El blog: objeto de antología (I)

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 Los blogs se leen, se escriben, se citan, se enlazan, se promocionan y, desde hace algunos meses, se reflexiona sobre ellos, rotulan las portadas de algunos libros. Es el caso del que en febrero edita Sarah Boxer, titulada en filosofía por Harvard y variada comentarista del New York Times, donde igual habla de fotografía que de psicoanálisis, de arte que de animales y, cómo no, de filosofía. Y de blogs, porque presenta un volumen antológico titulado  Ultimate Blogs: Masterworks from the Wild Web (Vintage).  Así es, en efecto, se trata de una selección de lo mejor o de lo más impactante que la blogosfera ha dado en tierras del señor Bush, que es como decir en el orbe todo. Hay que reconocerlo, en cuestiones de tecnologías de la información y el conocimiento, por no hablar de la dichosa Web 2.0, ellos viajan con el Halcón Milenario y nosotros aún estamos haciendo prácticas con El Coche Fantástico.

Para no aburrirles con mis ocurrencias,  como suele ocurrir,  pasaré a verterles lo fundamental de sus conclusiones, que la autora ha tenido a bien resumir bajo el epígrafe de Blogs en el número del 14 de febrero de la New York Review of Books. Vamos allá

Hace dos años, me dieron una idea espantosa para un libro: una antología de blogs. Estaba segura de que no era posible. Los libros hay que ajustarlos. Los blogs son precipitados. Los libros son lentos. Los blogs son rápidos. Los libros te exigen que  permanezcas entre sus cubiertas. Los blogs te invitan a que te pierdas. Los libros han de respetar los derechos de autor  y no han de difamar. Los  blogs cogen lo que quieren con  impunidad -noticias, chismes, imágenes, vídeos. La pregunta es si se pueden combinar ambas cosas y si un libro no traicionaría el espíritu del blog (de hecho, lo hice con Ultimate Blogs) 

Un blog, para quienes no lo sepan, es un diario o un registro que aparece  en una página Web. Se escribe en línea, se lee en línea y se actualiza en línea. Está a disposición de cualquier persona con una conexión a internet, que lo puede ver y (en muchos casos) comentar.   Las entradas, o   posts, se organizan en orden cronológico inverso, como una pila de correo no leído, con las entradas más recientes arriba y las más antiguas   en la parte inferior. Algunos blogs se asemejan a las revistas en línea,   con   gráficos,  barras laterales   y   fotos subtituladas. Otros apenas tienen el nombre del blog en el encabezamiento y las entradas antiguas debajo. Puedes encontrar blogs haciendo una búsqueda regular en Google con el nombre del blog (si lo sabes) o haciendo una búsqueda en el blog de Google usando palabras claves.

La palabra “blog” deriva de   Web log o Weblog. En 1997,  Jorn Barger, el encargado de Robot Wisdom, una web llena de escritos de James Joyce, así como textos sobre la inteligencia artificial, el judaísmo y el  racismo (al autor se le ha acusado de racista), acuñó   la palabra “Weblog.” En 1999,  Peter Merholz, el autor de un Weblog llamado Peterme, decidió dividir el término en dos  -“We blog”-  creando una palabra que podía servir como sustantivo o verbo. El “Blog” había nacido. Hoy en día  se dice que hay   más de 100 millones de blogs en el mundo, de los que cerca de 15 millones están activos. En Japón, a los blogs descuidados o abandonados   se les denomina  ishikoro, pebbles (guijarros.)  Hay blogs políticos,   confesionales,     chismosos,   de sexo,   de madres,   de   ciencia,   de  soldados,   de gadgets,  blogs de   ficción,  de videos,   de   fotos,   de   historietas, por nombrar algunos. Los hay creados por una persona o por grupos.    Los periódicos y las revistas también tienen los suyos.  
Cada deporte, cada guerra, cada huracán tiene su propia   cosecha de   bloggers, que a menudo aventajan a los medios de comunicación tradicionales en actualidad, alcance geográfico,   información sobre el terreno y   detalles. Podemos leer sobre la guerra de Iraq en bloggers iraquíes, en los de soldados americanos (ahora censurados a menudo)  o en los de expertos como Juan Cole, cuyo blog, Informed Comment, resume, analiza y traslada noticias del frente. 

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Con tal  abundancia, puede parecer fácil  poner un manojo de blogs en un libro y   llamarlo   antología. Pero sería  incorrecto. ¿Dónde está el problema? En los enlaces -esos pedacitos del texto destacado que pinchas para ser transportado a otro blog u otra página Web. (Los enlaces son el equivalente en la  Web a las notas a pie de la página, salvo que te llevan directamente a la fuente.) No sólo es que los enlaces sean difíciles  de trasladar al texto impreso.  Es que toda esa cultura   del enlace  -componer al vuelo,   coger y poner    lo que te gusta, haciendo conexiones y referencias extrañas e inexplicadas–  no se ajustaría cómodamente  en un libro.

 Sí, estoy hablando de la propia escritura bloggy. ¿Hay realmente tal cosa? Un creciente número de libros ha reflexionado sobre los efectos de los  blogs y los bloggers en la cultura (We’ve Got Blog and Against the Machine), en la democracia (Republic .com 2.0), en la política (Blogwars), en la privacidad (The Future of Reputation), en los medios (Blog: Understanding the Information Reformation and We’re All Journalists Now), en el profesionalismo (The Cult of the Amateur), en los negocios (Naked Conversations), y en todo lo antedicho (Blog!). ¿Y qué decir sobre sus efectos en el lenguaje?   ¿Son un nuevo género literario? ¿Tienen sus propias concepciones, formas y reglas? ¿Tienen una esencia?

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Leer blogs, desde luego, no es como la lectura de un artículo periodístico o de un libro. Los lectores del blog saltan aquí y allá. Siguen los enlaces. Se trasladan desde el blog  a las  noticias o a los vídeos de  YouTube, y lo hacen más fácilmente que si estuvieran pasando la página del periódico. Se dejan llevar continuamente a alguna parte. Los Bloggers prosperan fragmentando la atención    y   repartiéndola en frases ingeniosas,  muestras de canciones,   noticias breves y   juicios sumarios. A veces, ni siquiera puntúan. Y si no pueden poner la inflexión correcta en una oración, utilizarán a menudo un OMG (Oh my god!) o un emoticono en vez de palabras -por ejemplo,  una cara sonriente :-), un guiño; -) o un ceño fruncido:- (. Muchos bloggers realmente no escriben mucho. Son más bien como empresarios, editores  o redactores, que buscan y eligen cosas   que encuentran en línea, y que de vez en cuando dan con un titular divertido o agregan  un comentario malicioso. Hay días en los que la única cosa original que ves en un blog es el equivalente del “Lee esto…. Mira aquello…. Eso es poco convincente…. ¿Te Puedes creer esto? “… 

Los Bloggers asumen que si los estás leyendo, eres uno de los suyos, o al menos estás en su onda, entiendes sus bromas y conoces los nombres que citan.  A menudo, comienzan la reflexión por la mitad, con sobreentendidos. No les preocupa que te quedes desorientado, no son responsables de tu educación.   Los  Bloggers, como anotó en cierta ocasión Mark Liberman, uno de los fundadores del blog Language Log, son como Platón. :-)  El mensaje tácito es: Eh, yo estoy hablando aquí con mis compinches. Puedes continuar conmigo o largarte. Es cosa tuya.  

Veamos cómo empieza La República de Platón: “Ayer bajé al Pireo, en compañía de Glaucón, hijo de Aristón, con el fin de elevar mis oraciones a la diosa y para ver cómo iban a realizar la fiesta, que celebraban por primera vez”.

Un momento! ¿Quién es Ariston? ¿Y Glaucón? ¿Qué fiesta es ésta?

Y aquí, para   comparar, tenemos un fragmento  de Julia { Here Be Hippogriffs},   un blog sobre la maternidad y de la infertilidad:
¡Había dejado a  Steve  sólo con sus chismes en los últimos tres días,   así que me estoy sintiendo  muy presionada    para abandonar   Internet (tú! él quisiera que te abandonara!) y  bajo a mirar SG-1 (supongo que se referirá a la serie Stargate SG-1) con él…. Tendrá que   ser rápido. ¡Vite! ¡Aprisa, Aprisa!   Fui a una Blogher. Era   divertido y algo ridículo y  estoy contenta de haber ido,  aunque no sepa si   volveré   otra vez. Una   nota para mis amigos blogging estériles: NO PENSÉIS EN ELLO. No vayáis. No vayáis nunca a una Blogher. 

Pero bueno,  ¿Quién es Steve? ¿Qué es  eso de Blogher? ¿Un blog?  (No.) ¿Un club de   madres? (No.) ¿Una conferencia blogging? (Sí.) 

Coges la onda, captas el viento Blogger  a través de lugares,   gentes,   textos  y     blogs que puedes o no conocer sin  que te den  nada provechoso. Ellos piensan que incluso si no te ofrecen enlaces,   podrás conseguir todo lo necesario con el Google, la  Wikipedia   o buscando en  los archivos de su blog. El   tono de la mayoría de blogs – reactivo, dinámico, conversacional, libre-asociativo-  es predicado con esa capacidad de enlazar  y se infunde con ella. Y   no es ningún accidente. En tiempos, los blogs no eran   sino enlaces con pequeños comentarios.

Aunque el blogging tenga precedentes en los ochenta –gupos y diarios on-line, las secciones “What’s New” de las páginas personales– el  blogging tal como lo conocemos    (según el ensayo de Rebecca Blood   Universo del  Blog —Editorial Gestión 2000) comenzó a prender  alrededor de 1998. Fue entonces cuando algunos empezaron a usar sus páginas para registrar y enlazar otros    sitios que   habían descubierto. Estos bloggers tempranos no ofrecían   muchos comentarios, más bien topónimos y coordenadas para navegar por la web.   Desempeñaban  “una valiosa función de filtrado para los lectores”. Ellos “pre-surfed” la  Web.

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Ese mundo pequeño y acogedor estalló en 1999,   año en que un puñado de herramientas permitieron que cada uno se construyera fácilmente su blog y lo pusiera en la red —LiveJournal, Diaryland, y, el más importante, Blogger, una aplicación  blogging gratuita ofrecida por  Pyra Labs. Con ello,  cualquier persona con un ordenador y   acceso de Internet podía hacer un   blog, a través de un servidor como  Blogger (ahora en manos de  Google) o, en años posteriores, dentro  una red social   como MySpace. Es sencillo: sigues las instrucciones,  eliges un nombre para tu blog, decides lo que muestras de tu privacidad en la parte  “Sobre Mi”, resuelves  si permites comentarios de los lectores y escoges la plantilla.

A principios de 1999 había algunas docena de blogs.  Antes de finales de año había miles, sin que se pudiera parar. A finales de 2003 había dos millones de blogs y el número se doblaba cada cinco meses. A principios de 2006,   Technorati, un buscador de blogs, indicaba un total de  27 millones. A  finales de 2007, la cuenta pasaba de 100 millones. (El mayor número de blogs,   un   37 por ciento,   están en japonés, según un artículo reciente de Blaine Harden en el  Washington Post, y la mayor parte de éstos son corteses y modestos- “Karaoke para tímidos”.  El treinta y seis por ciento de entradas están en inglés, y la mayor parte de ellas son todo lo opuesto a  la cortesía y la modestia).

Cuando llegó el auge del blog, el tono de la blogosfera    empezó a cambiar. La mayor parte de los nuevos blogs   -aunque no todos – ya no eran tanto filtros de la  Web como lugares para difundir   opiniones y hacer  revelaciones. En vez de imaginar nuevas maneras para presentar   hallazgos refrescantes, muchos de los nuevos bloggers se preocupaban por la forma de ser encontrados. La misma significación del enlace comenzó   a cambiar. Los enlaces que antes importaban eran los que ofrecías   en tu blog,  que apuntaban  a otros sitios, los de salida (outbound). Ahora los enlaces que valen -y así sigue– -son los que desde   otros blogs   apuntan al tuyo, los llamados enlaces de entrada (inbound). Ésos son los que los que cuentan en los buscadores como   Technorati.  Son la medida de la fama.

Ahora que la fama y los enlaces son una y la misma cosa, hay  bloggers que harán    cualquier cosa – propagar rumores, difundir mentiras, seleccionar peleas,  crear personajes falsos- para ser noticia y, por tanto, hacer que les enlacen.   Están, en el lenguaje de la blogosfera, “link  whores”.  Y los que tienen éxito devienen celebridades del blog  o ” blogebrities”. Una de las maneras más seguras de engrandecer tu blog   es derribar a un político o a un periodista famosos. (a los Bloggers que van constantemente a la caza de los medios dominantes, o MSM, se les apoda    Pajamahadeen.)

En 2004 los blogs Little Green Footballs Power Line   montaron el  Rathergate   cuando propagaron    que el informe que Dan Rather presentó en 60 Minutes II  sobre la participación del   presidente  George W. Bush en la Air National Guard  era una falsificación. (A partir de la denuncia,  un comité de la  CBS   investigó el asunto sin que pudiera probar que el relato  de la carrera militar de Bush fuera sustancialmente incorrecto, además de que Rather   denunció a la CBS por “despido improcedente”). 

En 2006 Little Green Footballs  se anotó otro tanto al señalar   que una fotografía de Reuters de un ataque aéreo israelí había sido manipulada  para hacer que la humareda que se veía sobre el  Líbano fuera más densa y oscura. En 2004 muchos blogs de la derecha ayudaron a que Swift Boat Veterans  hundiera la candidatura de  John Kerry a la presidencia. En 2002 fueron bloggers como Joshua Micah Marshall de Talking Points Memo y   Atrios (un seudónimo) de Eschaton los que difundieron los comentarios racistas de  Trent Lott en la fiesta de celebración del centenario  del ex-senador estadounidense Strom Thurmond, llevando a la dimisión de Lott como líder de la mayoría del Senado.

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