Historia cultural de la música: de Mozart a Mahler

Hace algunos meses  el TLS dedicaba unos cuantos elogios al último volumen de Michael P. Steinberg (Judaism Musical and Unmusical. University of Chicago Press, 2007), elogios algo más controvertidos en la reseña de Haaretz. Pues bien,  hace unas semanas FCE nos ha regalado una traducción de su magnífico libro de 2004 Escuchar a la razón. Cultura, subjetividad y la música del siglo XIX .

steinberg

Esta obra que fue ensalzada en su momento en The Journal of Modern History, en Notes o en The American Historial Review, además de servir de motivo a algunas reflexiones muy interesantes: por ejemplo, el texto de John E. Toews, “Integrating Music into Intellectual History: Nineteenth-Century Art Music as a Discourse of Agency and Identity”, aparecido en Modern Intellectual History, vol. 5, núm. 2 (2008), págs.  309–331.

Formado entre Princeton y Chicago, Steinmeberg es un  reputadísimo académico que dirige el  Cogut Center for the Humanities, además de ser profesor de historia y música,  en la  Brown University.  Cabe añadir que este volumen es una recopilación de ensayos que empezó a elaborar en los años noventa y que poco a poco fue madurando hasta convertirse en el volumen de 2004.

Veamos algunos pasajes de la introducción:
Este libro es un ensayo sobre la historia cultural de la música. Intenta sumarse a una práctica que he venido multiplicando -tanto en extensión como en convicción- en mis clases de historia de la cultura europea en los últimos años (como así también en muchos de mis simposios y conferencias preconcierto). Me refiero al tratamiento de la música como un género clave en la historia de la forma cultural y estética, y como un significativo componente existencial de la historia de la vida cultural. El caso de la música como una dimensión de la historia, y por lo tanto como preocupación de los historiadores profesionales, parece requerir todavía una defensa especial. Los historiadores culturales y de las ideas se han avenido a incorporar textos lingüísticos y visuales -fuentes primarias, por llamarlos de algún modo- provenientes de los campos de la filosofía, la literatura, la pintura y el cine. Sin embargo, el vínculo de la historia cultural con la música parece habitado e inhibido por dos tabúes.

Primero, suele juzgarse a la música como un género demasiado formal para admitir el análisis de los “no especialistas” (sinónimo de no musicólogos). (…)

Ahora bien, el segundo problema que debe afrontar la integración de la música a la historia y las disciplinas humanísticas -emocionalmente ligado a la primera razón de su relativa ausencia- es la percepción de
que la música burguesa decimonónica, de la que nos ocuparemos en este libro, atraviesa el siglo XX y lo sobrevive como una forma cada vez más elitista y socialmente marginal. (…)

escuchar-razon

Este libro intenta explorar esas preguntas históricamente. ¿Qué “pretendía lograr” esa música? ¿Qué intentaba hacer estética, cultural y políticamente? Interrogar de este modo la historia cultural de la música implica también reconocer la importancia de la música para la historia cultural. Al mismo tiempo, quiero tomar en cuenta seriamente el hecho de que la pregunta casi siempre se formula en presente: ¿qué pretende lograr la música? El tiempo presente sugiere dos cosas. Oímos las obras musicales tal como ocurren en el presente con un programa presente (en ambos sentidos de la palabra). Cuando las reinsertamos en sus contextos históricos, todavía retienen un rastro de contemporaneidad, y a través de ese rastro podemos buscar nuestras propias maneras de vincular pasado y presente. Existe una diferencia clave entre lo transhistórico y lo ahistórico. La secuencia de recepción puede describirse como sigue: se oye que una obra musical intenta lograr algo; nos preguntamos qué intentaba lograr en un momento dado o cuestionamos hasta dónde comprendemos, compartimos o verdaderamente deseamos recuperar ese programa (…)

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