El día del orgullo académico (la investigación en Francia)

El pasado 27 de mayo tuvieron lugar en Francia diversas manifestaciones, las más numerosas en su ámbito (en total unas ocho mil personas) desde 2004,   convocadas por la agrupación Academic Pride (referencia directa al día del orgullo gay, es decir, al Gay Pride).  El lema utilizado era   «marche de tous les savoirs» y querían   manifestar  su apoyo a  la investigación y la Universidad en  general, así como el orgullo de pertenecer a una comunidad científica que desea seguir siendo autónoma del poder político. Previamente se había reunido el consejo de administración del CNRS   para examinar el plan de reestructuración presentado por el gobierno.   Mientras tanto, la ministra del ramo, Valérie Pécresse, intentaba   (in)tranquilizar sobre el posible desmantelamiento de tan cara institución.

Las cosas son según se miren, pero hay ciertos indicios reveladores. El gobierno francés, como otros, manifiesta su prioridad por la investigación científica. Se dice que el presupuesto de la educación superior y los organismos de investigación (el ministerio de l’enseignement supérieur et de la recherche) ha aumentado casi un 8%. El CNRS, la joya de la corona, ha pasado de tener 3,08 miles de millones de euros de presupuesto en 2007 a 3,277 en 2008, con más de 32.000 personas a su cargo (26.000 de las llamadas statutaires, es decir, unos 11.600 chercheurs y otros 14.400 que se califican como ingénieurs, techniciens y administratifs) y 1.200 unidades de investigación y de servicio.    Bastaría comparar con nuestras cifras para que cundiera el desconcierto. ¿Qué quieren nuestros vecinos? ¿De qué se quejan?

Pues bien, el asunto son las reformas que hay tras ese balance numérico, reformas anunciadas con claridad por la ministra el pasado 22 de mayo en Le Monde El organismo afectado es, por supuesto, el CNRS. Señala Pécresse que se crearán seis institutos nacionales de investigación (matemáticas, física, química, ingeniería, ciencias humanas y sociales, ecología y biodiversidad), que se  añadirán a los dos ya existentes  (física nuclear y   ciencias del universo). Las ciencias de la vida y   la informática, que representan el 23% del personal del CNRS, se coordinarán con otros organismos  (INSERM,   INIA,   CEA e INRIA).  En fin, se trata de modificar” l’ensemble du paysage scientifique français”, nada menos. Y, en cuanto, a los organos directivos: “Les directeurs des instituts nationaux seront nommés par arrêté ministériel, sur proposition de la direction du CNRS. Je souhaite, par souci de transparence et pour attirer les meilleurs scientifiques, que soit lancé un appel à candidatures international. Quant aux moyens affectés au CNRS, un directoire collégial, composé des directeurs des différents instituts et directions, décidera de leur répartition”.

La entrevista se publicó el 20 y los sindicatos respondieron a los pocos días denunciando esos planes. De todos modos, la cosa venía de lejos y, si quieren comprobarlol, les remito al manifiesto titulado Pas de CNRS sans Sciences humaines et sociales!, firmado por más de tres mil académicos y difundido por la asociación Sauvons la recherche a mediados de abril.  Según los críticos, el objetivo del Gobierno no sería  modernizar o  hacer más competitiva la investigación francesa,  sino   acentuar el control del Estado sobre la investigación pública, control calificado de necesario por el célebre informe Attali. Así pues, su intención sería  desmontar el CNRS, para lo cual  contaría con una punta de lanza: ANR. Es decir, el  Estado concede un sinfín de subvenciones, pero las va orientando hacia aquello que el gobierno considera prioritario, seleccionando determinadas áreas o disciplinas. Y eso queda corroborado con la nueva  Agence nationale de la recherche (ANR), cuyo presupuesto ha crecido un   16%, alcanzando en un santiamén los   955 millones de euros. Y eso que no tiene ni dos años de vida, pues se creó el primero de enero de  2007 para conjugar las subvenciones públicas con el patrocinio de   las empresas privadas. De hecho, es “une agence de financement de projets de recherche”, cuyo “objectif est d’accroître le nombre de projets de recherche, venant de toute la communauté scientifique, financés après mise en concurrence et évaluation par les pairs.”  Por supuesto, se trata una investigación orientada (a los intereses empresariales)  a partir de proyectos de un máximo de cuatro años.  Además, se señala, el CNRS seguirá pagando investigadores financiados por el ANR, evaluados por L’Agence d’évaluation de la recherche et de l’enseignement supérieur (AERES) y gestionados por las    universidades. Pero lo fundamental sería que el CNRS sigue siendo un núcleo de resistencia al control gubernamental, pues mantiene su influencia sobre la estrategia de buena parte de las disciplinas y sobre la interdisciplinariedad, con lo que se trataría de aplicar la máxima de “divide y vencerás”.

De momento, el CNRS ha sido cauto y sólo ha sacado un comunicado conjunto con el INSERM sobre el futuro de la investigación biomédica, pero la cosa promete. El próximo 19 de junio se reúne el consejo de administración del CNRS para decidir su postura y, aprovechando la ocasión, el Syndicat national des chercheurs scientifiques (SNCS-FSU)  ha convocado, junto con los organismos de invesyigación y enseñanza superior, distintas manifestaciones.

Veremos qué sucede. En cualquier caso, la política francesa sobre este asunto no está muy alejada de la que ha dibujado la nueva ministra de Ciencia y Tecnologia en las declaraciones que ha realizado recientemente.

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Una respuesta a “El día del orgullo académico (la investigación en Francia)

  1. Es un artículo muy interesante. Llama la atención que el Gobierno francés se olvide las ciencias sociales, ya que también son una parte consustancial al desarrollo de un país y a que este se lleve a cabo de forma coherente y aprendiendo de los errores. Por este motivo, la Obra Social “la Caixa” acaba de abrir una nueva convocatoria del Premio Dr. Rogeli Duocastella. Se trata de un certamen pensado para contribuir a la divulgación de trabajos desarrollados por expertos en el ámbito de las Ciencias Sociales. El plazo permanecerá abierto hasta el próximo 10 de octubre. La excelencia debe ser recompensada por lo que lo premios acordados son realmente generosos.

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