Mito e historia: La invención de Escocia

En 2003 falleció Hugh Trevor-Roper, a la edad de 89 años, aunque los últimos fueron ciertamente amargos (dar por legítimos los diarios de Hitler, una falsificación en toda regla, fue un duro golpe). Además de su obra conocida, dejó para la posteridad otros textos inéditos. Uno de ellos es The Invention of Scotland: Myth and History , escrito hace muchos años y que acaba de publicar Yale University Press bajo la supervisión de Jeremy Cater, uno de sus discípulos.

En este caso, como en todos los otros, el peso de la personalidad, que diría Antoine Prost, no debe menospreciarse. Trevor-Roper, por ejemplo, mantuvo una larga relación con Escocia, y su propia esposa había nacido allí, pero detestaba el nacionalismo escocés e hizo campaña contra tal aspiración. De hecho, el libro fue pensado para combatir la campaña de descentralización de los setenta, de modo que cuando el proceso quedó varado con la llegada de Margaret Thatcher en 1979, el volumen fue relegado a un cajón, mientras su autor se centraba en conseguir el prometido sillón en la House of Lords. Y se puede añadir aún algo más: al parecer, este historiador no se refería a los escoceses con el apelativo habitual (scots), sino que insistía en utilizar el término “Scotch”.

Como ha señalado Adam Sisman para los predispuestos lectores deThe Telegraph, el planteamiento del volumen es muy sencillo. Trevor-Roper toma tres aspectos de lo que denominaríamos la cottishness – los orígenes de la nación, la antigüedad de la literatura escocesa y, en particular, las razones del uso del tartan (esa tela de lana a cuadros o listas cruzadas de diferentes colores, tan característica de Escocia). Al parecer, vendría a decir Trevor-Roper, el conjunto de esa construcción escocesa sería obra de charlatanes, impostores, falsificadores y patriotas radicales, todo lo cual vendría a mostrar la inseguridad de una nación que no deseaba ser considerada a la sombra de Inglaterra.

Para Sisman, el mejor ensayo es el dedicado al el tartan y la falda escocesa. Parece que Trevor-Roper encontraba divertido que que el ropaje de unos highlanders caníbales, salvajes, fuera adoptado por los lowlanders como traje nacional. Precisa, para mayor escarnio, que fue un inglés quien inventó la falda escocesa, algo demasiado fuerte como para que lo acepte un escocés; y que el mito del tartan como traje (no regional) nacional fue perpetuado sobre todo por dos impostors que se hacían pasar por legítimos herederos de la auténtica casa de los Estuardo. En efecto, la falda escocesa habría sido ideada por un industrial de Lancashire como forma conveniente de vestido para sus empleados escoceses; mientras que la diferenciación clánica basada en los tartans sería una invención de dos hermanos que se hacían llamar Sobieski Stuarts, quienes en 1842 publicaron su Vestiarium Scoticum, un imaginativo trabajo que sirvió como patrón para los fabricantes del tartan.

Stuart MacDonald ha recogido en el Times una visión opuesta, la del historiador escocés Michael Fry (The Union: England, Scotland and the Treaty of 1707, Edinburgo, Birlinn, 2006): “No creo que Trevor-Roper sea una guía muy fiable para seguir la historia escocesa. A lo largo de la historia aparecen muchas cosas y que no seamos capaces de precisar sus orígenes no significa que todas sean una farsa. Hay una distinguida escuela de literatura escocesa medieval, y hay poesía escrita en algo reconocible como escocés en el siglo XIV. El tartan era usado en Escocia en la Edad Media … Sus afirmaciones sobre la falda escocesa no prueban absolutamente nada sobre la historia del vestido”.

Un extracto: Times

Reseñas: de Adam Sisman y Simon Heffer, The Telegraph; de Colin Kidd, London Review of Books; de Tim Blanning y Stuart MacDonald,The Times; de Magnus Linklater, Spectator.

Una recomendación: la reseña de Tom Nairn, cuya posición política ya hemos mencionado aquí, al trabajo del citado Michael Fry en la New Left Review.

Un apunte final (por si las moscas): El Partido Nacionalista Escocés (SNP) tiene previsto celebrar en 2010 un referéndum sobre la independencia de Escocia, cuyos posibles plazos ha presentado hace unas semanas. Eso sería poco después de las generales, que de momento se presentan poco favorables para el también escocés Gordon Brown,

Anuncios

2 Respuestas a “Mito e historia: La invención de Escocia

  1. Estimado amigo, perdone mis ignorancias (parciales) sobre el gran Hugh Trevor-Roper, ignorancias muy grandes. Como grande es mi admiración por una de sus excelsas obras, ‘Los últimos días de Hitler’. ¿Trevor-Roper dio como buenos los diarios de Hitler? ¿Cómo se resolvió el asunto? Pero hay algo más: ¿qué grado de fiabilidad tienen las conversaciones de sobremesa del Führer? La editorial Crítica las publicó en la ‘lengua común’ y es una lectura apetecible que tengo pendiente. ¿Es un documento del que me pueda fiar?

  2. Como siempre, y para no cansar, la Wikipedia nos lleva directamente al grano: http://en.wikipedia.org/wiki/Hitler_Diaries

    Como se ve, la cosa recuerda a los recientes diarios de Mussolini, de los que aquí nos hemos ocupado.

    Por supuesto, nada tiene que ver esa falsificación con “Los últimos días de Hitler”, obra de los años cuarenta. Tampoco con esas conversaciones que introdujo Trevor-Roper, pues se trata de una traducción de las “Secret Conversations, 1941-1944”, tituladas luego como “Hitler’s Table Talk, 1941-1944”, volumen fechado en 1953 (y que se tradujo ya en 1954, aunque de mala manera).

Los comentarios están cerrados.