Fenomenología de Silvio Berlusconi

En su Bustina di Minerva, Umberto Eco menciona dos nuevas contribuciones a la ya amplia bibliografía sobre este personaje italiano. Por un lado, Fenomenologia di Silvio Berlusconi, del que es autor Pierfranco Pellizzetti, una especie de panfleto aún en proyecto que publicará Manifestolibri. Por otro,  Il corpo del capo,  de Marco Belpoliti (Guanda). Y olvida, por ejemplo, el también reciente Il superleader. Fenomenologia mediatica di Silvio Berlusconi, del sociólogo Federico Boni.

superleader

Eco se queda en el segundo de los volúmenes, que considera sólo un aspecto de ese peculiarissimo carácter de Berlusconi,  la relación con su propio cuerpo y la representación que de él da continuamente.

Aunque pueda parecer extraño, dice Eco,  no todos los jefes tienen un cuerpo: muchos de los grandes líderes italianos del pasado  no lo tenían, algunos eran feos y en otros su carisma era de carácter intelectual. Y lo mismo ocurre en otros países. Nadie se acuerda del cuerpo de  los presidentes de Francia, con la excepción de de Gaulle (por la estatura y la nariz);  de los británicos nos queda la imagen de Churchill, pero por ser la cara de un bebedor con un buen cigarro y un vago recuerdo de obesidad;  Roosevelt no tenía la corporalidad (o en sentido negativo, porque se ha desactivado), Truman parecía ser un agente de seguros, Einsenhower un tío, y el primero en utilizar su estado físico (pero de nuevo, sólo con su cara)  fue Kennedy, que le ganó a Nixon con un enfoque televisivo bien centrado.

¿Tenían un cuerpo los grandes líderes del pasado? Para algunos, como Augusto, lo sabemos por  las estatuas; en los demás  suponemos que habían tomado el poder  porque eran fuertes y tenían cierto ascendente no sobre el pueblo (que no tenía oportunidad de verlos) sino sobre su entorno. Luego está la leyenda, como por ejemplo la que atribuía a los monarcas franceses el poder de curar las escrófulas (los reyes taumaturgos de Bloch). Pero no creo que Napoleón arrastrara a sus soldados a la masacre por ninguna virtud somática.

En fin, habrá que volver a su Diario Mínimo, y a la “Fenomenologia di Mike Bongiorno”, donde dice algo así:

“El caso más vistoso de reducción del superman al everyman lo tenemos en Italia en la figura de Mike Bongiorno y la historia de su éxito. […] Este hombre debe su éxito al hecho de que en cada acto y palabra del personaje al que da vida ante las cámaras revela una mediocridad absoluta. […] Mike Bongiorno no se avergüenza de ser ignorante y no demuestra que la educación sea necesaria.   […] En compensación, Mike Bongiorno muestra una primitiva y sincera admiración por la persona que sabe. […] Profesa estima  y confianza en los expertos. […] Mike Bongiorno habla un italiano básico. Su discurso logra la máxima simplicidad. Elimina el subjuntivo, las subordinadas, logra hacer casi invisible la sintaxis. Evita los pronombres, siempre repitiendo el sujeto […].  No es necesario hacer ningún esfuerzo para entenderle. Cualquier espectador advierte que, si llegara el caso, podría hacerlo mejor. […] Mike Bongiorno carece de humor. Ríe porque le contenta la realidad,   no porque sea capaz de deformarla. Huye de la paradoja […]. Representa un ideal al que nadie debe tratar de alcanzar, porque ya está a su nivel. Ninguna religión ha sido tan indulgente con sus fieles. En él se anula la tensión entre ser y deber ser. Les dice a sus adoradores:  eres Dios, no te muevas”.

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