Homi Bhabha: narrando la nación

homi_k_bhabha “Las naciones, como las narraciones, pierden sus orígenes en los mitos del tiempo y sólo vuelven sus horizontes plenamente reales en el ojo de la mente [mind’s eye]. Una imagen semejante de la nación -o narración- puede parecer imposiblemente romántica y excesivamente metafórica,  pero es de esas tradiciones del pensamiento político y del lenguaje literario que la nación emerge como una poderosa idea histórica en Occidente. Una idea cuya compulsión cultural se apoya en la unidad imposible de la nación como una fuerza simbólica. Esto no es para negar los persistentes intentos de los discursos nacionalistas de producir la idea de la nación como una continua narrativa del progreso nacional, el narcisismo de la autogeneración, la presencia primitiva del Volk. Tampoco esas ideas políticas han sido definitivamente superadas por las nuevas realidades del internacionalismo, el multinacionalismo, o incluso el “capitalismo tardío”, una vez que reconocemos que la retórica de esos términos globales es a menudo suscrita en la áspera prosa del poder que cada nación puede esgrimir en su propia esfera de influencia. Lo que quiero enfatizar, en la amplia y liminal imagen de la nación con la que comencé, es la particular ambivalencia que persigue la idea de la nación, el lenguaje de quienes escriben sobre ella y que vive en quienes viven en ella. Es una ambivalencia que emerge de una creciente conciencia de que, a pesar de la certeza con la que los historiadores escriben sobre los “orígenes” de la nación como un signo de la “modernidad” de la sociedad, la temporalidad cultural de la nación inscribe una realidad social mucho más transitoria”  (Homi Bhabha, “Narrando la nación”, en Alvaro Fernández Bravo (Comp.), La invención de la Nación. Lecturas de la identidad de Herder a Homi Bhabha.   Buenos Aires, Manantial,2000. págs. 211-219)

Homi Bhabha, Director of the Humanities Center at Harvard y referente internacional de los estudios poscoloniales, participó recientemente en el 21st European Meeting of Cultural Journals, celebrado el pasado otoño en París. No es que acudiera allí, pero fue entrevistado para la ocasión y ahora Eurozine, la plataforma organizadora, nos ofrece esa conversación que titulan Forget Europe! Veamos los párrafos finales:

(…)

Emrah Efe Çakmak: En relación con este mundo imaginario, ¿cómo podemos pensar  la relación entre territorio, nación e  identidad en un mundo post-nacional? O más bien, ¿cómo podemos comprometernos en ello sin promover nuevas  políticas identitarias?

lugar-de-la-culturaBuenos Aires, Manantinal, 2003 (1994)

Homi Bhabha: Creo que esto es muy importante,  una pregunta interesante, y creo que muchos escritores y novelistas la han contestado. Por ejemplo, en la década de 1950, la novela caribeña fue reinventada    por un grupo de escritores – George Lamming, Wilson Harris, VS Naipal, Sam Salvon – que vicían y trabajaban, aproximadamente, en una zona de Londres, no lejos de donde ahora estoy haciendo uso de la palabra. Vinieron aquí porque en aquel momento  la producción cultural y literaria no se apoyaba  adecuadamente en el Caribe, por razones económicas. Así que se fueron a Londres, donde vivieron en buena medida como  minoría, al menos algunos de ellos,  la minoría afrocaribeña. Adoptaron el inglés y le dieron un tono  afrocaribeño, utilizando una forma  dialectal, un patois,  con la que  han creado sus grandes obras. De repente, una parte de Londres, o la propia  Londres o incluso  Inglaterra  se convierte en el territorio de la invención y la creación de la literatura del Caribe, tal  como la hemos heredado ahora, y el idioma inglés es adoptado, transsformado y  culturalmente  traducido. Eso mismo  esta pasando de nuevocon el auge de la novela angloindia poscolonial, que  ue comenzó con Salman Rushdie, por ejemplo: una vez más, Curiosamente en Londres. Pero el inglés se toma y se traduce culturalmente, y estos escritores indios utilizan la puesta en escena urbana de las ciudades de la India -ya se trate de Ricard Brouche,  Salman Rushdie  o Arundhati Roy. Y de repente el territorio de la “novela inglesa” o de la “ficción inglesa ” explora o se localiza en la imaginación de los paisajes poscoloniales de la India, aunque  la producción literaria procede de Inglaterra y la industria editorial y el milieu intelectual deviene internacional. Así que empezamos a ver la transformación cultural de la lengua y, de hecho, del territorio, y ya no tendremos una especie de pura  – como usted señaló –  cultura identitaria inglesa que emerge orgánicamente  fuera de un territorio social inglés. La idea de la relación orgánica entre la lengua, la cultura  y el intelectual se ve perturbada.

Le he dado ejemplo de la literatura caribeña en la década de 1950 y el de la novela indoinglesa de los ochenta, pero vemos que esto sucede también en Francia, donde muchos de los premios más recientes de  ficción se han ha dado a  escritores del norte de África. No obstante, aún es difícil decir: “Ah,   es magrebí, no parisino”.  lo bueno de eso es que el Magreb encuentra su expresión en el contexto literario de París, y el contexto literario parisino es transformado por la experiencia magrebí. Y esto es, en mi opinión, lo que Walter Benjamin quería expresar en su gran ensayo sobre la traducción, “La tarea del traductor” (Angelus Novus), cuando  cita a Rudolf Pannwitz  (Crisis de la cultura europea) diciendo que lo importante no es convertir en alemán lo hindi, sino dar forma hindi al alemán [“Nuestras versiones, incluso las mejores, parten de un principio falso, pues quieren convertir en alemán lo griego, indio o inglés, en vez de dar forma griega, india o inglesa al alemán”]. Me parece que  la imposibilidad actual de aferrarse a un vínculo organicista o identitario entre cultura, lengua y territorio  está quedando demostrada  por lo que está sucediendo en el mundo de los escritores, los autores contemporáneos o la escritura contemporánea, y también en los temas intelectuales  que se plantean en los escritores. También le pueden dar muchos ejemplos de artistas que se encuentran  exactamente en la misma posición. Lo cual , en mi opinión, es la respuesta más concreta y de mayor alcance  a la pregunta sobre el destino de un determinado tipo de posición identitaria, de un punto de vista tradicionalista sobre los vínculos entre una “cultura pura” y un territorio sin mancha geopolítica. Estos acontecimientos no son parte de una visión organicista de la cultura y el idioma. Es un modelo diferente del modelo orgánico con el que han escrito muchos historiadores de la literatura, los que siempre han enseñado que la mente inglesa  reflejaría  las realidades inglesas procedentes de un trasfondo británico,  y que el idioma inglés estaría mejor representado por los que estuvieron sumergidos en la cultura británica, la política británica y la historia británica. La idea fundamental de la literatura -de la nacionalidad de la literatura, de la literatura como nacionalidad-  ha cambiado.

EEÇ: ¿Cree usted que la realidad no orgánica de la literatura contemporánea puede servir de modelo para un proyecto,  o para una comunidad más grande de  intelectuales y escritores que actúan juntos?

HB: Totalmente. Acabo de estar en Bombay, que es la ciudad donde nací. Creo que ahora hay  en Bombay escritores,  periodistas y críticos de arte que son capaces de hacer el trabajo de traducción cultural entre las ideas europeas y los artistas indios, entre los problemas políticos de  la India y los asuntos jurídicos  y políticos internacionales.

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