Jacques Le Goff: el poder y la historia

A propósito de la memoria, la historia y el poder, recordemos el breve texto  que Le Goff publicó  hace ahora un año en Libération.

Las sociedades humanas viven de su pasado. Para salvaguardar ese pasado  tienen dos instrumentos a su disposición: la memoria y la historia. La memoria, en la que se basa la historia y a la que a su vez alimenta, no busca preservar más que para servir al  presente y al futuro. La historia se despliega sobre la racionalidad y la verdad del pasado. En Occidente, nació en la antigua Grecia,  teniendo a Herodoto como padre. Pero tiene una segunda fuente, la Biblia, cuyo horizonte es contar la historia de la creación divina, su evolución en el tiempo.

El siglo XIX vio emerger la historia por doquier. Se ha convertido en una materia que se enseña en la escuela y en la Universidad. Tiene sus especialistas, los historiadores y los profesores de historia, formados siguiendo métodos “científicos” y esforzándose, a pesar de las dificultades, en perseguir la objetividad y   buscar la verdad. Por su parte, las sociedades occidentales han tolerado la existencia de historiadores aficionados más o menos próximos a los novelistas históricos; estos historiadores  “no científicos”  dan testimonio de la difusión social del gusto por la historia.

El poder político se ha mantenido a distancia  de la constitución de esta historia y de la memoria que de ella se deriva, dejándola a los profesionales. Las sociedades han aceptado el establecimiento de una fiesta nacional vinculada con la promoción de la nación como institución integradora y  la construcción de  monumentos de recuerdo, sobre todo a los muertos de las dos guerras mundiales.

El caótico y trágico  del siglo XX ha perturbado estos marcos de la memoria, atacando el monopolio de los historiadores. Acontecimientos con  una fuerte carga memorial como la Shoah, la colonización y la descolonización, la multiplicación de masacres colectivas o  los brotes de racismo trastocan la  historia de los historiadores. Este paso de la frontera  de la memoria y de la historia justifica  la intervención del poder político que, en reacción contra el maltrato de la historia por parte del nazismo, el fascismo y el sovietismo,  se pone a legislar. Un deber de memoria que invade el campo de la historia entraña la penalización de auténticos crímenes de olvido. El negacionismo o la apología de  la colonización deben ser condenados y combatidos. Pero, ¿son necesarias las leyes? ¿Las leyes  Gayssot y Taubira  son un buen ejemplo?  En diciembre de 2005, se fundó una asociación para la libertad de la historia  bajo la presidencia de René Rémond, al que ha sucedido Pierre Nora. Una nueva intervención del poder reaviva hoy el conflicto: la lectura en las escuelas, solicitada por el presidente de la República, de la carta de despedida a sus padres que escribiera  Guy Moquet el 22 de octubre de 1941  antes de ser fusilado.

En un  acto  típico de sarkozysmo: combina la voluntad de intervenir en todas las esferas de la vida de los franceses e introduce la confusión en el encomiable recuerdo de la Resistencia a través de un documento personal de un joven miembro del Partido Comunista, que no participa en esta carta. Si hay una virtud francesa es la de la claridad, no la de enredar. El Presidente es el campeón del tejemaneje. La claridad es necesaria en el ámbito de la memoria y de la historia. Dejemos que los historiadores establezcan los hechos. Y si una situación histórica es compleja, si hay una memoria  atormentada, permitamos  a los ciudadanos formarse una opinión basada en la información disponible. A los medios de comunicación les compete  proporcionar esa información sólida que les permita decidir. También en este caso,  los franceses quieren medios de comunicación independientes.

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2 Respuestas a “Jacques Le Goff: el poder y la historia

  1. me gustaria poder escribirle a Le Goff, por favor me gustaria que me pasaran la dirección de su correo electronico. muchas gracias Erika

  2. me gustaria poder escribirle a Le Goff, por favor me podrian pasar la dirección de su correo electronico. muchas gracias Erika

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