La historia digital: ¿qué es?, ¿qué propone?

El número de septiembre del Journal of American History (vol. 95, núm. 2) aborda este asunto en una de sus secciones.

Se trata de un diálogo entre algunos de los más reputados especialistas norteamericanos en este campo: Daniel J. Cohen, Michael Frisch, Patrick Gallagher, Steven Mintz, Kirsten Sword, Amy Murrell Taylor, William G. Thomas III y William J. Turkel.

El debate parte de una propuesta de definición y de campo. Podríamos decir, se propone desde la revista, que la historia digital sería todo aquello   (método, artículo, monografía,  blog, docencia) que usa ese tipo de tecnologías para crear, realizar o difundir investigación histórica.

William G. Thomas III recuerda que fueron él y Edward L. Ayers quienes utilizaron por primera vez el término cuando crearon el Virginia Center for Digital History en 1997–1998, utilizándolo para describir uno de sus proyectos: The Valley of the Shadow. Algo después vendría el portal creado por Steve Mintz con ese mismo nombre.  En definitiva, esos trabajos mostraron que por historia digital se ha de entender una forma  de examinar y representar el pasado que trabaja con las nuevas tecnologías. Por un  lado, es un cambo abierto, que abarca el desarrollo de nuevos materiales y recopilaciones. Por otro, es un tipo distinto de aproximación metodológica, pues parte de las posibilidades hipertextuales de esas herramientas para tratar con los registros del pasado.  Todo lo cual, a juicio de  William J. Turkel, cambia la manera en la que los historiadores tratamos con la información y los costes que eso supone para nuestro trabajo.

En cambio, Daniel J. Cohen incide en la abundancia de registros que han generado las nuevas tecnologías. Por eso, propone definir el nuevo campo como aquella teoría y práctica que aplica la nueva tecnología con el fin de tratar (buscar, encontrar, manipular, etc.) con esta nueva abundancia: en palabras de Turkel, la “metodología para un archivo infinito”.

Steven Mintz cree, por su parte, que hay que diferenciar distintas etapas, al menos desde la prespectiva docente. La primera habría sido sólo de comunicación y adiestramiento. La segunda supuso la aplicación práctica de esas enseñanzas a determinados problemas o hechos históricos. La tercera es la del aprendizaje activo, la colaboración y la interacción (blogs. wikis). La cuarta, que ya oteamos en el horizonte, es la de las reconstrucciones virtuales, un modelo totalmente “constructivista”.

En cualquier caso, no todos son tan complacientes. Michael Frisch, por ejemplo, muestra su escepticismo sobre el valor de esa etiqueta. Puede que ahora signifique mucho, pero igualmente cabe pensar que la difusión de esas herramientas sea tan extendida en poco tiempo que no suponga nada en particular (dentro de veinte años, se pregunta, ¿habrá alguien que no emplee los medios digitales?). Puede que ocurra como con el término “historia cuantitativa”, que se fue igual que vino, en parte por haber sido asumida sin necesidad de ser algo diferenciado. Así pues, concluye, lo interesante es preguntarse cómo, por qué y sobre todo  qué efecto comporta  que los historiadores estén haciendo historia de esta manera y que puedan comenzar a imaginarse hacia dónde les lleva esa tecnología. Importa asimismo interrogarse  sobre cómo transformará lo que hacen, su práctica,  sobre cómo producen su conocimiento y  si tiene consecuencias significativas  para entender el pasado.

En fin, todo eso y algunas cosas más… para quienes deseen una correcta introducción a estos menesteres.

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3 Respuestas a “La historia digital: ¿qué es?, ¿qué propone?

  1. Desde luego, el estudio de la Historia acaba convirtiéndose en Historia misma y los métodos utilizados avanzan a la par que el resto de ciencias. La tecnología digital es muy útil, qué duda cabe, se trata del futuro y estoy seguro de que acercará aún más al ciudadano de a pié a la Historia, se interesará más por ella puesto que ya no tendrá que buscarla o toparse con ella para que le resulte interesante, ahora solo tendrá que encender su ordenador y junto con otros reclamos, hallará lo que quiera sobre Historia en cuestión de segundos. Bienvenida, pues, la Historia digital.

  2. Hola Anaclet, el dossier de la JAH es un buen material para discutir. Pero tengo la impresión de que desde la misma selección de los participantes la sección presenta las ambigüedades de la problemática. Por un lado la cuestión digital parece resultar una muy interesante herramienta para todas las humanidades, por el otro son algunso de los participantes los que tienden a desplazar determinadas potencialidades del campo hacia modos clásicos de reflexión, ya estables en su territorio de origen, por así decirlo. Y otro vez: por un lado un ánimo de que lo digital escape de la idea instrumental, pero por el otro un fervor por utlizarlo…
    Es una impresión nada más, pero creí haber leído más cosas ligadas a la didáctica que a los debates conceptuales de lo digital. De esos debates, el aporte de W. Turkel y la centuria de investigadores programadores con la que él especula me resultó lo más inquietante y prometedor.
    Por cierto, estoy leyendo la revista Pasajes número 27 donde junto con Justo Serna compilaste varios textos igual de importantes para este debate. De a poco ciertamente, gracias a un amigo que me va escaneando el material…la venta internacional de esa revista no el fuerte de los vendedores…
    Felicitaciones y cuando termine comentaré el número de Pasajes en Tapera.

  3. Gracias por lo de Pasajes. En cuanto a lo otro, tienes razón, pero hemos de entender que las TIC se usan sobre todo en su vertiente docente, pues los planes de estudio las promocionan. Es más interesante, pero también más compleja, la relación con la forma de hacer historia, con los métodos del historiador, las fuentes, etc.

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