“La historia, arma de desposesión”

Podemos decir que todos los lugares están saturados de historia, pero que los hay en los que ésta rezuma sin compasión. Entre estos últimos está, sin duda, Palestina. Tomemos un caso concreto, el de Silwan, un barrio de Jerusalén donde los arqueólogos israelíes han empezado a excavar, con la amenaza de que tal actividad suponga la expulsión de sus habitantes palestinos. Para hacerle frente, los ciudadanos del lugar han emprendido una campaña de movilización a la que se han sumado prestigiosos académicos, además de acudir a los tribunales, que paralizaron momentáneamente las obras. En cuanto al manifiesto de apoyo, han firmado destacados estudiosos, como Thomas W. Laqueur, Marshall Sahlins o Natalie Zemon Davis, pero la recogida de firmas está aún abierta.

Los interesados pueden leer la noticia en counterpunch o en Rebelión, donde se dice, entre otras cosas:

Hace cuatro décadas Israel ocupó Jerusalén Este durante la Guerra de los Seis Días y desde entonces los arqueólogos israelíes no han cesado de intentar (infructuosamente) obtener pruebas de la presencia del rey David en ese área. Ocasionalmente han llegado incluso a abstenerse da documentar la arraigada presencia musulmana, que constituye el legado cultural de los habitantes palestinos. Y, en cualquier caso, el hecho de que ni una sola estructura musulmana haya sido preservada en todo el parque nacional que se ha creado en Silwan delata claramente esta estrategia de arrasamiento. Al concentrarse casi exclusivamente en desenterrar los restos del reino de Judea, ignorando los ulteriores 3.000 años de historia, los arqueólogos israelíes han violado varias de las reglas éticas establecidas por el Congreso Arqueológico Mundial. Entre ellas se encuentran el reconocimiento del “legado cultural indígena, incluyendo sitios, lugares, objetos, artefactos, restos humanos”, así como el estableciendo de “colaboraciones y relaciones equitativas” entre arqueólogos y poblaciones indígenas cuya herencia cultural aquellos investigan.

In 1998 la organización Elad recibió un espaldarazo decisivo cuando la Autoridad Israelí de Protección de la Naturaleza y Parques Nacionales y el Ayuntamiento de Jerusalén contrataron los servicios de la organización de colonos como subcontratista encargado de gestionar “La Ciudad de David”, el parque nacional situado en Silwan. Posteriormente Elad, que recibió fondos gubernamentales y un permiso para realizar excavaciones arqueológicas en el área, subcontrató esos trabajos a una agencia estatal, la Autoridad Israelí de Antigüedades.

Revestida de la autoridad que le confieren diversos brazos del gobierno israelí, la organización Elad aceleró sus esfuerzos para judaizar Jerusalén Este. El grupo cabildeó con éxito para que el ayuntamiento decretara el derribo de 88 hogares palestinos con la intención de construir un parque arqueológico en el vecindario, un plan que ha sido momentáneamente suspendido debido a la presión internacional.

Más recientemente la Autoridad Israelí de Antigüedades comenzó a excavar bajo los hogares de algunos vecinos de Silwan sin informales previamente. Temiendo que las excavaciones acabaran destruyendo los cimientos de sus viviendas los vecinos apelaron a la Corte Suprema Israelí. La misma noche en la que dieron registro de entrada a su apelación la policía israelí asaltó sus viviendas y arrestó a cinco personas“.

De todos modos, la cosa ya viene de lejos, con reiteradas denuncias de que Elad estaría intentanto judaizar Jerusalén Este con la compra de inmuebles y con las mencionadas excavaciones

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