¿Qué es un libro?

Con motivo de la reciente feria del libro parisina (Lectures de dem@in), Le Monde y Libération han repasado la cuestión del libro en tiempos digitales, aprovechando la aparición del nuevo número de Les Cahiers de la librairie.

“Qu’est-ce qu’un livre ? Pages, marges et écrans”, Les Cahiers de la librairie, núm. 7, enero de  2009

El redactor en jefe,  Olivier Carrerot, señala que se pretende “cartografiar de forma lúcida la situación compleja,  inconfortable” del libro en la actualidad.  El libro se analiza bajo cuatro perspectivas: la ofensiva digital, con la contribución de los historiadores  Roger Chartier y Milad Doueihi, además de la traducción de un texto del periodista norteamericano  Nicholas Carr ; la política y la economía del libro, con el filósofo Marcel Gauchet, el editor Eric Vigne y el economista  Olivier Bomsel; la situación de marginalidad o centralidad del libro, abordada por los sociólogos  Bernard Lahire y Serge Regourd y el profesor de literatura  Lionel Ruffel. La última parte trata del diálogo escrito/imagen con el realizador  Olivier Assayas y el novelista Laurent Mauvignier.  Pierre Bergounioux acompaña todo lo anterior con unas notas sobre la etimología del término “libro”.

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Cualquier ensayo sobre el futuro del libro y de la impresión se presenta hoy como la crónica de una muerte anunciada. Tanto es así que, como recuerda Roger Chartier,  el semiólogo italiano Umberto Eco ha dicho que “ya no puedo soportar  la cuestión”. Sin embargo, nunca se han vendido, leído y producido tantos libros  en toda la historia de la humanidad. Pero “la evidencia estadística no es suficiente para calmar la ansiedad”, dice Roger Chartier.

Después de siglos de Galaxia Gutenberg, ¿será absorbido el libro por el agujero negro del ciberespacio? Nada es menos seguro, porque las pantallas de hoy en día multiplican los textos y enlaces, de modo que han llegado incluso a convertirse en “pantallas por escrito”, dice el historiador francés. Innecesario, por tanto, el pánico digital.

Por otra parte, está el éxito del libro electrónico (ebook).  “El éxito del libro electrónico está relacionado con la voluntad de  Amazon de posicionarse en el mercado y elegir un modelo económico, como iTunes y Apple,   con un precio de venta del libro digital  a 9,99 dólares”, dice Emmanuel Benoît, de la editora Jouve, que está muy  diversificada  en la publicación electrónica y que ha adquirido las Publishing Dimensions de Nueva York,  especializa en la publicación de contenidos multimedia. Desde noviembre de 2007, Amazon ha vendido  medio millón de copias del Kindle en el mercado de los EE.UU..

Ahora bien, como dice el  filólogo Doueihi Milad, el libro es un objeto “fetiche” que resiste bastante bien a su desmaterialización.  Y muy especialmente en el ámbito educativo. Enriquecido con imágenes y sonidos, fragmentado por una multiplicidad de entradas, la textualidad digital va en menoscabo de la continuidad de la obra integral. Y el reto  para las jóvenes generaciones consistirá en resistir ese desorden del discurso  que interrumpe la lectura a lo largo del curso.

Asumiendo su papel de bibliófilo nostálgico, al periodista norteamericano Nicholas Carr le preocupan sobre todo  los cambios cognitivos y sensibles producidos por la lectura interactiva. A fuerza de navegar por la Web, “la lectura en profundidad, que era algo natural en mi caso, se convierte en una lucha”, dice. A este cambio en la atención corresponde un tipo de lector consumidor que quisiera hallarlo todo en internet Internet, añade el editor Eric Vigne.

Así,  el internauta se convertirá  en la figura emblemática del “individuo sin pertenencias”, que  según Marcel Gauchet caracteriza a nuestras sociedades, marcadas por una impresionante  crisis de la mediación: desde la educación hasta la edición, nada parece escapar a la voluntad del sujeto contemporáneo   de acceder al mundo del saber sin intermediarios.

Pero no todos lo ven de igual modo. “Parece inevitable que la mejora de las pantallas para lectura,   quizás en forma de rollos de una sola página de ePaper, sustituirán, tarde o temprano, lo que ahora llamamos el libro”, indica Soccavo Lorenzo. La humanidad pasará de los rollos de papiro a los rollos … de ePaper regrabable y comunicante.  Sin embargo, la efervescencia de lo digital está todavía lejos de decirnos cómo  leeremos  mañana. ¿Cómo será la nueva textualidad?, se pregunta Chartier.  ¿Habrá un número de páginas  infinito, que nadie podrá leer y que quedarán enterradas en la Biblioteca Nacional? como dijo Borges. ¿O bien permitirá enriquecer,  a través de sus promesas,   el diálogo que emprende cada lector con su libro? No lo sé, dice Chartier. ¿Quién lo sabe?

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