Las memorias de la guerra civil

La guerra civil, la ley de memoria histórica y las actuaciones del juez Baltasar Garzón continúan siendo temas de actualidad, incluso más allá de nuestras fronteras. Por ejemplo, Julius Purcell, que trabaja desde Barcelona para el FT, ha escrito un interesante artículo en la Boston Review: The Memory That Will Not Die.  Exhuming the Spanish Civil War. Por su parte, Dan Kaufman incide en lo mismo, pero aprovecha la ocasión para retomar un volumen de memorias que apareció el pasado año: War Is Beautiful: An American Ambulance Driver in the Spanish Civil War.

Como señala Kaufman en un largo texto aparecido en The Nation, la publicación del libro fue notable por muchas razones, y una de ellas es la propia supervivencia del manuscrito, escrito por el poeta y novelista James Neugass. En 2000, más de cincuenta años después de que Neugass muriera de un ataque cardiaco en una estación de metro de Greenwich Village, y casi otros tantos años después de que la mayoría de sus documentos se perdieran al inundarse el sótano donde se guardaban, un librero descubrió un manuscrito suyo en una librería de Vermont. Se supone que procedía de la colección de Max Eastman, el otrora editor de la influyente revista de izquierdas The Masses. Seguramente le llegó a Eastman para que lo evaluara y en el margen alguien, tal vez Eastman, escribió: “El título  La guerra es bella es una consigna fascista. Si se trata de una ironía ingenua y desencaminada, resulta muy peligroso”. Con quinientas páginas de extensión, una copia incompleta del manuscrito mecanografiado llegó a su hijo Paul, y luego a Peter Carroll y Peter Glazer,  historiadores que han estudiado la participación estadounidense en el conflicto. Ambos editaron el manuscrito original, que ahora está depositado en una biblioteca universitaria y que fue publicado el pasado noviembre por New Press.

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Kaufman recuerda que Neugass fue uno más de los cerca de tres mil estadounidenses que se ofrecieron para defender la República democrática española ante la revuelta militar encabezada por Franco y apoyada después por Hitler y Mussolini. Poco después del inicio de la guerra, el gobierno de EE.UU.  prohibió a los estadounidenses la entrada en España, así que la mayoría entró ilegalmente en el país. Esos voluntarios formaron dos batallones, que serían conocidos como  la Brigada Abraham Lincoln.  Además, hubo una organización legal de ayuda a la República, llamada American Medical Bureau,   fundada por Edward Barsky, un cirujano de Nueva York . (El Departamento de Estado hacía excepciones con los grupos de ayuda humanitaria).  Barsky estableció hospitales  en  iglesias y monasterios, así como una unidad médica móvil. En su momento álgido, el personal de Barsky incluyía  a más de 100 médicos, enfermeras y conductores. Neugass, un poeta de 32 años que se ganaba la vida como instructor de esgrima, cocinero, trabajador social y conserje, llegó a España en noviembre de 1937 y se le asignaron las tareas de asistente de Barsky y conductor de ambulancia.

Neugass sigue el ritmo irregular de la guerra, pasando sincopadamente del  aburrimiento a los triunfos efímeros y el terror. Breves y vívidas descripciones de la vida cotidiana, como un desagradable plato de bacalao ( “sabe a cuero encolado y hervido en aceite de motor”), se mezclan estrechamente con representaciones sentimentales de los soldados heridos. “Un francotirador alcanzó a  Fred Mowbray, de Nueva Orleans,  en la base de la columna”, escribe. “Paralizado de la cintura para abajo, con la acumulación de orina en los riñones, me rogó que le sondara ….  Suplicaba que le suministrara morfina, algo que no se le podía dar. Llorando lastimosamente, pues no estaba deliraba,  se le sacó de la sala y fue evacuado esa mañana. Dicen que en los casos de columna tarde o temprano  todos mueren”.

Kaufman señala que estas memorias son particularmente importantes dada la creciente tendencia revisionista sobre  la Guerra Civil española en la última década. Sin mencionar a la historiografía española, cita como ejemplo dos destacados artículos: el  de George Packer en The New Yorker y sobre todo el de Sam Tanenhaus en Vanity Fair (“Innocents Abroad”, septiembre de 2001), en el que este último señala como falsa la visión tradicional de la guerra civil como noble lucha contra el fascismo. En ese sentido, sostiene, España representa “the most stubbornly enduring political myth of the 20th century: the myth of the virtuous, innocent left”.  Por supuesto, Kaufman cuestiona esa afirmación y el uso de las fuentes sobre las que se basa.  Para ello, remite a un artículo de Peter Carroll, uno de los editores del volumen de memorias citado: “The Myth of the Moscow Archives”, publicado en el monográfico que Science and Society dedicó a la guerra civil en el otoño de 2004.

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Añádase a lo anterior que el último número de la LRB incluye una reseña de Jeremy Harding (“Paralysed by the Absence of Danger“) que aborda el volumen de Neugass y otros dos:  Letters from Barcelona An American Woman in Revolution and Civil War, editado por Gerd-Rainer Horn (Palgrave Macmillan, marzo 2009) y el reciente  We Saw Spain Die: Foreign Correspondents in the Spanish Civil War, de Paul Preston (Skyhorse Publishing, septiembre de 2009).

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Una respuesta a “Las memorias de la guerra civil

  1. La traducción de “War is beautiful” al español está anunciada para octubre de este año en la editorial catalana “Papel de Liar/Global Rhythm”, con el título “La guerra es bella: un americano en la Guerra Civil española”

    Para quien le interese.

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