Repensar la subalternidad

Los estudios subalternos, denominados muchas veces poscoloniales, han sido una de las manifestaciones más evidentes del descentramiento de la historiografía contemporánea. La impugnación de la gran narrativa europea, y su caracter universalista, ha tenido en estos autores a los representantes más destacados. Es innecesario a estas alturas mencionar sus referencias (de Thompson a Said) o sus nombres: Ranajit Guha,  Gayatri Chakravorty Spivak, Partha Chatterjee o Dipesh Chakrabarty, entre otros. Este último lo compendió en su volumen Al margen de Europa (Tusquets, 2008) y lo señalaba antes de forma gráfica en su texto “La poscolonialidad y el artilugio de la historia“:

El que Europa funcione como un referente silencioso en el conocimiento histórico mismo se vuelve obvio de una manera sumamente ordinaria. Por lo menos hay dos síntomas cotidianos de la subalternidad de las historias no occidentales, tercermundistas. Los historiadores del Tercer Mundo sienten una necesidad de referirse a las obras de historia europea; los historiadores de Europa no sienten la obligación de corresponder. Se trate de un Edward Thompson, de un Le Roy Ladurie, un George Duby, un Carlo Ginzburg, un Lawrence Stone, un Robert Darnton o una Natalie Davies —para citar sólo algunos nombres al azar de nuestro mundo contemporáneo—, los “grandes” y los modelos del oficio del historiador siempre son, por lo menos, culturalmente “europeos”. “Ellos” producen su obra en una relativa ignorancia de las historias no occidentales y esto no parece afectar la calidad de su trabajo. Éste es un gesto, sin embargo, al que “nosotros” no podemos corresponder. Ni siquiera podemos permitirnos una igualdad o simetría de ignorancia a este nivel sin correr el riesgo de parecer “anticuados” o “superados” .

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Eso explica, en parte, que aun habiéndose publicado algunos de sus textos en España, su impacto aquí sea infinítamente inferior al que tienen en América Latina,  donde se les edita más y son más leídos. Por ejemplo, acaba de aparecer Repensando la subalternidad. Miradas críticas desde/sobre América Latina, una colaboración entre el Instituto de Estudios Peruanos y el SEPHIS (South-South Exchange Programme for Research on the History of Development) bajo la batuta de Carlos Sandoval. Éste señala en la introducción: “Los trabajos reunidos en esta compilación constituyen una muestra del fructífero encuentro entre historia y antropología para la comprensión de América Latina y del Perú. Incorporando perspectivas innovadoras, formulando críticas relevantes y replanteando convencionalismos e inercias institucionalizadas, los artículos aquí agrupados representan un corpus reconocible para el público especializado, pero merecen (y exigen) la atención del lector que no lo es. Y en particular de aquellos o aquellas estudiantes o docentes de ciencias sociales interesados en conocer las discusiones recientes en los cada vez más movedizos territorios de la historia y la antropología, pero que por las asimetrías de nuestro espacio académico no han podido acceder a las publicaciones que originan o recogen lo sustancial de estos debates”.

En cuanto al volumen, la mayor parte de los textos proceden de la investigación realizada en América, pero hay otros que son traducciones. Algunos ya eran conocidos en versiones previas:  por ejemplo, el de Dipesh Chakrabarty, “Una pequeña historia de los Estudios subalternos”, o el de Frederick Cooper, “¿Para qué sirve el concepto de globalización? La perspectiva de un historiador africanista”. En cambio, es un acierto traducir al excelente y poco conocido historiador (sinólogo) turco Arif Dirlik: “El aura poscolonial. La crítica del tercer mundo en la edad del capitalismo global”.  Se trata de un famoso artículo aparecido en Critical Inquiry en 1994, que avanzaba  su volumen del mismo título.  Asimismo, se recupera un texto escondido de Eric Hobsbawm: “Nacionalismo y nacionalidad en América Latina”.  El original estaba en: “Nations and Nationalism in Latin America”, Jean Baton,  Bouda Etemad y Thomas David, eds., Pour une histoire economique et  socials internationale: melanges offerts a Paul Bairoch. París, 1995, págs. 313-23.

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4 Respuestas a “Repensar la subalternidad

  1. Sin duda el predominio del enfoque “occidental” responde a una posición de dominio que viene no sólo del colonialismo triunfante sino del dominio que prepararon los primeros estados mesopotámicos y mediterráneos. Es interesante, siguiendo el mismo criterio, observar que la asunción de los enfoques alternativos (o ¿tercermundistas?) por parte de los expertos de unos y otros mundos, educados en la cultura occidental no obstante, obedezcan a la necesidad de un discurso capaz de competir con el primero para… conquistar una posición de dominio (¿de qué si no?).
    No se trataría de una “revisión” y una “renuncia” de posiciones de dominio sino de la adpción de otras con iguales objetivos. Ninguna más legítima que la otra.
    Bueno, esto no es nuevo en la dinámica de constitución y confrontación de los grupos humanos desde que el hombre existe (o antes), y suele, en el mejor de los casos, ser adornado ideológicamente, ignorado o silenciado. ¿Me equivoco?

    • Este mismo comentario encarna esa idea de dominación occidental, que de una u otra manera ‘resiste’ al avance en la aceptación de otras interpretaciones de los hechos históricos o la teorización en ciencias sociales. No se trata de que una domine a otra, sino de la visibilización de otras realidades que no se pueden entender sin cambiar de perspectiva. No se puede pretender que la comprensión europea de los fenómenos sociales sea universal, máxime cuando en ocasiones sigue justificando formas de dominación y hegemonía cultural, económica, etc.
      Es imprescindible escuchar otras voces, no en un combate por dominar, sino por coexistir en mutuo entendimiento y comprensión. Esto no se puede lograr si sólo existe un discurso y una voz.

  2. Creo que esta publicación, que espero poder adquirir pronto, es una muestra más de la excelente calidad de trabajo que caracteriza a esta institución peruana que es el IEP, por otro lado, me parece interesante contar con el apoyo de una institución como Sephis quien nos da clara muestra de su compromiso con las CCSS en su conjunto, pues trabajos como estos nos invitan a (re) pensar no sólo conceptos, sino que con ello América Latina en su conjunto.
    Felicitaciones amigos y abrazos desde España.
    Atte.,
    Francisco Valdizán

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