes acontecimientos internacionales. En cuanto al segundo aspecto, el de las fronteras, la revista aborda la construcción histórica de las fronteras interestatales, centrándose  en su movilidad, su elasticidad y en los itinerarios de los exiliados, inmigrantes o refugiados que las cruzaron y las cruzan desde principios de siglo. Al situar la importancia del territorio en el centro de la reflexióny privilegiar en última instancia  una historia social de las zonas fronterizas y de sus habitantes, los diversos artículos tratan de ir más allá de la abstracción geopolítica  para restaurar estas zonas de contacto en todo su espesor y densidad históricas.

Philippe Bourmaud, por ejemplo, trabaja sobre las fronteras de los Estados postotomanos,  estudiando las divisiones territoriales y el establecimiento de diferentes códigos de nacionalidad durante la década de 1920, pero también las nuevas articulaciones entre derecho de sangre y derecho de suelo y sus  consecuencias en términos del derecho de los refugiados. Esta historia secular de las categorías de nacionales, particularmente significativa en el caso de los palestinos desplazados después de 1948, permite al autor reflexionar sobre el proceso de exclusión, la discriminación y la situación de apátridad que se han ido desarrollando gradualmente en la región . Jean-David Mizrahi investiga los confines sirio-transjordanos  desde finales del siglo XIX hasta el inicio de los Mandatos, para señalar el paso de una “región fronteriza” a una “línea fronteriza”, un cambio cargado de consecuencias para la las poblaciones locales. Siguiendo  paso a paso las trayectorias de las familias en el exilio, de los bandoleros, los campesinos o trabajadores, muestra que la mezcla de personas, en toda su fluidez  identitaria, ayudó a producir una “nación árabe” vivida y habitada, probablemente más segura y duradera que los discursos políticos. Benjamin Thomas White y Seda Altuğ analizan  el proceso de fabricación y consolidación de la frontera turco-siria en los años 1920 y 1930, desde ambos lados de la línea de demarcación territorial,  dialogando directamente con Jean-David Mizrahi: lejos de ser una aproximación diplomática y geopolítica de los dispositivos fronterizoa , destacan la articulación de los discursos  sobre “la inseguridad fronteriza” y el fortalecimiento de los aparatos estatales. Por otra parte,  subrayan que, desde la parte siria, la potencia mandataria francesa toma la frontera más como un  limes imperial situado en el borde de su dominio colonial que como una frontera para la futura Siria independiente. Finalment,  Jihane Sfeir revisa una de las fronteras más emblemáticas de la región, la que desde 1948 separa el Líbano de Israel, que antes de 1948 era una zona de intenso contacto entre las gentes del sur del Líbano y las de la Palestina del Mandato. Estudiando el periodo 1943-1958, el paso de una frontera abierta y porosa a una barrera militar destinada a ser hermética e impenetrable, examina el impacto de los nuevos dispositivos fronterizos sobre las identidades libanesa y palestina, que surgen como mirándose en un espejo.

construcción histórica de las fronteras entre los Estados en el Oriente Medio, centrándose de nuevo en su movilidad, su elasticidad y las rutas de los exiliados, inmigrantes o refugiados que cruzaron y Criss desde principios de siglo. Al situar la importancia del territorio en el centro de la reflexión, poniéndose de pie más cerca del terreno y del terreno, muy a menudo ignorada por la historia de las relaciones internacionales, centrándose en última instancia, una historia social de las zonas fronterizas y de sus habitantes Los diversos artículos tratan de deconstruir la visión de una línea divisoria vacío de hombres, considerada como una mera abstracción geopolítica, para restaurar estas zonas de contacto en todo su espesor y densidad en toda su historia.
Al trabajar en el establecimiento de fronteras en los Estados postottomans Philippe Bourmaud estudio de las divisiones territoriales y el establecimiento de códigos de diferentes nacionalidades durante la década de 1920, pero nuevos vínculos entre el jus sanguinis y jus soli y consecuencias en términos de derecho de los refugiados. Esta siglos de historia antigua de las categorías de nacionales, particularmente rigurosa en el caso de los palestinos desplazados después de 1948, permite al autor para reflexionar sobre el proceso de exclusión, la discriminación y la apatridia que se había desarrollado gradualmente en la región .
Jean-David investigación Mizrahi, por su parte en la frontera con Siria Transjordania de finales del siglo 19 hasta el comienzo de las órdenes, para destacar la aprobación de una “región fronteriza” a una “línea de frontera”, cargado de consecuencias para la las poblaciones locales. Al seguir paso a paso, las trayectorias de las familias en el exilio, los bandoleros, campesinos o trabajadores, muestra que la mezcla de hombres en toda su fluidez de la identidad, ayudó a producir una “nación árabe” vivida y habitada, probablemente más seguro y más duradero que los discursos políticos.
Al analizar el proceso y la consolidación de la frontera turco-siria en los años 1920 y 1930, los dos lados de la línea de demarcación territorial, Benjamin Thomas White y Seda Altuğ interactuar directamente con Jean-David Mizrahi: lejos de ser una se acercan los dispositivos de la frontera diplomática y geopolítica, destacan las intervenciones de conjunto sobre “la inseguridad fronteriza y el fortalecimiento del aparato estatal, subrayando que la parte siria, la potencia mandataria francesa aprehende especialmente frontera como una lima imperial en el borde de su dominio colonial, y no como una frontera para el futuro independiente de Siria.
Jihane Sfeir finalmente regresó a una de las fronteras más emblemáticos de la región que desde 1948 entre el Líbano e Israel, que antes de 1948 era una zona de intenso contacto entre las personas del sur del Líbano y los de la Palestina del Mandato. Al estudiar el periodo 1943-1958, el paso de una frontera abierta y porosa en una barrera militar destinado a ser hermético e impenetrable, se examina el impacto de la nueva frontera dispositivos de la identidad libanesa y palestina, que están surgiendo, así como espejo.
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