Palabra de historiador

Más bien, Paroles d’Historiens. Porque ese es, en efecto, el título que ha escogido la revista Sciences Humaines para su último especial (Grands Dossiers,  núm.  13, diciembre de 2008/ enero-febrero de 2009). Y el sumario no puede ser más atractivo, con una selección de rencontres imprescindible en la que desfilan:  Jared Diamond, Paul Veyne, Michel Pastoureau, Jérôme Baschet,  Pierre-François Souyri, Robert Muchembled, Alain Corbin, Georges Vigarello,  Eric J. Hobsbawm, Ian Kershaw,  Robert O. Paxton,  Benjamin Stora, Marc Ferro,  Stéphane Audoin-Rouzeau,  Gérard Noiriel y Joan W.Scott.

sh-n13

En la presentación, Martine Fournier empieza citando a Georges Duby:  “El rastro de un sueño no es menos real que el de un paso”.  ¿Acaso firmar con una  cruz  en un registro electoral en la primera elección por sufragio universal no es emocionante? ¿Acaso  lo es menos que esas  monumentales estatuas que vemos en una isla del Pacífico como único vestigio vital de quienes la habitaron?

Los historiadores también son hombres: sus intereses son diversos y eclécticos. Algunos quieren entender los grandes movimientos de la historia del mundo, otros se centran en el universo más íntimo, en el papel de las emociones y de la memoria, en los colores o los animales preferidos por nuestros antepasados … Todos son curiosos, apasionados de su investigación, algunos impertinentes, otros un poco más militantes,  incluso a veces son amenazados, cuando  su trabajo plantea  fuertes tensiones o hurga en memorias a flor  de piel. Todos cuestionan nuestras  representaciones del pasado, combaten las ideas que hemos recibido, situando el presente  en perspectiva.

Este número reúne  diez años de entrevistas realizadas por Sciences Humaines, con las que ofrece un retrato de los  historiadores contemporáneos y presenta las características actuales de la disciplina histórica. Subraya el cruce  entre  vida y obras, contra las múltiples formas de afrontar el pasado, evocando los debates contemporáneos e iluminándolos. El placer de bucear en universos cercanos y lejanos, coloreados o en sombras, simbólicos o concretos, podría bastar para justificar una empresa de este tipo. Pero tras estos trabajos se perfila una pregunta que es  común a todos los seres humanos: “¿Quiénes somos?”, cuestión que se plantean estos historiadores reivindicando,  cada uno a su manera, el derecho a responder libremente   a estas preguntas … lo cual a menudo constituye nuestro mayor placer y nuestra mayor riqueza.

Un buen momento, pues,  para recordar algunas de las mejores entrevistas que ha realizado esta publicación mensual en los últimos diez años. Como la de Paul Veyne, provocador incorregible, que en el número  88 de noviembre de  1998 (en el mensual dedicado a Anatomie de la vie quotidienne) era preguntado por si “Les sciences sociales peuvent-elles fournir des modèles pour la connaissance historienne”. A lo que respondía, “Non,  on ne peut tirer aucune leçon de l’histoire”,  defendiendo la subjetividad de todo relato histórico y cuestionando su estatuto de verdad. Más aún, en uno de los pasajes llegaba a afirmar:  “Je pense que  l’histoire ne sert pas plus que l’astrologie”. De ahí, el título escogido ahora:  “L’histoire ne nous apprend rien!

En fin, que no cunda el pánico!

Anuncios