Polémica entre historiadores

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De vez en cuando ocurre, no es inusual, que algunos colegas de profesión polemicen fuera de los cauces habituales. Jean-Louis Crémieux-Brilhac, un  venerable académico  de ascendencia judía, ha escogido las páginas del periódico Libération para arremeter contra la emisión de un documental (docu-ficción, más bien) sobre la Resistencia emitido por France2 en dos episodios. En particular, ha sido la segunda parte la que le ha molestado,  la que trata sobre “Quand il fallait sauver les Juifs”.  Pero no solo eso, bien es verdad: “France Télévisions a patronné un film sur le drame des Juifs de France dans les années 1940-1944 et l’a programmé à une heure de grande écoute, alors que la Shoah a été occultée un quart de siècle, bravo !”

Se subraya con justicia la indignidad del gobierno de Vichy, dice Crémieux-Brilhac, pero se ensalza a la Resistencia más allá de la realidad: “Faut-il rappeler que le mot d’ordre «Il faut sauver les Juifs» n’a jamais été lancé ni par le Conseil national de la Résistance, ni par la France libre dans les années 1943-1944, ni par la presse clandestine, mis à part les Cahiers du Témoignage chrétien. Le titre même de l’émission est un faux-semblant”.

Más aún, el documental daría a entender que los franceses desarrollaron un inmenso movimiento de solidaridad hacia los judíos entre 1943-1944, cosa que el articulista considera una auténtica impostura por parte de los responsables de ese documental.  “C’est vouloir construire une légende. Il va de soi que l’opinion publique n’était plus, en 1944, ce qu’elle avait été au lendemain du désastre : l’approche de la Libération a freiné le zèle répressif et stimulé de beaux dévouements. De là à extrapoler à la nation entière, et même à la Résistance entière, ce qui fut le mérite admirable de quelques mouvements, de quelques groupes ou de quelques individualités, il y a plus qu’une marge”.

Así pues, un exceso de buena voluntad, el deseo de construir una buena consciencia patriótica transforma una película que debería ser rigurosamente histórica en mera propaganda. Lo peor, no obstante, es  que  el sello de veradidad lo otorgan dos de los mayores especialistas en el asunto, los historiadores Annette Wieviorka y Jean-Pierre Azéma.

La polémica está servida, aunque de momento la única respuesta que conozco es la del historiador Lucien Lazare y su “C’était aussi de la Résistance“.

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