Sobre el pensamiento poscolonial

Sobre el pensamiento poscolonial 

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La revista francesa Esprit ha tenido la gentileza de permitir que podamos acceder de forma libre y gratuita a uno de los artículos de su revista. No es la primera vez y hay que felicitarse por esta práctica, tan recomendable como escasa en otros lugares. La gracia se ha hecho obra a través de su propio   portal y del de Eurozine, un proyecto de larga y brillante trayectoria dedicado a informarnos sobre lo que publican ciertas  revistas europeas, todas ellas de excelente factura. En esta ocasión, el texto proviene del número de diciembre de 2006, en el cual se contenía un dossier dedicado a: “Pour comprendre la pensée postcoloniale”. Se incluía allí un artículo de presentación (que también se puede leer completo libremente) seguido de  otro espléndido del antropólogo belga Filip De Boeck (Instituut voor Antropologie in Afrika ) sobre la ciudad de Kinshasa como urbe poscolonial, un lugar al margen de cualquier categoría occidental, con un funcionamiento aparentemente irracional, que sólo parece sugerir   destrucción y   locura (“¿qué sentido –según una cita de Mike Davis que tenemos a mano– tiene una ciudad con una población estimada en seis millones de habitantes en la que casi no circula ningún automóvil ni ningún transporte público por la sencilla razón de que a menudo resulta imposible encontrar una gota de combustible durante semanas, incluso meses? ¿Para qué seguir manteniendo la convención social que lleva a denominar “dinero” a un billete de banco cuando cotidianamente resulta que sólo se trata de un pedazo de papel sin valor?  ¿De qué sirve distinguir lo formal y lo informal o la economía paralela cuando lo informal se convirtió en norma y lo formal prácticamente dejó de existir?”). En fin, unas líneas que no hacen justicia al libro de De Boeck del que proceden en última instancia: Kinshasa. Tales of the invisible city (Ludion, Gante, 2004; y en francés en La Renaissance du Livre, Bruselas, 2005) que se acompaña, además,  con unas magníficass imágenes de la fotógrafa belga Marie-Françoise Plissart. 

Aquel número de Esprit también transcribía una entrevista con el reconocido filósofo y teólogo camerunés Fabien Eboussi Boulaga (La Crise du Muntu, 1977) sobre las maneras de pensar África por parte de los intelectuales de las antiguas colonias, sobre qué balance cabe hacer, pero no de forma complaciente, sobre las ambiciones y los reversos de los discursos de la independencia; un texto de Jean-François Bayart (Le gouvernement du monde. Une critique politique de la globalisation, Fayard, 2004) y  Romain Bertrand (Mémoires d’empire. La controverse autour du “fait colonial”, Editions du Croquant, 2006), investigadores del CNRS (Ceri-Sciences PO), en el que los autores escarbaban en el otro lado, en las herencias y las responsabilidades de los colonizadores, analizando la memoria de la colonización, la forma en que se transmitió el poder y las repercusiones de la cultura colonial en las metrópolis; otra entrevista, en este caso con Philippe Roussin, otro investigador del CNRS (Misère de la littérature, terreur de l’histoire. Céline et la littérature contemporaine, Gallimard, 2005), sobre la literatura, con el descentramiento (occidental) a la hora de definir las jerarquías culturales sobre las que tradicionalmente se ha hecho literatura, con el nacimiento de nuevas corrientes estéticas y la emergencia de críticas trasnacionales; y finalmente, el texto que  ahora paso a mencionar.  

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Se trata de otra entrevista, en este caso con el historiador camerunés Achille Mbembe, que lleva el título de “Qu’est-ce que la pensée postcoloniale?”. Mbembe es profesor de historia y política e investigador en el Wits Institute for Social and Economic Research (WISER) de la Universidad Witswatervand de Johannesburgo y ha impartido docencia en diversas universidades americanas, además de dirigir el Consejo para el Desarrollo de la Investigación en Ciencias Sociales en África (CODESRIA), con sede en Dakar. Es, por otra parte, un autor más conocido entre nosotros, tanto por sus artículos en las versiones castellanas de Le Monde Diplomatique como por sus contribuciones en los libros coordinados por  Gilles Kepel, Las políticas de Dios (“La proliferación de lo divino en el Africa subsahariana”), Jérôme Bindé, ¿Adónde van los valores?: coloquios de siglo XXI  (“Del racismo como práctica de la imaginación”),   Fernando López Castellano, Desarrollo: Crónica de un desafío permanente (“Poder, violencia y acumulación”) y Okwui Enwezor, Lo desacogedor. Escenas fantasmas en la sociedad global (“Necropolítica”).

Un autor que, además,   escribe continua y afiladamente sobre el asunto del pensamiento poscolonial, uno de cuyos más recientes textos apareció en el último número (el 165) de la revista Cultures Sud, que se dedica a “Retours sur la question coloniale”. Aunque, ciertamente, su texto más conocido, sobre todo tras la versión inglesa, continúa siendo De la postcolonie. Essai sur l’imagination politique dans l’Afrique contemporaine (Paris, Karthala, 2000), volumen del que se publicó una buena reseña en la revista mexicana Estudios de Asia y África en 2005. En fin, uno de los referentes de las teorías poscoloniales.Pues bien, dicho lo anterior, remito a la lectura en inglés o francés de ese texto, que así se ofrece para los (envidiados) políglotas. Mi buena acción para empezar el año debería ser la de  verter este breve texto al castellano, pero he de renunciar a la empresa.   Paciencia, hermanos, porque el texto merece la pena, empeño mi palabra en ello.  

POSDATA

“El drama de África es que el hombre africano no ha entrado lo suficiente en la historia. (…). El problema de África es que vive demasiado el presente con nostalgia del paraíso perdido de su infancia.(…) En este imaginario donde siempre todo vuelve a empezar, no hay sitio ni para la aventura humana, ni para las ideas de progreso”  (Nicolas Sarkozy, “Discurso”, Dakar, julio de 2007) 

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“En la actualidad, el prisma cultural e intelectual con el que las nuevas élites dirigentes francesas observan a África, la juzgan o le dispensan lecciones no sólo es  anticuada. Es que no permite unas relaciones de amistad que serían una señal de libertad en coexistencia con  relaciones basadas en la  justicia y el respeto. De momento, y tratándose de África, lo que ocurre es que   Francia carece del crédito moral que le permitiría hablar con certeza y autoridad” (Achille Mbembe, “L’Afrique de Nicolas Sarkozy”, agosto de 2007)

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