El blog: objeto de antología (II)

 El sexo, por supuesto, puede también darle un empujón a un blog. En 2004 un ” Staff Ass” (asistente) del Capitolio  citó que Jessica Cutler utilizaba su blog Washingtonienne para difundir chismes sexuales  de primera mano   (a veces por  dinero) sobre algunos varones capitolinos, incluyendo un funcionario del gobierno de  Bush que estaba  casado. Cuando Ana Marie cox, que entonces tenía su blog  Wonkette, lo difundió e hizo que todo el mundo se enterara,   Washingtonienne alcanzó su momento de gloria  y Wonkette obtuvo mayor fama de la que jamás había tenido. Ambas bloggers se lanzaron a publicar sendos libros.

En 2005, Diablo Cody, una antigua stripper   de Minnesota con un blog llamado The Pussy Ranch, escribió un libro (Candy Girl: A Year in the Life of an Unlikely Stripper); y ese año la película que ella escribió (Juno) fue un éxito. Veamos un fragmentop de su blog:

Estoy en casa de mis padres. Llegué de Seattle anoche y dormí   14 horas de un tirón. Mi madre vino a mi cuarto al mediodía   y miró de hurtadillas; me dice que estaba tan quieta  que incluso  comprobó mi respiración. Hace 29 años probablemente ella hizo lo mismo tras una salida nocturna, claro que yo era muy guapa y en mi sueño no murmuraba nada de un cock ring .

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Para muchos bloggers la infamia es mejor que nada. En su libro The Future of Reputation, Daniel Solove cita  el blog Washingtonienne de Jessica Cutler: ” Hay gente con   blogs que nunca será  famosa, y los han estado manteniendo durante un año o así.   Me sabe mal por ellos…. Todos deberían tener    un blog. Es lo   más democrático”. Pasar  inadvertido en esta democracia es no existir. Esta clase de presión existencial  hace    las apuestas  lingüísticas sean más arriesgadas.

La invectiva -hilarante, ácida, servida a menudo como falsas excusas- está por todas partes. La ley de la blogosfera es hobbesiana: la supervivencia del más cáustico. En 2004 un blogger británico conocido como Eurotrash persiguió a  una crítica gastronómica del  New York Times que había mencionado efusivamente  un restaurante. Veamos  una muestra de su ataque:

Haces que mis dientes quieren vomitar. La vez última que tomaste el metro fue  en 1983. Leíste una vez una novela de Kurt Vonnegut y   fingiste que la entendías. Ríes como una hiena, pero anhelas la aprobación. Tu ropa es agradable, aunque, no sé. No te veo de Adán. Lo siento.El ataque del   blogger era tan inmisericorde que la gente tomó nota. Y en poco tiempo alguien descubrió que el chef sobre el que había escrito  patrocinaba   el libro del crítico. Así que le pillaron  y pronto perdió su trabajo. La reacción del  blogger: “Una tormenta en un vaso de arena, así lo veo. Es la vida de Nueva York. Bah” 

En 2006 una feminista de  Tejas que escribe el blog I Blame the Patriarchy se burló    de las quejas que   había suscitado entre otras feministas al decir que la felación   era “asquerosa”.  Suavizó su ataque con una apología, falsa por supuesto:

Estoy escarmentada. . Había olvidado que cuando se trata del sexo, el deber de la feminista radical es callar…. Debo haber estado mal  al cuestionar la degradante  representación  sexual que le corresponde a  toda mujer   por  derecho de nacimiento, cuando resulta que dominar este teatro consiste en ser invitada al rico banquete de la vida. Es un hecho bien conocido que la mayoría de las mujeres saltan  de sus camas cada mañana   cantando: ” ¡Oh, espero poderme cepillar algún tipo hoy!”.

Por supuesto no puedo probarlo, pero  estoy bastante segura que los bloggers tienen bocas más asquerosas, pieles más resistentes  y tesoros más brillantes que la mayor parte de la gente a la que he leído en libros. Veamos una  muestra de   palabras espigadas entre  algunos de mis blogs preferidos:

anyhoo, bitchitude, fan-fucking-tabulous, hole-esque, nastified, alternapop, coffin-snatching, YouTube-ization, touzing, Daddio, manky, nutters, therapised, Boo-Ya Nation, dildopreneur, dudely, flava, haz-mat, nut sac, sexbot, underwearian, fugly, vomit-y, consciousness-jumped, tear-assed, fetbryo, grapetastically, mommyblogdaciousness, Nero-crazy, Engrish, pidginized, votenfreude, angsty, malgovernment, bejesus, JumboTron, man-dresses, babe-aliciousness, droit de senny.

Los Bloggers les dan  nuevos (Web-inflected)  significados a las viejas palabras. Un troll en la Web es alguien que hace comentarios provocadores    para generar protestas.     Astroturfing es crear un falso movimiento de base. Los Bloggers también espolvorean   sus blogs con expresiones como WTF (“What The Fuck?”, ¿Pero qué   carajo?), lol (Laughing Out Loud, carcajada ruidosa), y meh (indiferencia  verbal). Deletrean mal intencionadamente -como ” teh” por  “the.” Llaman a Internet “los Internetss”,  utilizando el resbalón lingüístico de   George W. Bush.  Si la gente escribiera   esto pensando en publicarlo, les mandarían a paseo. Y, de hecho, hay un término para los que se quedan marcados por el blog: ” dooced“,  por    la  blogger Dooce, alguien que ahora ha vuelto al hogar materno (stay-at-home-mother o SAHM) o. como ella dice,  “Shit Ass Ho Motherfucker”,  que perdió su trabajo por usar el blog para meterse con su empresa.  

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Una escritura como ésta   puede parecer fácil, pero     inténtelo.  Geoffrey Nunberg, un lingüista de Stanford que escribe para los periódicos y la radio y contribuye a veces al registro de la lengua del blog, admitió    en 2004 en la  NPR (National Public Radio):  “No veo que la forma se pierda por completo”.   Y  agregó que  muchos periodistas que son invitados por sus editores para crear blogs están igualmente perplejos:   “le dan forma con las   ledes (Legal Electronic Data Exchange Standard), desarrollan sus reflexiones metódicamente, dan contexto y   fondo, y son cuidadosos con las   ID de los nombres que introducen” ¿A que no sabes qué? Interpretan como   periodistas, no como bloggers.

Los Bloggers van como un tiro cuando están abajo, dando patadas hacia arriba. Dales un sueldo, un contrato para un  libro  o credenciales de   prensa y entonces ya  no es lo mismo. (Y esto incluye, en general, los blogs creados por revistas,   compañías  y   periódicos.) ¿Por qué? Cuando escribes por un salario, te preocupan los   pleitos,   la estructura de tus frases, escoges las palabras. Te preocupa   tu jefe,   tu editor,   tu madre  y   tu superego que te mira por encima del hombro. Y ésa no es forma de hacer un blog.

Hacer Blogging,  en su más libre expresión, es como ir a un  baile de disfraces.   Puedes decir   cosas rencorosas o infantiles que no soñarías   mencionar si tuvieras que publicarlas en un libro o te encontraras cara a cara con la persona en cuestión.   Puedes flirtear con cualquiera   o al menos  intentarlo.  Puedes decirle al presidente exactamente lo que piensas en él. Puedes tener opiniones políticas que tus amigos te recriminarían. Puedes incluso difamar a la gente   que no te gusta y   ocultarte tras   un alias. (Es muy duro tropezarte con   bloggers anónimos que te difaman porque hay una    ley del Congreso según la cual  los administradores de la web no son responsables de lo que    se escribe en sus páginas –James Goodale, “Yale Law Students May Be Out of Luck,” New York Law Journal, December 7, 2007. Y borrar cualquier cosa en la web es casi imposible.) Puedes asumir una nueva identidad y ver cómo vuela –sin compromiso

Un blogger llamado el EL Guapo, que utilizaba libérrimamente el spanglish y firmaba cada entrada con   “Mucho Amor”,  se mantiene  firme a la hora de custodiar   su verdadera identidad y mantener el secreto. (Intenté y no pude averiguar quién   era para mi antología.) Se presenta como un guatemalteco-estadounidense de veintinueve años que vive en     Washington, C.C., y escribe sobre las cosas tales como ayudar a un amigo obsesionado con el sexo a   comprar     condones a granel en Costco y defenderse de un puñado de      asaltantes con    la frase; “Yo Quiero Taco Bell”.  Quisiera desesperadamente que fueran unas memorias. ¿Pero a quién le importa? En un libro, puedes meterte en apuros si escribir bajo falsas pretensiones   o escribes unas memorias falsas (recuerdan el caso James Frey). En un blog no.

Bueno, en todo caso,  no muchos problemas. En 2006 Lee Siegel,   crítico cultural y editor de New Republic   (quién, dicho sea de paso,   acuñó el término “blogofascismo” para describir los intentos de los bloggers de controlar a sus críticos) se puso de moda en el blog de New Republic      usando  una especie de ” marioneta hecha con un calcetín” a la que puso el   alias de Sprezzatura, para contener a sus propios críticos. Se autodefinió como ” bravo” y ” brillante” y etiquetó a sus detractores de “borregos abusivos”.   Como dijo de sí mismo, ellos le habían arrastrado al fango.  Cuando alguien intentó ponerle a prueba, Sprezzatura respondió: “No soy Lee Siegel, imbécil. Si supieras quién soy,  tú y tus compinches os ensuciaríais los pantalones”.  New Republic  suspendió  a Siegel. Ahora ha vuelto    y acaba de publicar un libro sobre la cultura del blog, Against the Machine.

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Mientras reunía mi antología de blogs, quedé maravillada en muchas ocasiones  por la gran cantidad de los bloggers obsesionados con los superhéroes enmascarados. (a bote promto, puedo pensar en entradas sobre Superman, Spiderman  o Green Lantern.)  Por ejemplo, veamos esta entrada sobre la película Superman Returns   que encontré en un blog bastante raro:

así que anoche vi el regreso de superman, btw (by the way, a propósito)… me estoy sentando y estoy hambriento, devorando cada señal de la mitología Clark Kent antes de saber que lo hago: los campos de maíz, la granja, el carro viejo, el perro   Labrador, el sol rompiendo sobre la llanura sobre los llanos….pero hay más. algo me daba en el trasero.   y era brandon routh   [el actor de Superman]. y era el vuelo… de veras. era como si esta película hubiera cogido el modelo exacto de mis movimientos  y velocidad y los trazara   fuera de mis sueños. la bondad y  la velocidad imposible, la suspensión de la gravedad. la fuerza que me dieron  los rayos del sol, cómo entraron en mi pecho. las torres de nubes elevadas,   las tormentas, los relámpago en la estratosfera y sobre el horizonte. todo….pensé, ¿y si tuviéramos un héroe como ese en este mundo?. no un salvador, sino un héroe que pudiera hacer esas cosas…. no lo tenemos, claro. pero en alguna parte, al menos yo sí, necesito saber que he dado un paseo,   que habito esa fuente de energía y espero (porque eso es lo que es…) y los puedo ver   reflejados en los ojos de un superhombre, en su mirada cuando  se dice a sí mismo y al perro que hay a su   lado, reservado y sin   inflexión a no ser cierta tristeza y resignación, pero   apenas… ” bien, he vuelto” (él no dice eso, pero ésa es la sensación) y el cachorro se queda pensando, “amigo. la pelota”.

Finalmente, creo que he desarrollado la fijación por el   superhéroe. Es eso de volar. Es la suspensión de la puntuación y de las buenas maneras e incluso de la  identidad. Los Bloggers en sus computadoras son superhombres volando. Rompen las reglas. Entran en sus cabinas   telefónicas virtuales, se ponen sus trajes, derriban a sus villanos personales, y salvan el mundo. Anónimos o no, habitan esa fuente de energía y tienen esperanza. Entonces vuelven a sus trabajos, a sus perros y a sus vidas y es como eso de  “amigo. la pelota”.
La escritura del blog es una escritura id -grandiosa, soñadora, privada, de asociaciones libres, infantil, sexy, pequeña, sucia. Si los bloggers dicen la verdad o realmente son lo que dicen ser es otro asunto, pero WTF. Son lo que escriben. Y eso no se puede falsificar; -)

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