La identidad y la impostura

Del último número de la London Review of Books rescato dos textos. Por un lado, el que ha escrito el teórico  Tom Nairn, uno de los impulsores de la New Left Review junto con Perry Anderson y otros.  Mucho ha llovido desde entonces, de modo que Nairn es más conocido ahora por sus posiciones políticas, por sus teorías sobre el nacionalismo y por su defensa de la autonomía escocesa, tierra en la que nació. En esta ocasión, Nairn habla sobre los problemas de la izquierda, con un título bastante curioso (Todos sonos pequeño-burgueses) con el que repasa un par de libros del teórico  Roberto Mangabeira Unger (impulsor del Partido Republicano Brasileiro) y otro de Jacques Attali. Por otro, la reseña que realiza Natalie Zemon Davis de un libro realmente interesante y muy cercano a las preocupaciones de la historiadora norteamericana: Who Are You? Identification, Deception and Surveillance in Early Modern Europe, de  Valentin Groebner.

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 Podría decirse que Groebner es un autor austríaco muy bien considerado, que desde su despacho del Historisches Seminar de la Universität Luzern en Suiza  ha conseguido obtener un reconocimiento justificado. Así lo atestigua el éxito de crítica de  su anterior libro, Defaced: The Visual Culture of Violence in the Late Middle Ages (Zone Books. 2004), traducido de inmediato del original alemán.

Zemon Davis se pregunta, comentanto el volumen de Groebner, por la importancia de averiguar los orígenes de las técnicas de  identificación personal, por el proceso que va de las   huellas dactilares y las fotografías a  las exploraciones de la retina y la prueba del ADN. Y también por las distintas  situaciones en las que se nos invita a probar quiénes somos, así como por los muchos lugares en los que se controla nuestra identidad.  Hay quien señala que todo eso comenzó con  la Revolución francesa o más bien con las necesidades de los Estados modernos y de los imperios coloniales. Otros, siguiendo a Foucault, lo llevan hacia atrás y lo vinculan a la vigilancia y al castigo, a las nuevas tecnologías del poder que ponen en marcha  las monarquías de los siglos XVII y XVIII para controlar a sus súbditos.  En cambio, Valentin Groebner remonta los orígenes a los impulsos reguladores de las viejas instituciones políticas y religiosas. Los certificados de identidad modernos podrían  ser descritos así como el resultado combinado de  técnicas desarrolladas entre los siglos XIII y XVI.  Presenta, además, su análisis utilizando  una gama de ejemplos impresionante,  recorriendo Alemania,  Suiza,  Italia,  España y  Francia.  

El volumen, por lo demás, se incia con una historia deliciosa. En los primeros tiempos del Renacimiento, un grupo de distinguidos florentinos, entre los que estaba Brunelleschi,  deciden gastarle una broma a un carpintero llamado Manetto. Acuerdan entre ellos y con otros de su entorno que actuaran como si dicho artesano no fuera quien dice ser. Sus amigos, sus hermanos, las autoridades locales e incluso el párroco se dirigen a él llamándole Matteo. El juez al que se presenta el caso le dice al confundido carpintero que lo que le sucede no es tan extraño como pudiera parecer, que sucesos como el suyo suelen presentarse con cierta regularidad, que puede que sufra alguna clase de amnesia. Y así, rodeado de impostura, Manetto acaba por admitir que su verdadero nombre es Matteo.

 A disfrutar…

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4 Respuestas a “La identidad y la impostura

  1. Si non è vero è ben trovato, nunca mejor dicho. Lo tengo por cierto: http://www3.telus.net/Quattrocento_Florence/woodworker.html

    Aparece relatado por primera vez en la biografía del arquitecto que realizó Antonio di Tuccio Manetti (Vita di Filippo Brunelleschi, ¿1480?). El episodio es conocido como la “Novella del Grasso” y se adjuntaba a la biografía propiamente dicha. Existe versión en italiano de hace algunas décadas.

    Creo que en el mundo anglosajón (en ciertos círculos) se popularizó a raíz del libro del novelista anglo-canadiense Ross King (Brunelleschi’s Dome: How a Renaissance Genius Reinvented Architecture (Nueva York, Walker and Company, 2000). El libro tuvo un éxito notable (fue “The 2000 Book Sense Nonfiction Book of the Year” en los USA)y de ahí la divulgación del episodio.

    Además, incluso ha sido objeto de analisis académico. Por ejemplo, en la revista Res: Anthropology and Aesthetics, con un artículo de Friedrich T. Bach:
    http://www.hup.harvard.edu/catalog/RES048.html

    En fin, que daría para otro post, y no hay para tanto.

  2. Eso debió pasarle, entre otros intelectuales, a Marx hasta que acabó considerándose un obrero a la cabeza de otros obreros. No eran obreros, pero tampoco pequeñosburgueses. Tan sólo son todos lo que ya eran, intelectuales. Y siéndolo, tienden a creerse capaces de ver universalmente el mundo. Lo que es el primer paso para avanzar hacia el poder.

  3. Pingback: Mito e historia: La invención de Escocia « Clionauta: Blog de Historia·

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