Los últimos profesores

Un título provocativo, sin duda, el que ha escogido  Frank Donoghue para sostener que la deriva de la educación universitaria está amenazando algunos de sus valores fundamentales, en particular estaría eliminando al profesor tal como lo hemos conocido: The Last Professors. The Corporate University and the Fate of the Humanities (Fordham University press, 2008).

La radiografía se refiere al caso americano. Indica que menos del 30 por ciento de los profesores universitarios son fijos (vitalicios), lo cual dibujaría  un futuro en el que esta figura tendería a desaparecer. El destino del profesor, añade Donoghue, ha estado siempre unido a lo que denominamos las Humanidades.   De hecho, a su juicio, la fortaleza del sistema universitario americano  ha venido definida por la fuerza de esta rama y por el papel fundamental del profesor vitalicio, autónomo, que ejerce al tiempo de docente e investigador.   Con todo, ahora mismo prevalecería una nueva  lógica corporativa: las facultades han de ser gestionadas por la eficacia, la productividad y la ventaja competitiva;  ocasionales ejércitos de adjuntos y de estudiantes de tercer ciclo cubren la demanda de profesores.

Donoghue analiza los cambios estructurales  de la educación superior -el auge de los Colleges y de las Universidades con ánimo de lucro, la frenética lucha por el prestigio, la competencia feroz por los doctorados–   que amenazan la supervivencia de los profesores tal como los hemos conocido.

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