La crítica al gobierno de Israel

Un grupo de judíos canadienses ha elaborado un manifiesto a propósito de la situación en Israel, rechazando las cortapisas que aquel gobierno pone a las opiniones críticas. El texto se remitió a los principales periódicos canadienses, pero ni el Toronto Star ni el Globe and Mail aceptaron publicarlo. Así que , como en otras ocasiones, el soporte para su difusión ha sido la red.

Entre los firmantes hay eminentes profesionales de aquel país, como mi admirada Natalie Zemon Davis, Ursula Franklin, Anton Kuerti, Naomi Klein,  Gabor Mate,  Meyer Brownstone (Pearson Peace Medal),  Michael Neumann o  Judy Rebick.  Y dice así:

“Jewish Canadians Concerned About Suppression of Criticism of Israel ”

Somos judíos canadienses preocupados por todas las expresiones de racismo,  antisemitismo e injusticia social. Creemos que el legado del Holocausto, el de “Nunca más”,  significa un nunca más para todos los pueblos. Se trata de un trágico giro de la historia que el Estado de Israel, con sus ideales de la democracia y su sueño de ser un refugio seguro para el pueblo judío, cause incalculabes sufrimiento e  injusticia al pueblo palestino.

Estamos consternados por los recientes intentos por parte de organizaciones judías y de prominentes líderes políticos del Canadá de silenciar la protesta contra el Estado de Israel. Estamos alarmados por la escalada de las tácticas del miedo. Acusaciones según las cuales quienes organizan la Israel Apartheid Week   o  apoyan el boicot académico a Israel son antisemitas o  promueven el odio, lo cual nos devuelve de forma vívida al terror comunista de la década de 1950. Creemos que esto sirve para desviar la atención sobre las flagrantes violaciónes de Israel del derecho internacional humanitario.

B’nai Brith y el Congreso Judío Canadiense han presionado a presidentes de  universidades y a las administraciones para silenciar el debate y la discusión en lo referido  a Israel / Palestina. En un anuncio a página completa en un periódico nacional, B’nai Brith  instó a los donantes a retener fondos para las universidades, porque se permite que en los campus haya “festivales de odio antisemita” .  El Ministro de Inmigración, Jason Kenney, y dirigente liberal Michael Ignatieff se han hecho eco de estos argumentos. Si bien los administradores de las universidades se han resistido a las exigencias de Israel de cerrar la Israel Apartheid Week, algunos presidentes de las universidades de Ontario se han plegado a esta campaña de desinformación con multas,  suspensión de los estudiantes,  confiscación de  carteles y violando la libertad de expresión.

No creemos que Israel actúe en legítima defensa. Israel es el mayor receptor de ayuda exterior de los EE.UU., que recibe 3 millones de dólares al día. Tiene el cuarto ejército más fuerte del mundo. Antes de la invasión de Gaza, el 27 de diciembre de 2008, el asedio de Israel ya había creado allí una catástrofe humanitaria, con  graves empobrecimiento,  desnutrición y  destrucción de la infraestructura. Es crucial que se permitan  foros de debate  sobre la responsabilidad  de Israel frente a la comunidad internacional por lo que muchos han llamado crímenes de guerra,  foros que han de desarrollarse    sin restricciones ni engañosas acusaciones de antisemitismo.

Reconocemos que el antisemitismo es una realidad tanto en Canadá como en otros lugares, y estamos plenamente comprometidos con la resistencia a cualquier acto de odio contra los Judíos. Al mismo tiempo, condenamos las falsas acusaciones de antisemitismo contra las organizaciones estudiantiles, sindicatos y otros grupos y personas que ejercen su derecho democrático a la libertad de expresión y de asociación con respecto a la crítica legítima del Estado de Israel.

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Por si alguien duda sobre esa condición que reclaman los firmantes, recomiendo un texto autobiográfico de Natalie Zemon Davis: “A Life of Learning

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