Obama y la reinterpretación del pasado americano

En el Washington Post del pasado 20 de abril, Valerie Strauss hablaba con distintos especialistas ( Ed Ayers,  Randall Miller y James McPherson, entre otros) sobre cómo la elección de Barack Obama puede suponer un cambio a la hora de interpretar la guerra civil americana:   “What Was the Civil War Really About?

Dicha Guerra Civil comenzó hace 148 años con el asalto a Fort Sumter y terminó cuando las fuerzas rebeldes se rindieron en 1865, pero la disputa sobre cómo enseñar el conflicto a las nuevas generaciones de estadounidenses nunca se ha resuelto.  Si uno pregunta a los del Norte por sus causas,   la respuesta será a menudo una sola palabra: la esclavitud. En muchos lugares del Sur, eso puede variar:  los derechos de los estados, la libertad, el poder político y económico. Ahora, en cambio,   los historiadores señalan que la elección de Barack Obama como primer presidente afroamericano ofrece una oportunidad sin precedentes para romper los estereotipos y ofrecer una visión más amplia de aquella era.   “Su elección significa que podemos ser más honestos. Podemos dejar de dar respuestas unívocas”, dice Edward L. Ayers, un estudioso de la Guerra Civil que  preside la Universidad de Richmond, en la ciudad que se convirtió en la capital de la Confederación.

El ascenso de Obama, señalan algunos historiadores, ha abierto la puerta a un debate nacional sobre la raza. Se ha renovado la pertinencia de las cuestiones relativas al pasado racial del país, incluidos los orígenes y las consecuencias de aquel mortal conflicto, expone Randall Miller, profesor de historia en la Saint Joseph’s University de Filadelfia. “Esto no significa que el tema vaya a ser menos polémico”, añade Miller, “pero sí que estamos hablando de nuevo de cuestiones tales como la esclavitud, la libertad, la raza y las identidades”.

Según Ed Bonekemper,  profesor en el Muhlenberg College y autor de varios libros sobre la guerra, el debate sobre la enseñanza del conflicto se remonta a finales del Ochocientos, cuando los partidarios de de la Confederación impulsaron la perpectiva de la “Lost Cause” al abordar la historia de la Guerra Civil. Esta interpretación sostenía que la esclavitud no causó la guerra y que el Sur luchó heroicamente, a pesar de no tener posibilidades de ganar. Hoy en día muchos historiadores dicen que, de hecho,  el resultado no fue inevitable.  De todos modos, los historiadores profesionales mantienen por lo general que el empeño del Sur  por mantener la institución de la esclavitud fue la principal razón por la que once estados del sur se separaron de la Unión, estallando la guerra civil. Los libros de  texto actuales así lo reflejan, aunque eso no se traduzca necesariamente en el aula. “La forma en que se imparten los cursos depende del profesor, y los cambios en los libros de texto no puede llegar más lejos”, señala el destacado historiador James M. McPherson,  profesor emérito de la Universidad de Princeton.

Les Albers,  profesor de historia en la Washington-Lee High School, en el Condado de Arlington, señala: “La Guerra Civil se enseña en Alaska de forma muy diferente a como se enseña en Tennessee”. Por ejemplo, la profesora  Sharon Drow, de la Belmont Ridge Middle School en el Condado de Loudoun, dice que enseña que la guerra se libró en torno a los los derechos de los estados.  Uno de sus compañeros de profesión, Kevin Bartell, expone que la mayoría de los estudiantes piensan que la guerra fue causada exclusivamente por  la esclavitud, pero en sus clases ofrece una opinión más matizada: que la esclavitud fue el hilo conductor que enhebró otras causas igualmente importantes, políticas y económicas.  En cambio, Ron Richards, un veterano profesor de estudios sociales en la Broad Run High Schooln en Loudoun, dice que  enseña a los estudiantes que “la guerra atañe al asunto del poder, de si el poder debía estar centralizado o fragmentado”.

 ayers

Ayers indica que el asunto de las causas de la guerra y del papel de la esclavitud ha sido tan complejo a lo largo de los años que muchas personas acaban dando una respuesta única a algo que es más complejo. Esta tendencia está tan arraigada en la psique americana que ha llegado incluso, satirizándola,  al  programa de televisión “The Simpsons”, tal como cita a Ayers en su libro What Caused the Civil War?. En una escena de la serie, a un inmigrante del sur de Asiaque solicita la ciudadanía americana se le pregunta   “¿Cuál fue la causa de la Guerra Civil?” Tras exponer una complicada respuesta acerca de los factores económicos y del abolicionismo, el orador es interrumpido por el funcionario, que le dice: “Diga la esclavitud”. Cuando lo hace, se convierte en ciudadano. 

A Albers también le gusta recordar ese episodio. “Yo les digo a los chicos que es una respuesta muy simplista” y le parece que un ejemplo vivo de las mentalidades regionales sobre la guerra.  Él se crió en Nueva York, donde absorbió la filosofía del Norte, que era: “La guerra no nos golpeó. La ganamos, así que la superamos…. Realmente, en el norte no se piensa sobre ello.  Hay un monumento aquí o allí, pero eso es todo”. Más tarde, Albers se incorporó al Ejército y se adiestró en el Sur, donde tiene una perspectiva completamente diferente: “El Sur perdió y fue ocupado. Todo su sistema económico fue revertido. Y eso conduce a ver cómo la guerra trataba sobre el poder político”.

Ayers dice que es hora de que ambas partes se enfrenten a los hechos. “Entendemos la centralidad de la raza y de la esclavitud en toda la historia de América”,  “pero también entendemos que los estereotipos sobre la guerra no son exactos. El Norte no fue a la guerra para poner fin a la esclavitud… y sin la esclavitud no habría habido Confederación. Esto significa que todo el mundo necesita a renunciar a algo. Al fariseísmo en el Norte y la actitud a la defensiva en el Sur blanco. Es el momento”.

Complemento 1:

Forum on the 2008 Presidential Election (Perspectives, abril de 2009)

Complemento 2:

De la serie “Conversations with History” (de la UC Berkeley) el capítulo dedicado a James M. McPherson

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