Doctorarse en historia (USA)

Hablamos hace unos días de la reunión anual que convoca a los historiadores americanos, los asociados a la American Historical Association. Mencioné entonces las salas en las que se reunían, las múltiples sesiones de trabajo e incluso los lujosos hoteles que tenían a su disposición. Pero hay otras cosas. Hay, por ejemplo, entrevistas de trabajo y, además, la organización aprovecha tales fechas para hacer balance de cómo le van las cosas a la profesión. Pero eso no sólo se trata allí, se publica en su revista Perspectives. En el número de enero de 2008, por ejemplo, hay un interesante artículo titulado “Number of History PhDs Rising Again, but Job Openings Keep Pace” que firma Robert Townsend (AHA’s assistant director for research and publications). Vamos a ello  (y perdón por los errores)

El número de nuevos doctores en historia  aumentó el 5.3 % en el curso académico   2005-2006, pasando de 924 a 973 nuevos graduados. Este  aumento ha sido general en   todos los campos, pero  el crecimiento casi dobla al que se observa en las otras disciplinas del ramo de las humanidades. Afortunadamente, el número de puestos de trabajo que recoge la revista Perspectives es parejo a este aumento, pues los empleos ofrecidos crecen un 6.6 %  (de  966 a 1.030) en el mismo período.

La información preliminar para el curso académico más reciente ofrece buenas noticias adicionales, como que el número de nuevos licenciados que anualmente publica el Directory of History Departments for 2006–07   cae modestamente, mientras que sube de nuevo el número de ofertas de trabajo (no obstante, apenas un 0.2 por ciento) (cuadro 1). Por supuesto, los cambios en el número de PhDs según ese directorio se reflejan en los resultados del correspondiente estudio federal sobre doctorados obtenidos. La caída del 3.5 por ciento en el número de PhDs según el directorio sugiere   que las cifras de 2007 dejarán  aproximadamente en 940 el número de nuevos doctores. Si esa estimación es exacta, ésta es la primera vez en los últimos 25 años en que durante tres años consecutivos el número de ofertas de trabajo excede el número de nuevos PhDs.

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Datos demográficos de la cohorte de 2006 (doctorado)

El estudio anual del doctorado  es preparado por el National Opinion Research Center (NORC) para cinco agencias federales  y proporciona una medida  exacta de los  asuntos en los que se han doctorado (Doctorate Recipients from United States Universities: Summary Report 2006 ).  A cada estudiante que se doctora  se le pide que complete el estudio antes de graduarse (generalmente muy  estímulados por su centro), así que proporciona la radiografía más comprensiva y  detallada sobre quién está recibiendo el grado.

El estudio proporciona una excelente medida para saber cuánto tiempo les cuesta   terminar un doctorado en historia en rtelación con otros campos, ofreciendo una clara evidencia de la larga trayectoria hasta el PhD. La nueva cohorte de los doctorados en  historia  lo acabó en promedio unos 12 años tras la licenciatura, y un promedio de 9.7 años después de empezar el doctorado. La edad mediana de la nueva cohorte   era de 35.5 años -un  aumento de más de un año en relación con  la última década.

Sin embargo, el tiempo que cuesta  coincide con el de las otras disciplinas humanísticas. En promedio, los estudiantes de doctorado en humanidades pasan  9.7 años matriculados. En comparación, en las disciplinas de  ciencias sociales el promedio era apenas de 7.9 años. La edad media  era de 35.0 años para los doctores en  humanidades, pero de 32.9 para los doctorados en   ciencias sociales.

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La encuesta  del NORC también permite obtener  datos demográficos a largo plazo sobre los nuevos doctores. La proporción de mujeres en la nueva cohorte  desciende por  tercera vez en los últimos 10 años, del 41.6  al 40.9 por ciento (cuadro 2). La historia es marcadamente  diferente de las otras humanidades y   de las ciencias sociales en cuanto a la proporción de mujeres que se doctoran, pues las mujeres ganan respectivamente un promedio del 50.6 y 57.4 por ciento de los doctorados  en esos campos.

Sin embargo, después de disminuir levemente el año pasado, la representación de las minorías dentro de la nueva cohorte ascendió del 13.3  al 14.1 por ciento. En números absolutos, 139 de los 807 ciudadanos de los E.E.U.U. que obtuvieron el doctorado en historia se clasificaron como miembros de una minoría racial o étnica. Entre los ciudadanos de los E.E.U.U. en las humanidades, el 13.6 por ciento   pertenecían a esas minorías, por el 17.5 por ciento  en  ciencias sociales.

También hay un marcado aumento en el número de extranjeros que obtienen el título en historia respecto de los  últimos dos años -que alcanzan el 13.5 por ciento. En 2006 la representación de estudiantes extranjeros casi alcanzó la paridad con la proporción de estudiantes de las minorías por primera vez en más de una década.

Cambios entre los campos

Los 45.596 grados de  doctor  concedidos  por 417 universidades en 2006 representan  el número más elevado de nuevos doctores conocido en  los Estados Unidos. En términos relativos, la historia supone un   2.1 por ciento   por  segundo año consecutivo, por encima del punto bajo del 1.8 por ciento en 1992-93. Y la historia creció levemente entre las otras disciplinas de las humanidades, donde ahora supone el 17.4 por ciento de los doctorados, superando el punto bajo del 15.1 por ciento de 1989.

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Aunque el número de nuevos doctores en historia ha estado  por debajo del pico alcanzado en 2000, el aumento de 2005-06 coloca a la disciplina por encima de la mayor parte de las otras humanidades y ciencias sociales  (el cuadro 3). Solamente  la economía y  la psicología consiguieron más doctores en 2006.

Ese claro aumento  entre 2005 y 2006 parece absolutamente pronunciado, pero, visto a largo plazo, el número anual de nuevos doctores en historia ha sido relativamente estable durante los últimos seis años. Descendió de forma acusada   a partir de comienzos de los años 70 y en los años 80, y después casi se dobló entre  1989 y 2000. Sin embargo, durante los últimos cuatro años,  el número  ha sido comparativamente constante, con alrededor de 950 doctores en historia por año.

Las otras humanidads y  las ciencias sociales también parecen tener evoluciones similares durante los últimos años. Entre 2005 y 2006, el número de nuevos doctores en lengua y literatura  inglesa y americana    bajó el 0.6 por ciento, mientras que aumentaron el 0.6 por ciento los de  lenguas extranjeras . Las  otras humanidades (incluidos American studies, filosofía  y religión) screcieron un  2.9 por ciento. El número de nuevos doctores en  economía bajó el 0.2 por ciento, mientras que la ciencia política y la sociología aumentaron el 0.6  y el 8.0 por ciento respectivamente.

Dentro de la disciplina de la historia, la historia americana continúa siendo el campo de  estudio más grande con un importante margen , abarcando el 40.2 por ciento de los doctores. Esto está debajo del punto álgido que el campo alcanzó cuatro años antes, cuando la historia americana suponía el 44.1 por ciento de los nuevos doctorados en historia, pero aún mantiene su distancia con los otros campos. El segundo en importancia, el de la historia europea, supone el 22.5 por ciento.

Los especialistas en otras regiones del mundo aumentaron su representación entre 2005 y 2006. El número de doctorados  en historia asiática pasó del 6.9 al 8.2 por ciento, los dedicados a la historia latinoamericana del 4.9 a 5.0 por ciento  y los especialistas en  historia africana del 1.9 a 2.8 por ciento.

La imagen se complica un tanto con las otras categorías o campos que los nuevos doctores pueden seleccionar, incluyendo la historia de la ciencia y de la tecnología (el 5.8 por ciento), la “historia general” (el 6.1 por ciento), y la “otra historia” (el 9.8 por ciento). Éstos porcentajes podrían representar a los especialistas que decrecen  en alguna de las otras categorías, caídas en  áreas geográficas que no se representan (por ejemplo, Oriente Medio)  o de un cierto  tipo de historia transnacional.

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La  ambigüedad  sobre las especializaciones  que los nuevos doctores señalan en sus respuestas al estudio suponen una cierta ambigüedad en cualquier comparación entre los puestos de trabajo  y el camino seguido por los nuevos doctores. Pero se puede realizar la  comparación, que  puede  ser instructiva. La alineación entre las ofertas de  trabajo listadas en Perspectives el año pasado y los nuevos doctores del año siguiente   muestra algunos   problemas entre  oferta y  demanda en el mercado de trabajo académico (cuadro 4).

Las relaciones de trabajos para las plazas de historia americana, por ejemplo, eran un tercio menos que   el número de nuevos doctorados obtenidos  el año antes. Y las ofertas en historia europea estuvieron un 13 por ciento por debajo del número de nuevos doctores. En  comparación, el número de plazas en historia asiática y africana era más alto que el número de nuevos graduados, mientras que los listados de historia latinoamericana mantenían la paridad.

Tales comparaciones necesitan ser leídas con considerable cuidado, por supuesto. La correspondencia aparente entre  entre temas específicos  y especializaciones geográficas puede variar mucho dentro de esas amplias categorías. Así, los especialistas en cualquiera de los campos   con un severo desequilibrio podrían encontrar oportunidades  en plazas  en otras áreas  temáticas y abiertas, pero también podrían emplearse fuera de la academia.

Y como sabecualquier candidato de trabajo serio , los listados en Perspectives no abarcan todo el universo   de las ofertas de trabajo que existen. También aparecen  en otras publicaciones nacionales y locales, y ahora también se distribuyen a través de medios en línea. Sin embargo, los listados de empleos de  Perspectives han proporcionado un buen barómetro de la relación que existe entre los puestos trabajos y los candidatos durante los últimos 33 años.

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Una cierta confirmación de esto se puede encontrar en la proporción de nuevos doctores que indican haber obtenido un empleo definido el el momento de graduarse. En la cohorte 2006, el 54.4 por ciento de los doctorados  indicó tener  empleo “definido”. Esto supone una leve caída en relación con el año anterior, pero sigue siendo mucho más alto que de lo que lo había sido durante los malos años  90 (cuadro 5). El 28.0 por ciento de los nuevos doctores que indicaban que seguían “buscando empleo ” a la hora de graduarse marca una mejora positiva. El restante 17.7 por ciento se compone de quienes siguen algún tipo de estudio posdoctoral, están negociando un contrato o carecen de  plan definido para un empleo futuro.

Las perspectivas de empleo entre hombres y mujeres aparecen ser semejantes (cuadro 5). En los últimos tres años,  prácticamente la misma proporción de cada grupo indicó que que tenía empleo definido al doctorarse. Esto  contrasta marcadadamente con lo ocurrido en  los años 80 cuando los  historiadores  disfrutaban  de una modesta ventaja modesta para encontrar  empleo, o con lo sucedido en los años 90, cuando las historiadoras  parecían tener una leve ventaja.

Más información en: AHA Data on the Historical Profession. De todo lo que allí se recoge, me permitiré mencionar los salarios (las becas y otros emolumentos van aparte):  

Table 1: Salaries for Historians and Faculty in All Disciplines except the Health Sciences, 2006–07

Type Field Professor Associate Professor Assistant Professor New
Assistant Professor
Instructor All Ranks
Private   HistoryAll Fields $74,893
$79,504
$58,404
$63,250
$48,219
$53,317
$47,145
$52,948
$39,048
$43,734
$59,619
$63,534
Public   
History
All Fields
$77,397
$84,395
$57,987
$65,879
$47,741
$56,43
$47,084
$56,069
$37,756
$42,251
$58,861
$65,684
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