No esperen librarse de los libros: Umberto Eco y la wikipedia

“Ho sposato Wikipedia?”. Ésta es la pregunta que se hace Umberto Eco en su columna del pasado 4 de septiembre en L’Espresso.

Todos nosotros, cuando estamos trabajando y necesitamos cerciorarnos sobre un nombre o una fecha, recurrimos a la Wikipedia. Para los profanos, recordaré que Wikipedia es una enciclopedia ‘on line’,  constantemente escrita y reescrita por sus usuarios. Es decir, si uno busca, por ejemplo, la voz«Napoleón» y ve que el artículo es incompleto o incorrecto, se registra y la corrige, de modo que se guarda con la nueva aportación.

Por supuesto, ese modelo permitiría a  maliciosos o a locos difundir falsas noticias, pero eso debería poder evitarse por el hecho de que el control es realizado por millones de usuarios. Si un malintencionado pone que Napoleón no murió en Santa Elena, sino en Santo Domingo, al punto millones de simpatizantes intervienen para corregir la revisión ilegal (y  creo que, tras algunos ataques, hay una especie de  control editorial ejercido al menos sobre los juicios claramente difamatorios). En este sentido, Wikipedia es un buen ejemplo de lo que Charles Sanders Peirce llamaba “la Comunidad”  (científica), la cual,  por algún tipo de feliz homeostasis,  borra  los errores y legítima los nuevos descubrimientos portando, como él decía,  la antorcha de la verdad.

Pero si bien esto podría ser válido para el caso de Napoleón, la pregunta es si vale para un John Smith cualquiera. Tomemos el ejemplo de una persona más conocida que John Smith pero menos que Napoleón: mi caso.  Al principio traté de corregir el artículo que me dedica, porque contenía errores y falsedades  (por ejemplo, que soy  el primero de trece hermanos, algo que es de mi padre). Entonces me detuve, porque cada vez que por curiosidad revisaba mi entrada encontraba otros detalles incorrectos. Ahora, algunos amigos me indican que la Wikipedia dice que me he casado con la hija de mi editor, Valentino Bompiani. La noticia no es para nada difamatoria, pero si lo fuera para mis queridas amigas Ginevra y Emanuela  habría intervenido para eliminarla.

En mi caso, ni siquiera se puede hablar de un error comprensible (como la historia de los trece hijos), ni de que se haya tomado un rumor previo:  a nadie se le había ocurrido antes tal cosa, de modo que ha sido un desconocido colaborador de la Wikipedia el que ha intervenido para hacer pública su fantasía privada, sin que jamás se le haya ocurrido comprobarlo con alguna otra fuente.

¿Hasta qué punto hemos de confiar en la Wikipedia? Debo decir que confío porque uso la técnica del investigador profesional: consultar Wikipedia sobre un tema determinado y luego comparar con otros dos o tres sitios. Si la noticia se reitera en tres, lo probable es que sea verdad (pero hay que tener cuidado de que los sitios de las consultas no sean parasitarios de Wikipedia  y repitan el error). Otra forma es ver el artículo de la Wikipedia en dos idiomas  (si tienes problemas con el urdú, se puede escoger el inglés): a menudo las dos voces coinciden (una es  traducción de la otra) pero a veces difieren, y puede resultar interesante advertir una contradicción, que podría llevarnos (en contra de la religión virtual)  a consultar una enciclopedia en papel.

Ahora bien, he utilizado el ejemplo de un estudioso que ha aprendido a trabajar confrontando las fuentes. Pero, ¿qué les pasa a los otros, a los confiados o a los niños que recurren a la Wikipedia para hacer los deberes? Nótese que también se aplica a cualquier otro sitio, razón por la que hace tiempo  aconsejé, incluidos grupos de jóvenes, establecer un centro de control de Internet, con un comité integrado por expertos de seguridad, materia por materia, de manera que los distintos sitios fueran revisados (en línea  o en una publicación impresa) para juzgar sobre su exactitud o exhaustividad. Pero, pongamos otro ejemplo. No el del nombre de un personaje histórico como Napoleón (para el que Google me dio 2.190.000 páginas), sino el de un joven escritor conocido sólo desde hace un año, es decir, desde que ganó el premio Strega de 2008. Me refiero a Paolo Giordano,  autor de La soledad de los números primos. Obtenemos 522.000 sitios. ¿Cómo se los puede controlar a todos?

En cierta ocasión se pensó controlar sólo los sitios sobre un solo autor,  en los que los estudiantes a menudo pueden encontrar información. Pero si tomamos a Peirce, al que acabo de mencionar, los sitios son alrededor de 734.000.

Aquí hay un gran problema que, por ahora, sigue sin solución.

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Eco Carriere

Sea como fuere, su último volumen es toda una declaración: “No esperen librarse de los libros”. Se trata de un diálogo entre Eco y Jean-Claude Carrière: Non sperate di liberarvi dei libri. Bompiani, 2009.

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2 Respuestas a “No esperen librarse de los libros: Umberto Eco y la wikipedia

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